Las Quintas de Iriondo en las cuales se peleó por un barrio mejor
 Fueron quizás los primeros vecinos en organizarse en una entidad en beneficio de toda la zona. Lograron la llegada de los servicios con mayor celeridad que otros sectores y hoy tienen uno de los lugares más bonitos de la capital.

Sábado 15 de Febrero de 2014

 A principios del siglo XX en la zona donde hoy se encuentra Fomento 9 de Julio vivía un puñado de decenas de familias, apenas en dos o tres casas por cuadra, o menos en algunos casos.

Los títulos de los periódicos que informaban a los santafesinos en la década del 30 ponían especial atención en numerosas ediciones al barrio Quinta Iriondo, donde por esos años nacía la vecinal Fomento 9 de Julio.

Los reporteros de esos días marcaban el gran contraste entre las llamativas casas que se construían sobre Aristóbulo del Valle y los numerosos problemas que surgían al oeste de la misma, con sólo escasos metros de diferencia.

Así resaltaban, por ejemplo, la cantidad de zonas anegables ante cada lluvia. Las fotografías se concentraban en 9 de Julio, entre Pedro Ferré y Centeno, donde los zanjones y caminos se hallaban cubiertos de malezas y yuyales.

A principios de esa década se avanzaba en el loteo de las quintas, con pagos extendidos a diez años, y comenzaban a generarse problemas que –según los titulares– remiten incluso a tiempos actuales.

“Barrio Quinta Iriondo: campo de fácil cosecha para los casos”, señalaba el diario El Orden, en su edición del miércoles 13 de marzo de 1935. Hacía mención en esta nota a una serie de robos ejecutados en la zona, más de 30 en sólo ocho días y 10 en una sola noche.

Cubría la seguridad de esa zona el destacamento del barrio Oser, con jurisdicción hasta Los Hornos. El mismo contaba, según la misma crónica, con “dos agentes y un escuadrón por turno”. Casi calcadas las realidades, con 80 años entre una y otra, la nota indicaba que “desengañados por la ineficiencia de la policía, los vecinos están organizando la forma de que dentro de poco los ladrones encuentren la horma de sus zapatos”. Así, los ciudadanos acordaban turnos para custodiar las casas de sus vecinos cada noche.

La mayor riqueza de esa zona provenía del producto de las quintas. Se pintaba de verde la ciudad en esa zona, casi en paralelo, a ambos lados de la avenida Aristóbulo del Valle (en realidad, al este de la misma, las quintas comenzaban unas cuadras más al norte). Crecía el barrio a paso veloz, con mayor cantidad de construcciones entre Aristóbulo y Facundo Zuviría que fuera de estas paralelas.

Hacedores

Una de las personas más importantes para el barrio fue, por esos años, Juan Courault, quien fundó junto a un grupo de vecinos, el 12 de junio de 1930, la Sociedad de Fomento, que luego se transformaría en la vecinal Fomento 9 de Julio.

Dado que quienes integraban la primera comisión directiva eran en su mayoría obreros, de ellos partió una de las construcciones históricas del barrio: el edificio vecinal. Además de ese orgullo, los vecinos comenzaron a tener voz y voto frente al municipio, para reclamar los servicios básicos en una zona que crecía en demanda.

A mediados de la década del 30, llegarían a esas manzanas los servicios de luz eléctrica y agua corriente. Dado el loteo de las quintas, las facilidades que otorgaban los créditos del Banco Hipotecario (del cual casualmente unos 50 años antes había sido director Wenceslao Escalante, nacido en el barrio y propietario de tierras en la zona) y el desarrollo generalizado que se dio en la ciudad durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, las familias se asentaron en este rincón de la capital provincial con la intención de quedarse.

Para aquellos años, muchas parejas y familias se acercaban los fines de semana al barrio, para participar de los famosos bailes de Fomento, en la sede de la Sociedad.

La primera calle en poblarse fue Pedro Díaz Colodrero, mientras que el pavimento comenzó en Pedro Ferré. Esta última arteria fue también la primera conexión entre Aristóbulo del Valle y Facundo Zuviría.

En la década del 40, los vecinos gestionaron también las mejoras en cuanto a la transitabilidad de la zona, porque Facundo Zuviría había quedado más elevada que el resto de las calles, por lo cual tras las lluvias muchas cuadras quedaban intransitables. Esto motivó repetidos pedidos al municipio por parte de la vecinal, hasta lograr el avance de las obras tanto de pavimento como de desagües.

Escalante

Tal como se mencionó en párrafos anteriores, uno de los propietarios de tierras en la zona fue Wenceslao Escalante, nacido en Santa Fe el 28 de septiembre de 1852. De profesión fue profesor de Filosofía del Derecho y llegó a ser ministro de Hacienda de la Nación. Dirigió el Banco Hipotecario Nacional hasta 1881 y también fue director del Banco de la Nación Argentina.

En la ciudad de Santa Fe fue propietario de las tierras y hoy se encuentra parte del barrio con el mismo nombre; la plaza principal de la zona, la escuela y dos clubes llevan su nombre. Su familia se mudó a Buenos Aires en su juventud, por lo cual realizó en aquella ciudad sus estudios universitarios y su carrera profesional.

A principios del siglo XX, a cargo del Ministerio de Agricultura, creó el Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria. Años antes, integró también la Comisión Directiva del Congreso Pedagógico, donde presentó un trabajo sobre Educación de la Voluntad. También ejerció como docente de la Universidad de Buenos Aires durante muchos años (más información en página 7).