Martes 17 de Abril de 2012
El dolor es interminable y las respuestas no abundan. El aberrante episodio vivido por una joven que atendía un comercio de indumentaria y accesorios en plena peatonal santafesina, la cual fue abusada sexualmente, atada y amenazada de muerte a las 12.30 del mediodía por un delincuente con un extenso prontuario delictivo, desató la ira de toda la sociedad santafesina y puso de manifiesto el desgarrador dolor de la familia de la víctima, de apenas 23 años.
"Estamos viviendo el día a día, con más temores y preocupaciones que el primer día. Este episodio destruyó a toda mi familia. Siempre mirábamos estos hechos desde afuera pensando que nunca nos iban a tocar a nosotros. Nunca pensé que en esta sociedad tan violenta, nos iba a pasar algo de esta naturaleza. La verdad que nunca fui a una marcha en reclamo de seguridad y en solidaridad con vecinos que sufrieron actos de violencia. Ahora, lamentablemente por lo que nos pasó, me doy cuenta de la importancia que tiene la solidaridad con el otro, porque si la justicia no nos defiende, el pueblo unido tiene que apoyarse para defenderse de este tipo de lacra social", expresó Lorena, la madre de la joven abusada sexualmente.
"Mi hija está destruida, muerta en vida. Está tirada en su cuarto ingiriendo un cóctel de pastillas para prevenir una serie de enfermedades como el HIV y la hepatitis. Emocionalmente, tiene el alma desgarrada. Como madre, trato de mantenerme con fuerzas para seguir firme hasta las últimas consecuencias, para que el caso no quede en el olvido. La justicia tiene que actuar con toda su fuerza para que mi hija pueda volver a creer en la felicidad y para que pueda reinsertarse en la sociedad", subrayó la madre.
"Con todos los antecedentes que tenía esta lacra social, quiero saber por favor el nombre del juez que lo dejó libre, para que camine como un cuidadano común entre todos nosotros. Como se explica que esta clase de delincuente pueda arruinarle con total impunidad la vida a una joven y a una familia", indicó Lorena y continuó explicando por el trauma que le toca vivir hoy a su hija de 23 años: "Mi hija no quiere ver a nadie ni hacer nada. Está tirada en su cuarto con sus ojos tristes y la mirada perdida. Como madre no se que decirle, trato de contenerla. Hubiese dado mi vida en manos de ese psicópata sexual para que ella esté bien. Para colmo, tengo que agradecerle a esta lacra social que no me la mató".
"Cierro los ojos y trato de imaginarme por el calvario que habrá pasado mi hija, sola junto a ese degenerado, pensando si la dejaba con vida después de todo el daño que le hizo. Pido que cambien las leyes. Ya están obsoletas y siempre benefician a los criminales y perjudican a las personas que hacen las cosas bien, que trabajan todos los días", finalizó Lorena.