"Las palabras Fondo Monetario Internacional (FMI) nos eriza la piel a más de uno, nos trae recuerdos de experiencias anteriores que ya pasamos, que ya sufrimos, cuyas consecuencias son previsibles", disparó el gobernador Miguel Lifschitz a poco de que el presidente Mauricio Macri anunciara que le iba a pedir ayuda financiera al FMI.

"Esta es una película que se repite otra vez. Es como que ya sabemos cómo se va a ir desarrollando y cuáles son las consecuencias que vamos a sufrir al final del camino: desocupación, recesión, inflación, costos sociales", señaló Lifschitz y expresó su inquietud por el rumbo de la economía, a partir de las decisiones tomadas por el gobierno nacional.

Además, afirmó que las medidas adoptadas por el equipo económico generaron "corridas bancarias" y son producto del "mercado que presiona, los grandes operadores, capitales especulativos, los negocios con el dólar, la necesidad de financiamiento, la aparición del fondo monetario, los planes de ajuste".

En ese sentido, aseguró que "el escenario es muy preocupante", y agregó: "Ojalá que el gobierno y también la oposición encuentren la manera inteligente de salir del atolladero. Porque sino el destino es nuevamente sumergirnos en una situación de esta inflación y de crisis económica".

Este camino de recurrir al endeudamiento, al financiamiento internacional, de no apostar al desarrollo de las fuerzas productivas, apostar a hacer caer el consumo para bajar la inflación y a altas tasas de interés nos va quitando capacidad de reacción y de respuesta ante los problemas. Y nos va llevando a situaciones cada vez más extremas", agregó.

Y continuó: "El problema es que cuando uno se va metiendo en un desfiladero a medida que va avanzando, el camino se va haciendo más estrecho y las alternativas son cada vez menores".

Lifschitz validó la decisión del gobierno nacional de generar confianza en los inversores y el mercado internacional. Pero advirtió que "primero hay que generar confianza en los actores de la economía real de la Argentina. En los pequeños y medianos empresarios, comerciantes y en los trabajadores si es que realmente se piensa en un proyecto de desarrollo del país".

Por último, aseguró que "el gobierno deberá tener una actitud de mayor humildad, de reconocer errores y de rectificar el rumbo".