El gobernador Miguel Lifschitz negó de plano haber estado distanciado del presidente de la Cámara de Diputados provincial, Antonio Bonfatti, y mucho menos haber evaluado la posibilidad de que, en el caso de que no prosperara su proyecto de reforma de la Constitución de Santa Fe, romper con el Partido Socialista y presentarse con una lista propia a las próximas elecciones.

"Nunca tuvimos ninguna pelea, todo lo contrario, siempre hemos trabajado juntos", aseguró Lifschitz hoy al ser consultado sobre las diferencias que, según trascendió, habría mantenido con Bonfatti en el último tiempo y que ahora, en virtud de las necesidades que generan los comicios en ciernes, habrían dejado de lado para mantener unido el Frente Progresista.

No obstante, aclaró que en las posiciones políticas de uno y otro líder del socialismo "lógicamente hay matices, hay opiniones", y señaló que, más allá de eso, son "parte de un partido, de un Frente Progresista democrático que asume las diferencias y que trata de coordinar un trabajo en común, un proyecto colectivo como el que hemos venido llevando hasta ahora".

"Todos los integrantes del socialismo y del Frente Progresista vamos a tener una estrategia en común", enfatizó Lifschitz, en un breve contacto con la prensa en la capital de la provincia, y para despejar toda duda sobre sus aspiraciones políticas advirtió: "Vamos a acompañar las candidaturas que establezca el Frente Progresista en su momento".

Con respecto a la versión sobre que habría evaluado romper con el socialismo, Lifschitz afirmó: "Llevo 40 años en este partido, no sería este el momento, que es un momento de oportunidades para nuestro espacio político, por eso sería realmente absurdo pensarlo de esa manera". Y disparó: "Lo que uno puede cuestionar en la política de los últimos años es justamente a los panqueques, los traidores".

"Hay que se coherente con las ideas, con la mirada política que hemos tenido a lo largo de toda la vida", insistió el mandatario provincial.