Santa Fe
Domingo 17 de Diciembre de 2017

Lifschitz: "Veo la necesidad de replantear el escenario político"

El jefe de la Casa Gris ingresa a la mitad de su mandato y revela que quiere la reelección.

"Me gustaría ser candidato a la reelección en el caso de que hubiera un fuerte consenso político y social para reformar la Constitución, que por ahora no parece viable ni posible", revela el gobernador Miguel Lifschitz, sentado en la cabecera de una larga mesa, en la Redacción de La Capital.

El jefe de la Casa Gris ingresa al punto exacto de la mitad de su mandato. Asegura que hizo todo lo que se propuso antes de su primer día de gestión y adelanta: "Veo la necesidad de replantear el escenario político para 2019". Según sus palabras, los partidos ya no son lo principal en la política y, por eso, decidió convocar a referentes de otros sectores, del ámbito privado.


—¿Se considera amigo o adversario de Macri? Fue y vino tantas veces esa relación que cuesta encuadrarla.

—Lo que pasa es que en el país de la grieta, a quienes no nos ubicamos en ninguno de los dos bordes cuesta mucho posicionarnos. Nosotros no integramos Cambiemos, tenemos otra perspectiva política. Pero no me considero enemigo del gobierno nacional ni enemigo del PRO, sí estamos en otra vereda política. Apostamos a construir un proyecto democrático y progresista, en Santa Fe y la Nación. Hay condiciones para reconstituir en los próximos años ese proyecto.

—¿No cree que estos episodios de confrontación entre el macrismo y el kirchnerismo son prohijados por el gobierno para mantener vivo ese formidable negocio político que es "la grieta"?

—Creo que hay intencionalidad, y también una cultura que se construyó de confrontación que inició el kirchnerismo. Durante estos dos años de macrismo se ha ido acentuando. No es bueno para la Argentina, nos hace daño y nos mantiene anclados en el pasado atribuyéndonos culpas. Tenemos una gran dificultad para lograr acuerdo respecto de las políticas de Estado. Lo que pasó el jueves en el Congreso (adentro y afuera) fue una buena muestra de eso.

—¿Qué cosas pudo hacer en estos dos años que tenía pensado llevar adelante antes de asumir el gobierno?

—No quiero ser inmodesto, pero la verdad es que hice todo lo que me había planteado hacer estos dos años. Le di un cierre a una etapa del Frente Progresista. Se habían iniciado muchas acciones que no habían terminado de concretarse, fundamentalmente grandes proyectos, grandes hospitales. No eran una maqueta, son una realidad. Y no solo hicimos hospitales, hicimos rutas, hacemos obras de infraestructura. En Rosario nos decían que hacíamos obras en el centro y no en los barrios, y en Santa Fe nos decían que hacíamos todo para Rosario. En los dos casos demostramos que no era así. Frente al tema más preocupante para la sociedad rosarina en particular, la violencia urbana y la inseguridad, pudimos revertir la tendencia alcista. Por supuesto que falta mucho para hacer.

—Pero no lo pudo "vender", la gente no le "compró" este relato.

—Yo creo que sí. En cualquier encuesta, la gente lo percibe claramente.

—Salieron terceros gobernador. ¿Por qué no votaron a sus candidatos?

—No se pudo trasladar a las candidaturas, jugaron otros factores. La elección a diputado nacional estaba influenciada por el escenario de la grieta, estaba votando otra cosa. He encontrado gente que me felicitaba por lo que estaba haciendo, pero me decía que iba a votar a otro candidato. Tuvimos que imponer un candidato que tenía bajísimo nivel de conocimiento. Cada elección es una fotografía de la realidad, una señal, y nosotros la hemos leído. Por eso veo la necesidad de replantear el escenario político para 2019.

—Es toda una novedad. ¿Cómo se llevará adelante?

—Los partidos hoy quedan chicos, deben ser un piso pero no un techo. Deben ser un motor y no una cosa cerrada, un motor que genere acción política y que no espante a la gente. Vale para nosotros y para todos. Cambiemos supo abrir e integrar sectores independientes de la sociedad civil. Nosotros necesitamos hacerlo en un escenario político que está cambiando rápidamente. Hay una opinión pública muy volátil, nadie puede decir que tiene todo afirmado para el futuro. Tenemos buenas perspectivas para el 2019 y necesitamos hacer un recambio dirigencial, abrir la jugada. Quiero sumar ciudadanos más que partidos, referentes que puedan pasar a las filas de un espacio progresista en Santa Fe.

—¿El hecho de que su imagen de gestión sea muy superior al porcentaje que cosecharon sus candidatos, le hace desear una candidatura a la reelección en 2019?

—No sé si sería bueno para mí, pero sería una posibilidad electoral para nuestro espacio. Pero a eso no lo permite la Constitución. Por ahora entra en el terreno del análisis político. Me gustaría ser candidato a la reelección en el caso de que hubiera un fuerte consenso político y social para reformar la Constitución, que por ahora no parece viable ni posible. Hay que conversar bastante y no descartar nada. Pero hoy no quiero pensar en aventuras ni proyectos personales, hay que consolidar la gestión de gobierno, que es exitosa y puedo terminar muy bien. No quiero desperdiciar energías. Salvo una situación de mucho acuerdo entre las fuerzas políticas, que hoy no se visualiza en absoluto, no es un tema que tenga sobre la mesa.

—Sí parece haberse resuelto el consenso adentro del socialismo. Bonfatti dijo que si aparecía un proyecto de reforma constitucional lo iba a votar.

—Sí, sí. Eso nunca estuvo en duda. Siempre fuimos reformistas.

—Gobernador, se terminó el Frente Progresista...

—No, no creo. Hay que ver cómo ampliar las bases del Frente.

—Pero se va a llamar de otro modo...

—No lo hemos decidido. Podría cambiar el nombre o mantenerlo. Tenemos que consolidar lo que tenemos, el mayor despliegue territorial. Y por otro lado pensar en fortalecer en ampliar las bases de un proyecto provincial.

—¿Por qué no da el primer paso usted convocando a nuevas referencias en el gabinete?

—Tengo muchos funcionarios con perfiles muy técnicos que no vienen del socialismo, como Contigiani, Silberstein, Geese, Uboldi. Ninguno es afiliado al socialismo.

—¿Quién es el mejor ministro?

—El mejor ministro soy yo mismo.

—Anda bien con el ego.

—Y bueno, si uno no tiene autoestima, quién la va a tener. Tengo buenos ministros. Incluso, si por mí fuera, no hubiera hecho cambio de ministros.

—Hay un problema en la valoración del tema seguridad. Desde afuera se ve que va y viene la cuestión, que aciertan y no aciertan. Y desde adentro ustedes sostienen que Pullaro es una referencia muy importante del gabinete.

—Es un buen ministro, pero nadie es perfecto. Todos cometemos, a veces, algún error. Tenemos fortalezas y debilidades. La seguridad viene mejorando, pero hay picos y situaciones particulares. La tendencia es a la baja respecto de los delitos. Vamos a encarar una etapa de afinación de la mirada, porque hay situaciones que empiezan a emerger como problemáticas.

—¿Cuándo envía a la Legislatura el proyecto de reforma constitucional?

—En el momento en que tenga acuerdo generoso de todas las fuerzas políticas. No voy a encarar un proceso de reforma con mayoría ajustada. Para pensar en un proyecto de reforma plural tienen que estar de acuerdo el Frente progresista, el peronismo y el PRO. No tengo urgencias ni afán reeleccionista. Sí me interesa dejarle a la provincia una Constitución moderna.

—Pasaron dos años desde su asunción, ¿su gestión es buena, muy buena, regular o mala?

—Considero que cumplí con los objetivos que me propuse al iniciar la gestión. No hay nada importante que no hayamos hecho o que no estemos haciendo. Pero yo soy un eterno insatisfecho, por lo que espero hacer mucho más en los próximos dos años.