Llegan los Reyes: “Hoy, lo que el niño necesita es tiempo de juego compartido”
La especialista en la temática, Judith Savino, brindó recomendaciones al momento de pensar el regalo para el 6 de enero. Hizo hincapié en que lo más importante es que la familia juegue junta.

Jueves 02 de Enero de 2014

 Victoria Rodríguez

Diario UNO de Santa Fe

Los regalos de los padres, los abuelos, los tíos y hasta algún amigo de la familia han dejado a muchos chicos desbordados de juguetes pero, como pudieron ver muchos adultos, no necesariamente más felices. A pocos días de Reyes, una especialista en juego dialogó con Diario UNO sobre qué es lo que hay que pensar al momento de elegir un regalo y cuáles son las estrategias para que los más pequeños del hogar realmente disfruten sin importar si el regalo es o no lo que esperaban.

Judith Savino es integrante de El Andén de la Duermevela, un equipo de trabajo que se especializa en el estudio del juego, el juguete y su relación con las personas. Ella resaltó que “más importante que el regalo en sí es pasar tiempo con el chico jugando” y brindó recomendaciones sobre cuáles son las propuestas lúdicas más interesantes para el próximo 6 de enero.

“En realidad, a lo que podríamos apuntar es a qué pide un niño cuando pide un juguete. Y lo que nosotros hemos estudiado marca que el niño lo que está pidiendo es tiempo de juego más que el objeto. Por eso el adulto, al momento de elegir un regalo tiene que buscar algo que habilite el tiempo compartido que el chico está esperando. Porque muchas veces las personas se preocupan en la compra del juguete hasta el momento de entregarlo. Pero el niño necesita ese tiempo que viene después de compartir la compra que se hizo”, explicó la especialista.

Agregó que, en la actualidad, se publicitan mucho los juguetes individuales, más que son los que se pueden compartir. “La idea es que el niño tenga un valor simbólico sobre ese objeto que es único y personal pero eso se agota porque, al ser un juguete que no está abierto a ser compartido y promover la relación con otros, tiene un tiempo de interés acotado. Por eso hay que promover la inteligencia interpersonal, la que se genera en el interactuar con los otros”, detalló y siguió: “El adulto lo que hace es proveer ese objeto y sentir que cumplió. Pero lo que se está reclamando es el tiempo de juego”.

En ese sentido, indicó que Reyes es una buena oportunidad para pensar en un juguete que “más que para el niño solo sea para abrir opciones. En este caso pueden ser juegos de mesa o videojuegos para las consolas que habiliten la opción de jugar entre varios. Pueden ser de exploración, de contacto con la naturaleza o de experimento, que después se pueden ampliar con cosas que hay en la casa”.

Otras opciones que destacó fueron las de los objetos para armar que fomentan la creatividad a través del ensamble. “Si tienen muchas piezas se puede necesitar de un otro para compartir el juego. También están los juegos para utilizar al aire libre. Ésas son siempre opciones para salir de ese juego egocéntrico, que es al que apunta la industria juguetera”, detalló Savino.

También remarcó que no es necesario evitar los otros juguetes más tradicionales o que fomentan el juego en solitario sino que el objetivo es diversificar la oferta lúdica para los chicos de la familia. “Por ejemplo, todos los objetos de electrónica como las tablets o los celulares centran al niño en su propio juego y lo terminan aislando. Si bien es cierto que estimulan muchísimo las inteligencias del niño pero se centra en un juego en solitario”, señaló y agregó: “Lo mismo sucede con los autitos y las muñecas. Si bien permiten un juego que se puede compartir son objetos personales. Como la mayoría de las veces regalamos eso, sería bueno aprovechar para pensar en un juguete que permita jugar con y junto a otro”.

El objetivo, continuó, tiene que ser enriquecer el juego, porque cuando se juega entre varios hay muchas miradas involucradas y se puede aprender de los demás.

“En estos días vemos que los chicos se encuentran con un montón de juguetes pero sin jugar. Porque te piden que juegues con ellos y si, por una cosa u otra, uno no lo hace el chico está 10 o 15 minutos con el objeto y después lo relega. Porque lo que el niño contemporáneo necesita es tiempo compartido de juego. Y nosotros comprando un objeto no saldamos esa necesidad. Hay que compartir el juego porque eso es lo que está buscando el chico cuando pide un objeto”, dijo.

Y siguió: “En realidad, como adultos debemos reconocer que es muy poco el tiempo que le dedicamos de juego con nuestros hijos, nietos o sobrinos. Queda muy poco tiempo para jugar por jugar. Por eso en esta fecha lo que podemos hacer es elegir un regalo que nos permita compartir tiempo con nuestros niños. Ya hemos comprado para Navidad y ahora viene Reyes, que es una nueva oportunidad”.

Elegir enseñando y acordando

En las últimas semanas los canales de televisión, sobre todo aquellos especializados en el público infantil, han bombardeado los espacios publicitarios con imágenes de una gran cantidad de productos.

Incluso desde las jugueterías de la ciudad reconocieron que los adultos llegaban con instrucciones claras de adquirir aquello que el chico había visto en la televisión. Sin embargo, al ser muchos de esos productos de licencias extranjeras, los costos de los mismos fueron altos.

Si bien todas las jugueterías ofrecían opciones para todos los bolsillos, la mayor demanda estuvo en esos productos. En general se trata de juguetes muy elaborados pero con pocas opciones en cuanto al juego que promueven. Es decir una muñeca que camina, por su mecanismo interno, no puede utilizarse para mucho más que para caminar y lo mismo sucede con un auto a control remoto, por ejemplo.

“A la hora de ir a comprar es importante tener en cuenta los intereses de los chicos. Hay que mirar a quién le vamos a comprar las cosas. Debemos respetar qué niño es y qué inteligencias son las más marcadas. Pero también debemos conversar con ellos. A veces el comprar para sorprender, desde el silencio absoluto, es lo que termina cercenando al niño porque termina con un objeto con el que no tiene afinidad o que no desea. Y eso imposibilita el juego”, manifestó.

En ese sentido, también dijo que es necesario dialogar sobre lo que el chico quiere tener y lo que se le puede dar para encontrar un punto intermedio. “Tampoco es bueno que el niño diga lo que quiere tener y salgamos a comprar eso. Porque también sería caprichoso. Hay que buscar un término medio”.

Consultada sobre si es recomendable comprar a los chicos aquellos juguetes que piden insistentemente pero que resultan muy costosos, más allá de que exista la posibilidad financiera de hacerlo, Savino indicó: “Es un error no hablar con las infancias. Tiene que ser común explicarle a los hijos que, detrás de un juguete tan caro, hay intereses de adultos que están tratando de convencerlo. Debemos poder hablar de esos dispositivos a los que están expuestos porque los niños actuales son mucho más vivos que nosotros. Si uno puede explicarlo bien, el niño es capaz de entender que, tal vez, es la marca la que sale cara pero que hay objetos similares que son más baratos”.

“Porque –siguió– a veces hay caprichos de los chicos por elegir una determinada marca. Es muy común escuchar al niño que pide el juguete por su marca. Ése es un chico que ha caído en las redes del mercado global. Uno puede hablarlo y explicarle que ese dinero es difícil de conseguir como para que se vaya tan rápido en un objeto del que probablemente se canse muy rápido. Porque los objetos más complejos son los que tienen todo dado y el niño aporta muy poco, por lo tanto se aburre más rápido. Entonces se termina gastando un dinero muy importante y no aprovechándolo”.

Al respecto, es importante tener en cuenta que en tanto el pequeño es capaz de pedir o desear un objeto determinado también es capaz de comprender algunas razones por las cuales el mismo no es adecuado para él. De la misma manera en la que se le enseña que un objeto es demasiado complejo o peligroso para su edad, se le puede indicar que ese juguete no es una buena opción, por lo menos, en ese momento.

Savino dijo que se debe dedicarle tiempo a la elección de los regalos para los chicos y conversar con ellos para “acordar” cuál es la mejor opción. Se debe entender qué es lo que atrae a los chicos de determinado producto pero ellos también deben comprender si ésa es o no una buena opción en función de lo que les puede aportar a ellos jugar con ese juguete y de lo que implica desembolsar determinada cantidad de dinero en algo de esas características.

Un plus que no puede faltar

La especialista también resaltó que hay que complementar los regalos con libros. Ahora vienen libros-objeto que no se leen linealmente sino que tienen juegos de palabras y dibujos. Eso permite que el niño no haga una sola lectura del libro sino que empiece a abrir y a leer en red. Eso, muchas veces, puede llegar a ser la puerta de entrada al mundo de la lectura”.

Es que fomentar la lectura no sirve sólo para promover ese hábito a lo largo de la vida sino que también brinda pautas para que los chicos sepan manejarse mejor en internet, puedan buscar información y aprovechar al máximo lo que ofrece el mundo digital, que hoy es una parte central de sus vidas.

De hecho, en los últimos años, las propuestas que han traído las librerías a Santa Fe han convertido a los libros en una opción muy buscada, e incluso demandada por los mismos chicos. En ese rubro también existe una gran variedad de opciones que permite que haya libros que se adapten a cada presupuesto.

Entre los libros más originales se encuentran aquellos que traen la posibilidad de grabar un audio de alguno de los adultos leyendo la historia; los que traen botones interactivos; los que incluyen un celular de juguete; los que tienen imágenes 3D y, para los más chiquitos, los que traen texturas.

Ayudar a los demás

Judith Savino es, también, una de las impulsoras de la Campaña del Juguete Público Hospitalario, una iniciativa que apunta a que la población pueda pagar un bono contribución –en los mismos lugares en los que adquiere los juguetes para los chicos de su familia– que permitirá la compra de juegos y juguetes para los hospitales de la ciudad.

De esa manera, se podrá contar con elementos que permitan continuar con la instancia lúdica a niñas y niños que deban permanecer internados. La campaña continúa hasta el 10 de enero, así que esta época es una nueva oportunidad para ayudar a los que más necesitan una sonrisa.

Cabe destacar que la campaña establece el bono, en lugar de la donación de un juguete, para adquirir elementos que puedan ser desinfectados con facilidad y así evitar el contagio dentro de los nosocomios. Para más información ingresar a: www.facebook.com/JuguetePublicoHospitalario.