Los “corsos de la avenida”, los más populares de toda la región
Los carnavales en esta zona atraían a las comparsas más grandes del Litoral. Venían de otras provincias y ciudades a hacer su pasada por Freyre. Siempre fue un festejo familiar, al cual se sumaban todos los barrios

Sábado 22 de Marzo de 2014

Todo vecino o vecina de la ciudad de Santa Fe que peine canas, y no tantas, al cual se le pregunte cuáles fueron los corsos históricos de la capital provincial, contestará como primera opción “los de la Avenida”, en alusión a los que se realizaron durante muchísimos años sobre avenida Freyre.

“Lejos, los más importantes corsos que tuvo la ciudad en otros tiempos fueron ésos, con verdaderos récords en público sobre ambas trochas”, confirmó a Soy de Roberto Pipy Rivero, uno de los conductores referentes de estos espectáculos.

Y agregó: “Convergía allí la mayoría de los barrios santafesinos y siempre con las participaciones especiales de comparsas invitadas del interior provincial y de provincias hermanas, como Entre Ríos y Córdoba. Incluso desde Brasil llegaron batucadas con una embajada de bahianas con un espectáculo impactante”.

—¿Eran corsos gratuitos?

—Se cobraba entrada y cerraban varias cuadras, convirtiéndolo en un verdadero corsódromo, proyecto que algunos de los intendentes de entonces manejaban. El marco de público era multitudinario y aquellos productores muy avezados en la materia habían impuesto a lo largo de no menos seis noches un sistema de abono que hacía participar en masa a la familia santafesina. Ellos eran Miguel Bolognese y el Gringo Broggi, entre otros.

“Las gradas eras sillas de maderas a lo largo de la avenida y muchos vecinos del lugar prestaban sus terrazas y hogares. No hubo nunca tribunas porque el lugar no lo permitía”, acotó el conductor y periodista.

—¿Y quiénes conducían el corso?

—Lo conducíamos con el querido Cacho Galé, Popy Loyarte, Alfredo Restaldi, Graciela Riera y quien te habla.

Entre reinas

“Te cuento una anécdota de las cientos que hay sobre esos años: por ese entonces, si bien es cierto ya existía la espuma loca (nieve artificial), los pibes habían impuesto una moda ciertamente peligrosa. Envolvían un pañuelo con monedas adentro y la gracia (digamos) era pasar corriendo y pegarle a alguien en la cabeza. ¡No tenés una idea los problemas que se armaban!”, relató Pipy.

—Y se elegían las reinas cada año también, ¿no?

—Sí. Hay una anécdota graciosa también con ese tema. Una noche estábamos con Cacho Galé y teníamos que presentar las reinas zonales y de todas las vecinales. La sorpresa fue tremenda cuando vimos que ¡muchas de ellas desfilaban en los coches que proporcionaba nada más ni nada menos que una de las cocherías fúnebres!

Entre las imágenes que recordaba también el entonces conductor de los corsos de avenida Freyre,mencionó a Soy de una en particular: “Tengo entre mis fotos una de un carnaval muy polémico en esos años, por las comparsas que trajo. Fue uno que se realizó en la avenida General López, que se llamaba avenida J.F. Kennedy en su momento, y todo fue por una comparsa cuyas mujeres y pasistas desfilaban en topless, en ese momento, un escándalo”.