Domingo 17 de Mayo de 2015
El 17 de mayo de 2007 se celebró por primera vez en el país el Día de Internet, luego de que dos años antes la Asamblea General de las Naciones Unidas instituyó esa fecha para favorecer el uso de las nuevas tecnologías y su importancia en el desarrollo de los pueblos. En Argentina, la encargada de organizar eventos en este día es la Asociación Argentina de Usuarios de Internet. Esta entidad nació en 1999 a la luz de los inicios de internet, como una red solidaria de personas que participaban en salas de chat o por mail. Luego, con el transcurso de los años y la multiplicación de las conexiones se fue transformando en una organización que busca intervenir en políticas públicas en el uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación (Tics).
Con motivo del cumpleaños de la red, Diario UNO habló con el presidente de la Asociación de Internautas, Sergio Salinas Porto sobre los objetivos del colectivo que preside y los desafíos que enfrentan los usuarios de internet frente a la presión de las grandes empresas y en muchos casos, la venia y el desconocimiento de los gobiernos. Neutralidad de la red, espionaje, comercio de datos y otros temas para crear conciencia en un día para no conectarse a la problemática.—¿Qué representa el día de internet para la Asociación? —Es una reivindicación de la sociedad civil y de los usuarios de a pie con respecto a la utilización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (Tics), del acortamiento de la brecha digital, y el empoderamiento. Hubo una evolución de las Tics, que primero fueron creadas como una tecnología de información y comunicación, luego pasaron a ser una tecnología de aprendizaje y conocimiento, y hoy son una tecnología de empoderamiento y participación. Esto lo resumimos en Tic, Tac, Tep. Internet ha sido una puerta de evolución constante hacia métodos democráticos más saludables. —¿Cómo evalúan el crecimiento que ha tenido la conexión a internet en los últimos 15 años? —Importantísimo, pero con estímulos cruzados. Por un lado la industria de internet fue marcando un camino, generado por propuestas no solamente comerciales, sino también lúdicas dentro de la red. Pero también tiene mucho que ver el Estado. En los últimos años el programa Conectar Igualdad, la incorporación de Tics en las aulas, las posibilidades de poder hacer trámites vía web y demás, han posibilitado que la gente pueda participar de internet, y utilizar la herramienta desde un lugar que le soluciona problemas. Además, está dando posibilidades de generar espacios de comercio electrónico que posibilita que muchas empresas de nuestro país puedan comercializar sus productos sin intermediarios.—¿Qué objetivos se plantean frente a la masividad de la red? —Nuestros objetivos se modificaron, después del impacto de las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad de EE. UU., y buscamos garantizar de todas las maneras posibles la neutralidad de la red. Que todos seamos iguales, pero además garantizar la protección de los datos personales. En este sentido, hay un avance del pensamiento colectivo dentro de nuestra organización tendiente a poder implementar medidas legislativas, y del buen uso de internet, para poder cuidar los datos personales de los usuarios. Pertenecemos a la Asociación Latinoamericana de Usuarios de Internet y presidimos la organización en este período, y hemos puesto estos temas en agenda como una cuestión de prioridad uno. Por otro lado, el espionaje de EE. UU. y de Inglaterra a gobiernos y particulares ha sido un detonante para que tanto los Estados, como los ciudadanos estemos en alerta con respecto a la utilización que se hace de los datos que están en la web. Dentro de la red hay datos, no hay otra cosa, entonces para nosotros es una preocupación lo que se hace con ellos, quién los maneja, y qué hace el Estado para cuidarnos. —¿Qué es lo que hay que legislar o regular en la Argentina? —Lo que planteamos tiene que ver con acuerdos macros dentro de América latina. El satélite Arsat fue un gran elemento de impulso para una comunicación libre, pero eso no alcanza. Creo que tenemos que empezar a pensar en servidores raíz, más allá de los EE. UU., y empezar a tener legislación internacional sobre herramientas tecnológicas que son para todo el mundo, pero que se rigen bajo ley estadounidense. El caso de internet es una de ellas. Si no tenemos una legislación que nos cuide, somos presas de esas empresas (Yahoo, Facebook, Google) que se deben a la legislación del país donde tienen asentados los servidores. —El año pasado, Brasil le exigió a las grandes empresas que los servidores con datos de sus ciudadanos estén en el país, ¿cómo se logra que esto no sea solamente declarativo? —Si los Estados no asumen su responsabilidad con respecto a las Tics aplicadas en su territorio, y si además no tienen la lógica de comprender los procesos importantes como la neutralidad de la red, vamos a caer en lo que cayó Colombia. Este país hace muy poco suscribió un convenio con Facebook para, a través de un proyecto llamado Internet.org, brindar internet gratuito a los colombianos, pero a cambio destrozan su cultura. Entregan internet gratis a los sectores más pobres, pero dirigen la navegación, les dan materiales de lectura que están en inglés, no tienen ningún tipo de cuidado por la cultura nacional, generan direccionalidad, y solamente pueden navegar en algunos lugares y en otros no. Entonces, generamos ciudadanos de primera, y de segunda, de acuerdo a lo que Facebook determine que es importante para los colombianos. Estamos haciendo un llamamiento a todos los gobiernos del mundo para que comiencen a rever este tipo de avances de las empresas de internet a las que lo que les interesa es poder quedarse con un mercado. No les interesamos como ciudadanos, ni consumidores, sino como un número al cual pueden vender cosas que les interesan a ellos. —Por eso preguntaba qué es lo que se puede hacer más allá de lo declarativo, porque por ejemplo la presidenta inauguró las oficinas de Facebook en la Argentina. —Eso es real y nos pone en alerta. Indudablemente, este gobierno ha hecho muchas cosas buenas en función de las nuevas tecnologías, pero también muchas veces por desconocimiento se cae en trampas complicadas que están planteadas desde el mercado. Y también desde lobbistas que disfrazan las reales intenciones de esas empresas y pueden confundir a la presidenta y a los ciudadanos. No es menor cómo han trabajado las empresas para manipular a aquellos que tienen decisión sobre las políticas públicas y cómo dan vuelta la información para que parezca buena. Uno tiene que pensar en que casi todos los presidentes de Latinoamérica no son nativos digitales, en realidad son migrantes digitales. Entonces, muchas cosas que parecen geniales, en realidad son una gran porquería. Porque cuando te cuentan que Facebook regala internet, a cualquier persona le va a parecer genial, lo que no te explica la red social es lo que verdaderamente hace. Repito, atrás de todo, el negocio son los datos.Coqui Toum / D. UNO