Santa Fe
Sábado 07 de Julio de 2018

Los escapes de gas o monóxido, los principales causantes de las muertes silenciosas

La falta de mantenimiento en artefactos y de prevención son los causantes de los accidentes trágicos en hogares del país durante el invierno. Por año, se registran 100 muertes en época invernal.

El monóxido de carbono (CO) es un gas altamente tóxico producido por una mala combustión de cualquiera de las sustancias susceptibles de ser quemadas para generar calor, como carbón, madera, querosén, alcohol o gas, que son materiales combustibles ricos en carbono y que necesitan oxígeno para quemarse. Si la cantidad de oxígeno disponible es insuficiente, la combustión será incompleta y generará monóxido de carbono.

Generalmente se produce por un mal estado de las instalaciones, insuficiente ventilación o instalación de artefactos en lugares inadecuados. Aunque también se presentan casos por exposición a gases de escape del automotor y por inhalación de humo durante un incendio.

"En ese sentido, es la falta de prevención la que colabora a que se registren incidentes trágicos durante la época de baja temperatura", así lo aseguró Diego Colandre, licenciado en Seguridad y Salud Ocupacional. "La gente no tiene conocimiento y no da importancia a los aspectos relacionados con la prevención en los artefactos que se encuentran en el hogar", afirmó. Un aspecto que queda plasmado en números, ya que por año se dan 100 muertes en el país durante el invierno, por fugas de gas o de monóxido de carbono. Mientras que el 98 por ciento de los incendios se registran por riesgo eléctrico de algún artefacto presente en el hogar.

La falta de prevención y de mantenimiento de los elementos que son para calefaccionar los ambientes son los principales factores que colaboran para que se registren tragedias. El hecho de no recurrir a un especialista en la materia, ya sea un gasista matriculado para que realice un chequeo (en el caso de los calefactores) o un electricista si se trata de un artefacto que genere calor, y recaer en el familiar que sabe puede jugar en contra.

Un ejemplo habitual que expuso Colandre es el hecho de que muchas veces se adquieren calefactores sin conocimiento de cuestiones técnicas. "Muchas veces compran uno de 5000 calorías cuando con uno de 3000 alcanza para calefaccionar un ambiente. Así como también llamar a un familiar para que instalen los artefactos, es un riesgo", sostuvo el consultado.

Tanto los matafuegos, como detectores de humo o sensores de monóxidos de carbono son instrumentos que colaboran en la prevención; sin embargo estos tienen una escasa demanda a nivel domiciliario. "Si un matafuego o un sensor de humo cuesta 350 pesos, menos interesan los sensores de monóxido. No hay nivel de concientización", agregó el especialista.

Al respecto, Colandre explicó que en el mercado se pueden encontrar detectores duales. Estos tienen la capacidad de reconocer la presencia de monóxido de carbono, así como también una fuga de gas. Cuentan con un mecanismo más complejo que los detectores de humo y su valor es mucho mayor, ronda los 4000 pesos.

"Estamos muy lejos de tener un matafuego, menos un detector", agregó Colandre.

El especialista recomendó que en caso de que las personas sientan dolor de cabeza al momento de utilizar un artefacto como el horno de la cocina, es aconsejable chequear el artefacto, ya que este podría tener una fuga de monóxido. Este gas, que se produce por una mala combustión, a gran escala puede generar que las personas queden dormidas.

Al respecto reiteró la necesidad de que los chequeos sean realizados tanto por un gasista como un electricista matriculado.