Martes 17 de Diciembre de 2013
En días donde la mayoría de los santafesinos escapan al calor de la calle, para refugiarse al frío de un aire acondicionado, otros deben permanecer al aire libre, resistiendo las altas temperaturas. Con térmicas que alcanzan los 50 grados, muchos trabajadores no tienen opción y deben permanecer en la calle para realizar sus tareas diarias y llevar el pan a su mesa.
Albañiles, vendedores ambulantes, agentes de tránsito, panaderos, mecánicos, puesteros y floristas son algunos de los rubros que en las últimas jornadas sufren el agobiante calor de un verano que todavía
no llega.
Diario UNO dialogó con personas que a diario trabajan sobre el asfalto santafesino. Entre sus fórmulas para resistir las altas temperaturas y no morir en el intento, muchos coincidieron en mantener una buena hidratación y resguardarse ocasionalmente a la sombra.
“Lo que pasa es que estamos acostumbrados, pero tomamos precauciones como usar sombrillas, mucha hidratación y en lo posible, tratamos de relevar a los compañeros a cada rato”, afirmó María, agente de tránsito que habitualmente trabaja en el turno mañana.
María trabaja desde hace 30 años ordenando el tránsito de la ciudad, su profesión no tiene una estación “preferida” ya que durante el invierno sienten demasiado el frío y en verano el calor es agobiante. En la esquina de Primera Junta y San Martín es habitual ver el carrito de venta de palomitas y praliné, no importa la época del año, siempre está ahí. Y es que desde hace 5 años, Horacio se mudó de la esquina de La Rioja y San Martín para instalarse bajo la sombra que le ofrece el techo del negocio lindante.
Cerca del mediodía, Horacio ya apaga el fuego de su olla, una pai, para no sufrir los efectos del calor. “Con esta pai de cobre se levanta mucha temperatura. Vengo temprano para cocinar la garrapiñada
de nueces y almendras porque la gente te pide”, afirmó el vendedor. En los pies de su carrito se puede observar casi escondida una botella. Su fórmula para aguantar la jornada de trabajo está conformada
por mucha agua con limón y un recreo en horas de la siesta, donde aprovecha para recobrar las fuerzas y volver a instalarse en su puesto cerca de las 18.
“Me mantiene el agua con limón, sino se hace insoportable un día como hoy. Mi cuerpo ya está acostumbrado, pero hay que estar varias horas acá”, afirmó Horacio.
Desde hace 20 años, Juan “el payaso”, deambula por las calles de la peatonal San Martín. A pesar del intenso calor este payaso no decae en su tarea de robarle una sonrisa a los más chicos.
Disfrazado y con una peluca (calurosa) Juan recorre el centro armando figuras con globos para luego obsequiarlo a los niños.
“Este año es el más bravo de todos. Para poder aguantar busco sombra y tomo mucha agua”, afirmó Juan, cuya gratificación es ver la sonrisa de los pequeños.
Una estructura de hierro es disimulada por un puesto de flores que hace 26 años está instalado en la misma vereda de San Martín.
Oscar, quien está a cargo del puesto, aseguró que la única forma de pasar el día es tomar abundante líquido y resguardarse de vez en cuando a la sombra.
“Acá el calor tenés que aguantarlo, hay que cambiar el agua a las flores cada cinco minutos. Este año está muy bravo”, afirmó el vendedor que trabaja de 8 a 15, un horario poco gratificante en la tarde santafesina.
A lo largo de calle Mendoza es habitual encontrar a vendedores ambulantes cargando la mercadería que ofrecen sobre sus hombros.
Hace diez años que Mario se para en la esquina para vender sus productos, desde la mañana y hasta la 13, sufre los efectos de los rayos del sol sobre su cuerpo.
“Hay que aguantarlo, para eso tomo mucho líquido y me voy a la sombra un rato. El calor siempre se siente más a la mañana”, dijo Mario, mientras soplaba uno de sus burbujeros.
El caso de los albañiles merece un capítulo aparte, y es que estas personas trabajan de sol a sol, sin importar época ni temperatura. Llegar temprano para arrancar con el poco fresco que se sentirá durante el transcurso de la mañana es una de las claves para no perder el ritmo. Cuando las jornadas se extienden hasta las 19, el trabajo se hace pesado.
“Abundante agua y refrescarnos siempre que podemos es la clave”, señaló Ricardo, operario de una obra en construcción ubicada en Avenida Rivadavia. Los obreros que tienen tareas fijas cuentan con medias sombras para mantenerse al resguardo del sol. El resto de la cuadrilla debe ser más cuidadosa e hidratarse constantemente.