Domingo 23 de Noviembre de 2014
La intensidad de la actualidad domina muchos aspectos de la vida, en ocasiones las personas se sumergen en su rutina dejando de lado su bienestar físico y emocional. Una mala postura, un mal movimiento y la falta de actividad física puede generar un gran malestar en el cuerpo de cualquier mortal.
Un pequeño dolor de cabeza puede cubrirse con una píldora, que alivie el malestar, pero si este dolor se convierte en una molestia se deberá recurrir a otra solución. Una de las opciones por las cuales opta la gente, es brindarse una sesión de masajes. Dentro del ámbito pueden realizarse los denominados descontracturantes, (que buscan distender una zona determinada) y los de relajación (por lo general son suaves).También están aquellos que persiguen objetivos de carácter estético y se utilizan para reducir algunas zonas del cuerpo, conocidos bajo la etiqueta de “drenaje linfático”.
Cecilia Schmidt Romero es masajista y reikista y desde hace 14 años trabaja junto a Evelina Hoehl en el ámbito del bienestar físico y psicológico de las personas que se acercan a su gabinete Sendero de Luz en búsqueda de una mejoría. En diálogo con Diario UNO esta masajista brindó un pequeño testimonio sobre el estado de los pacientes que a diario acuden para sentirse un poco mejor.
El ritmo de vida que en la actualidad lleva la gente deriva en el hecho de que busquen recibir un masaje primero para aliviar el dolor, desconectarse un rato de la rutina que llevan, y segundo porque muchas veces necesitan hablar. “Es un espacio que se aprovecha para varias cosas”, señaló Schmidt Romero.
Otra de las expertas consultadas sobre tema fue Viviana Bartolini, quien desde hace once años trabaja como masajista, durante ese tiempo adquirió experiencia suficiente para afirmar que las razones por las cuales la mayoría de la gente se acerca a un gabinete de masajes son principalmente dos: por necesidad y un gran estado de contractura.
“La gente está mucho peor que antes, esta mal, muy mal. Tanto física como psicológicamente”, relata Bartolini tras ser consultada sobre el estado que presenta la gente al momento de recostarse sobre la camilla. En muchas ocasiones, la profesional debe combinar los masajes con la charla, ya que muchos aprovechan este momento de recreo para desahogarse sobre los problemas que los aquejan.
La última opción
“La gente está muy estresada, más a esta altura del año y llegan en las peores condiciones”, relata Schmidt Romero sobre el estado de los pacientes que llegan al gabinete.
En muchos casos, las personas que se acercan a buscar un masaje descontracturante es porque ya probaron otras alternativas para aliviar su dolencia, estas pueden ir desde sesiones de kinesiología hasta lo que la gente se pueda imaginar. “Y por último llegan al masaje porque es lo que alivia y calma realmente el dolor”, explica Schmidt Romero.
También están aquellos que antes de llegar al gabinete optan por ir directamente a la farmacia y ni siquiera quieren ir al médico, es por esto que aconsejan a estos pacientes que acudan a un especialista. “Porque si bien se puede aliviar el dolor y nosotros podemos saber la causa, tiene que ver a un médico. Ya los calmantes no hacen efecto y desde acá hacemos lo que podemos”, explicó la integrante de Sendero de Luz.
Por lo general, las personas que acuden a buscar un masaje son aquellas con hábitos sedentarios, como por ejemplo: contadores, abogados. “Se trata de personas que están mucho tiempo delante de la computadora y que las cervicales los afectan”, explicó la profesional y agregó que por lo general llegan buscando masajes descontracturante, en el ámbito de clientes también se encuentran aquellos que realizan mucho deporte y necesitan hacerse unos masajes para distenderse.
Al momento de discriminar la demanda por sexos señalaron que a pesar de lo que se cree son los hombres quienes se orientan a su bienestar personal, manteniendo una rutina de sesiones durante todo el año. Mientras que las mujeres están a la búsqueda de técnicas que las ayuden a verse y sentirse mejor, y se acercan al gabinete durante el verano para realizar tratamientos con masajes de drenaje linfático y trabajar la zona de las piernas, y en tanto prefieren la variable reductora para la zona abdominal.
“La mujer lo busca más en esta época coincidiendo con la llegada de la primavera. Mientras que el hombre mantiene todo el año, no deja de hacerse masajes. Por lo general lo consume mucho más el varón que la mujer”, afirmó Schmidt Romero.
En el caso de Bartolini, la mayoría de sus clientes son hombres, mientras que el porcentaje de mujeres se reduce ya que según explica la profesional estas prefieren acudir a los spa donde no solo reciben masajes si no que también pueden optar por complementar esa práctica con algún mimo más. Si bien las profesiones de los asistentes varían, la mayoría de ellos son viajantes, que por las posiciones de manejo y el estrés diario que deben atravesar, se ven obligados a recibir una sesión de masajes.
Los que más lo piden
Habitualmente los clientes que suelen asistir al gabinete para recibir una sesión rondan entre los 27 a los 65 años, se trata de personas que aún se encuentran en un constante nivel de actividad y que pasa una parte muy importante de la jornada sentada delante de un monitor con posturas inadecuadas. Las cervicales, dorsales y lumbares son las zonas del cuerpo que por lo general se ven más afectadas por las malas posturas, el nivel de estrés y la falta de actividad física.
Esto se evidencia tanto en hombres como en mujeres, ya que las personas que más acuden tienen profesiones que las obligan a mantenerse sentados durante una parte muy importante del día.
“Son personas que están mucho tiempo sentadas, por eso tienen dolores de cintura, espalda o cervical y ambos sexos vienen de la misma manera”, recalcó Schmidt Romero. En el caso de Bartolini, la posición de manejo en los viajantes genera muchas dolencias.
En caso de que el objetivo sea eliminar una contractura estas no se eliminan con una sola sesión y es aconsejable mantener una frecuencia de dos a tres sesiones por semana para luego comenzar a reducir la periodicidad. “Hay personas que toman tres sesiones y están bien, también dependerá de la contractura que se tenga y de la persona”, subrayó la masajista.
La duración de los masajes dependerá de la dolencia que aqueje al paciente y del tiempo que este disponga, ya que pueden coordinarse sesiones para una zona determinada del cuerpo que tenga una duración de 30 minutos como también un masaje de cuerpo entero, que en este caso durará una hora. Los costos variarán dependiendo del lugar y el profesional, pudiendo arrancar desde los $150 a $200.
El reiki: la disciplina que colabora a recuperar el equilibrio
Una de las terapias alternativas que suena con fuerza en los últimos años es el reiki, esto se puede percibir en la cantidad de anuncios, mails y publicaciones vía Facebook que se promocionan. Pero ¿de qué se trata esta disciplina? Para responder este interrogante y entender el auge de esta técnica, Diario UNO dialogó con el maestro de reiki y coaching energético Federico Alassia.
En simples términos se puede decir que el reiki es un técnica de sanación que trabaja mediante la imposición de manos, es una transmisión de energía. “A mí me gusta decir que el reiki es como una caricia para el alma”, afirmó Federico Alassia, ya que la persona comienza a trabajar y a sanar desde ese espacio que ayuda a calmar tanto las emociones como la mente para luego llegar a la sanación del cuerpo físico.
Entre los beneficios que puede generar esta milenaria disciplina Alassia recalcó que ayuda a bajar y disminuir el nivel de estrés, comenzar a tomar conciencia de nuestro estado interior, también comienza a trabajar a nivel de nuestras emociones ayudando a los procesos que la persona padece, ayudando a tomar más seguridad y confianza.
En caso de que una persona padezca dolores de cabeza o de estómago, utilizando la terapia de reiki en cinco o diez minutos, estos pueden pasar. “Ya que justamente va a actuar sobre ese pequeño desequilibrio”, agregó el maestro. En caso de tratarse de una enfermedad crónica, como un cáncer, se deben tomar más sesiones a las habituales, sin embargo las personas pueden lograr recuperar el equilibrio físico-mental-emocional.
En los últimos tiempos se registró un importante incremento en la demanda de esta disciplina. “Yo siento que las personas están buscando algo más, ya no se quedan conformes con la respuesta del médico”, señaló Alassia y destacó el hecho de que la gente empieza a darse cuenta de que sus emociones y pensamientos los están afectando. Todo lo relacionado con el estrés está directamente vinculado con el modelo de vida que se lleva en la actualidad, que no permite centrarse en el momento presente.
“Hoy en día hay muchísimas técnicas e información que señalan que las emociones son las que están causando las enfermedades del cuerpo”, destacó el maestro de reiki. Es por esto que las personas empiezan a tomar más conciencia de esto y comienzan a buscar una necesidad, buscan encontrarse con ellos mismos, volver a sentir y empiezan a buscar opciones diferentes a la medicina tradicional.“Obviamente que el reiki no la reemplaza, así como ninguna técnica alternativa, si no que siempre son complementos para las otras técnicas”, recalcó.
Las personas que optan por tomar sesiones de reiki se encuentran en la búsqueda de un mayor bienestar. Usualmente las personas pueden acudir con un problema de salud, pero en lo general, los pacientes lo hacen por cuestiones emocionales como depresión o ansiedad. En relación a estos síntomas, Alassia señaló que los efectos de la terapia reikista puede comenzar a percibirse en la cuarta o quinta sesión cuando las personas pudieron sostener el estado de relajación, fuerza y carga interior que deja la sesión por un período de siete o quince días.
En ese sentido recomendó realizar un tratamiento con una continuidad de tres veces por semana para luego ir postergando y alargando el espacio entre las citas para no generar una dependencia con la disciplina y también para que la persona pueda sostener su bienestar sin tomar el reiki. “Yo para estar bien, tengo que estar bien conmigo mismo. Eso es lo que se intenta apuntar durante las sesiones”, recalcó.
El costo de las sesiones dependerá de los niveles que posea el maestro que las realice. Pero, en promedio, los costos pueden ir desde los $100 en adelante.