Viernes 30 de Noviembre de 2018
En reuniones de amigos, en largas jornadas de trabajo o en la cocina de casa; a la mañana, a la tarde, a toda hora; donde sea o como sea, el mate acompaña. En el día de la infusión más popular del país, que se celebra desde 2015 cada 30 de noviembre, un repaso por su historia que tiene un hito en Santa Fe.
Es que en "La Vieja", donde Juan de Garay fundó la ciudad el 15 de noviembre de 1573, se encontraron los antecesores más antiguos conocidos del mate tal como lo tomamos hoy. Fueron exhumados por el mismo Zapata Gollán.
Se trata del "bernegal", un recipiente de cerámica con forma de calabaza, con boca ancha y ondulada, utilizado como primitivo mate por los aborígenes guaraníes y posteriormente socializado por los españoles. Actualmente en Santa Fe hay dos piezas casi completas de este objeto histórico que datan de principios del siglo XVII.
"Son los antecesores del mate más antiguos de la región", confirmó Gabriel Cocco, coordinador del Museo Etnográfico y Colonial “Juan de Garay”, sobre las piezas arquelógicas que pertenecen al acervo patrimonial y cultural provincial.
Una de las piezas pertenece a la muestra del Etnográfico y el otro al Parque Arqueológico de Santa Fe la Vieja; pero, por las reformas que se llevan adelante en ambos edificios, en este momento solo hay uno expuesto en el Museo Histórico en la ciudad capital.
"Los que se encontraron en Santa Fe la vieja están asociados a viviendas españolas donde convivían guaraníes y otras personas. No podemos decir quiénes tomaban de ese mate. Lo que sí sabemos es que a esas piezas los fabricaron los guaraníes que vivían en el lugar, que eran los que hacían gran parte de las cerámicas que se usaba en las viviendas españolas, como jarras, cuencos y platos", detalló Cocco.
De los bernegales conservados en Santa Fe, uno es más bien rústico y el otro tiene un diseño pintado en engobe (pasta cerámica que se obtiene mezclando distintos tipos de arcilla y otros materiales con agua) que lo hace una pieza única.
La historia y uso del bernegal
Según los relatos de los jesuitas de esa época, los habitantes originarios de nuestra zona consumían la yerba mate en una calabaza ahuecada, poniendo las hojas y llenándola con agua fría. Tomaban la infusión utilizando sus dientes como filtros y se la pasaban “de boca en boca” hasta consumir toda el agua.
Cuando llegaron los españoles, adoptaron esta costumbre y comenzaron a implementar utensilios. Uno de ellos es el bernegal, una pieza de cerámica que imita la mitad de una calabaza y donde preparaban la infusión.
"Es un recipiente para tomar yerba mate y que iba con un apartador, que era una especie de cuchara de metal que servía para separar las hojas que estaban flotando y tomar así directamente del recipiente. Después con el contacto a partir de los Jesuítas es que se empezó a tomar mate con una bombilla", explicó Cocco.
Fue así como con el tiempo se pasó del bernegal a la calabaza chica o mate propiamente, y del apartador a una "cañita" hasta llegar luego a la bombilla.
Fotos: gentileza Museo Etnográfico y Colonial “Juan de Garay”