“Los médicos me dijeron que Uriel es un gran luchador”
Lo afirmó con alegría la mamá del niño santafesino luego de que le extirparan un tumor maligno en Buenos Aires, en una compleja cirugía. La campaña solidaria sigue y alcanza a todo el país.

Jueves 26 de Marzo de 2015

Uriel Chayle es niño santafesino de cinco años que le está dando una dura batalla al cáncer y que, hasta ahora y en contra de todos los pronósticos médicos, parece que la viene ganando. Así lo considera María José Tochy, su mamá, que además de destacar la valiosa labor de los profesionales tiene una fe inconmensurable.

“Apenas terminó la cirugía, una médica interviniente me dijo: «Uriel es un verdadero luchador, tiene mucha fuerza». Creo que se trata de un milagro, porque nadie pensó que iba a llegar hasta donde llegó. Y es verdad que mi hijo tiene luz propia. Esto es obra de Dios y de toda la gente que sigue rezando por él”, contó en diálogo con Diario UNO.

Uriel tenía un neuroblastoma, un tumor maligno (canceroso) que se desarrolla a partir de tejido nervioso y, por lo general, se presenta en bebés y niños. “Se desarrolla a partir de tejidos que forman el sistema nervioso simpático que controla funciones del organismo como la frecuencia cardíaca y la presión arterial, la digestión y los niveles de ciertas hormonas. La mayoría de los neuroblastomas comienzan en el abdomen o en las glándulas suprarrenales (como fue el caso de Uriel) o cerca de la médula espinal o en el tórax”, según puede leerse en la prestigiosa Enciclopedia Médica www.nlm.nih.gov/medlineplus.

Los neuroblastomas pueden diseminarse a todos los huesos, a la médula ósea, al hígado, los ganglios linfáticos, la piel y alrededor de los ojos (órbitas), según la misma publicación. Por fortuna, eso no ocurrió en el caso del niño santafesino. Su médula está intacta y será una de las claves para salir adelante.

“La operación fue el lunes. Ahora, el proceso sigue del siguiente modo: con la recuperación de la cirugía (hasta las últimas horas de ayer estaba en terapia, aunque consciente y hablaba); luego la extracción de parte de su propia médula para autotrasplante; una megadosis de quimioterapia para eliminar de su cuerpo cualquier célula maligna; luego el autotrasplante de médula sana para que se reponga de lo anterior; radioterapia sobre la zona en donde estaba el tumor; tratamiento ambulatorio con medicamentos en pastillas que podrá hacer en Santa Fe y controles cada seis meses”, explicó la madre, y si todo lo anterior sale bien.

Se trató de una cirugía muy compleja. “Duró aproximadamente cuatro horas porque el tumor estaba muy pegado a la aorta y a la pared del diafragma; es una zona muy delicada sobre todo por la aorta, pero pudieron sacar todo: el tumor, el riñón que tenía comprometido que terminó necrosado y los ganglios circundantes. El hecho de que el tejido haya estado necrosado (sin vida) indica que toda la quimioterapia previa fue efectiva”, describió María José Tochy, esperanzada.

Casi un año batallando

A Uriel el 25 de mayo de 2014 le dieron convulsiones y tras realizarse estudios le descubrieron el ya mencionado tumor, aunque su caso revestía mayor gravedad porque se trataba de un neuroblastoma “con gen amplificado” (más grave), en la glándula suprarrenal del riñón izquierdo, comprometiendo vasos sanguíneos y la aorta como ya se dijo.

Comenzó el tratamiento de seis sesiones de quimioterapia, tres días seguidos cada ciclo. Estuvo mucho tiempo internado en el hospital Alassia porque su cuerpo perdió muchos kilos, sus defensas bajaban, pasó a terapia intensiva con respirador artificial, le realizaron drenajes en su pulmón derecho, le hicieron diálisis porque no podía orinar; tuvo infecciones e hipertensión, entre otras complicaciones. El 9 de marzo, Uriel emprendió su viaje a la ciudad de Buenos Aires a encontrarse con un oncólogo y una pediatra muy reconocidos, quienes le extirparon los restos del tumor y seguirán adelante con el tratamiento. Se trata de los doctores Fernando Negro y Vanesa Kunstas, de la Clínica APRESA.

Vale aclarar que su padre, Luis, el sostén de la familia, debió dejar su trabajo para estar desde esa fecha todos los días acompañando a Uriel; y su mamá, María José, cuidando a sus otros pequeños hijos: Ulises y Benjamín.

Actualmente, el padre no cobra el sueldo, aunque pudo llegar a un arreglo con sus empleadores para que le sigan haciendo los aportes de la obra social Osecac, que les proporciona alojamiento. La esperanza de la familia es que, una vez que Uriel se recupere, la empresa en donde el padre tiene licencia, lo reincorpore en su puesto de trabajo y pueda cobrar el sueldo para sostener a su familia.

Mientras tanto, la gente respondió a una gran campaña solidaria para recaudar dinero, se hicieron bingos, rifas y donaciones, con lo que la familia puede afrontar los gastos varios que se le van presentando durante todo este período, y su estadía por tiempo indeterminado; por lo cual es imperioso seguir contando con el apoyo de todos.

“Tenemos mucha alegría por cómo salió todo. Estamos agradecidos a todos los que se preocupan y quieren a Uriel. Agradecemos mucho a los médicos que lo trataron tanto en Santa Fe como en Buenos Aires. Todos se han portado de maravillas, ya queda muy poco en este camino por recorrer. Ahora, agradezcamos a Dios porque todo ha salido como queríamos, y pidámosle por su recuperación definitiva. Por favor, no dejemos de rezar por él, para que el milagro siga produciéndose”, pidió la mamá con alegría.

Finalmente, cabe recordar que para los interesados en colaborar con la familia de Uriel, se encuentra a disposición una cuenta en el Banco Macro a nombre de Luis Alberto Chayle (Cuil: 20-35213889-5). El número de la Caja de Ahorro es: 437409463092843, y el CBU: 2850374340094630928438.