Miércoles 03 de Septiembre de 2014
Los casos de las familias Serra y Di Terlizzi publicados en su momento por Diario UNO generaron en la sociedad santafesina una grieta muy profunda en relación a la institucionalización de los menores sin familia, y sobre la aplicación del sistema de adopción vigente. En ambos casos, la Justicia falló a favor de dichas familias poniendo bajo la lupa la gestión de la Subsecretaría de Niñez.
Esta semana salió a luz un nuevo caso de una familia y una menor que luchan por mantener vivo el vínculo de amor existente tras varios años de convivencia. Este martes dicha familia denunció ante la prensa que la situación tuvo tonos violentos, pero la directora de Promoción de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia de Santa Fe, Alejandra Kosak Slobodianiuk, aseguró que la réplica ante los medios fue “desmesurada”. “Nosotros acatamos una orden judicial que era la restitución de la nena a la Subsecretaría de Niñez, de quien depende la menor en este momento. Pero no solo que la familia solidaria no entregó la menor, sino que también negó información de dónde estaba”, afirmó Kosak.
Además, en la nota periodística publicada en Diario UNO, se establecieron ciertas analogías entre ambos casos arriba mencionados. En diálogo con el matutino de la ciudad, Rodolfo Di Terlizzi, sostuvo: "Nuestra preocupación como familia gira en torno a nuestra historia, ya que se nos menciona como ejemplo de cosas que son absolutamente incorrectas, yendo en detrimento de toda nuestra lucha y de las familias que nos apoyaron", y agregó: "Nosotros jamás fuimos familia solidaria de la provincia de Santa Fe. Cuando quisimos averiguar sobre esta posibilidad, nos negaron la chance argumentando que entre nuestra familia y la niña ya existía un vínculo, que finalmente fue el mismo vínculo de amor y cariño que negaron desde la Subsecretaría de la Niñez en última instancia. Es decir, un contradicción total. Solo fuimos encuadrados como familia colaboradora del Hogar Casa Cuna".
"Como familia, nunca tuvimos en nuestro seno a una niña que la Subsecretaría de la Niñez nos haya pedido que restituyéramos a una institución. Luego de tener un vínculo de tres años con una niña, pasamos a padecer, igual que la pequeña, más de 10 meses de alejamiento, negándonos los encuentros durante más de un año", subrayó Di Terlizzi.
"Toda nuestra lucha se baso en las decisiones judiciales correspondientes, siempre con la niña institucionalizada durante el proceso. Es más, en todo ese tiempo lejos de nosotros, la pequeña estuvo con otras dos familias. Desde la Subsecretaría de la Niñez se encargaron sistemáticamente de negar el vínculo de amor existente", resaltó.
El interés superior del niño
Los Di Terlizzi en la actualidad poseen la guarda preadoptiva de mellizas. Rodolfo fue claro y contundente en sus declaraciones en relación a su lucha por las pequeñas: "Dentro de nuestra gran lucha, en una de las instancias, de la mano de un recurso extraordinario por inconstitucionalidad a los fallos existentes, los jueces a cargo tuvieron la facultad de alterar el orden de la lista del Registro Único Provincial de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos de Santa Fe (Ruaga), precisamente por la confirmación de la existencia del vínculo de amor que la Subsecretaría siempre se empeñó en negar. Por fortuna, la Justicia siempre se priorizó el interés superior del niño", dijo Di Terlizzi.
"El sistema está muy mal. Los chicos que se encuentran en hogares e instituciones, en promedio, pasan más de cinco años institucionalizados. Si desde el Estado se permite esto, no pretendan después que los niños y las familias después no generen lazos afectivos. Todo esto lo propicia la Subsecretaría de la Niñez y los juzgados correspondientes que no resuelven en tiempo y forma la situación judicial de los chicos. Si las familias solidarias pasan años con los chicos, después es imposible pretender que dichas familias no peleen por el vínculo de amor que se genera. El problema central gira en torno a los larguísimos años que se demora en resolver la situación judicial de los chicos. Hay plazos y tiempos que nunca son respetados y lo que está en juego es el amor de familias y chicos institucionalizados", finalizó Rodolfo Di Terlizzi.