Maximiliano, un nene de tres años que jugaba en la vereda de su casa en barrio Loyola, pelea por su vida en el Hospital de Niños luego de que una "bala perdida" atravesara su cuerpo. Si bien se trata de un episodio que es investigado y sin resolver, los vecinos recuerdan: "No se trata de un hecho aislado".

Es que la populosa barriada del norte de la ciudad viene sufriendo hechos similares desde hace tiempo. La gran mayoría son el resultado de enfrentamientos armados que terminan padeciendo quienes lamentablemente quedan en el medio de los mismos.

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Aseguran que el negocio de la droga, además de destruir a los jóvenes, genera una violencia que ya no encuentra límites. "Dirimen sus problemas a los tiros. Es en cualquier hora del día, no hay más códigos", dijo la presidenta vecinal a UNO Santa Fe. Si bien reconocen que han desmantelado algunos bunker, avisan que los mismos se reproducen luego.

Los referentes de la vecinal, quienes estuvieron reunidos hace un mes con funcionarios del Ministerio de Seguridad reclaman por presencia policial. En esa línea, piden que las medidas que se tomen perduren en el tiempo.

"Es un barrio atravesado por el consumo de drogas, son fundamentalmente jóvenes. Por momentos dirimen sus problemas a los tiros. Es en cualquier hora del día, no hay más códigos", afirmó Liliana a esta medio.

La presidenta vecinal lamentó el episodio de Maximiliano, pero recordó: "Hace un año, una nena del barrio sufrió el enfrentamiento armado entre la policía y una banda. Esa nena quedó con secuelas al día de hoy. De la misma forma, una chica perdió la vista también". Liliana aclara que las personas heridas "no tienen nada que ver" con los violentos y que la única responsabilidad que tienen es la de "quedar en el medio".

"Hace un mes fuimos a una reunión al Ministerio de Seguridad, nos recibió el Dr. Cococcioni "secretario de Coordinación de Gabinete). Le comentamos toda esta problemática que estamos atravesando en el barrio, como la falta de presencia policial. Cuando pasan estos hechos, vemos mucha presencia policial hasta que pasan unos días", destacó.

"Es un sector muy grande para una subcomisaría. Porque debe abarcar a barrio Las Lomas, Santo Domingo, Los Troncos, Acería y Loyola Sur. Son muchos barrios, muy populosos, para una sola subcomisaría", subrayó.

Esa situación, relata Liliana, provoca que los vecinos se sientan "desprotegidos" y que "la gente no se anime a denuncia los hechos, porque uno se siente solos".

"Hace 26 años que vivo en Loyola. Cuando llegamos era un barrio tranquilo. Yo me bajaba en Cafferata y Gorriti (del colectivo), caminábamos y nunca tuvimos problemas. Mi hijos iban a la escuela solos, nunca tuvimos miedo. Pero hoy en día la situación ha cambiado cambia", lamentó.