Domingo 08 de Marzo de 2015
La capital provincial tiene una dimensión geográfica lo suficientemente extensa como para que convivan distintos escenarios. Aún con esa noción en mente, es difícil comprender realidades tan disímiles en una misma jurisdicción.
Para quien acostumbra, al menos de vez en cuando, caminar por la Costanera santafesina, por la Peatonal o sobre Bulevar; poner un pie en el barrio Loyola Norte puede remitirlo a una imagen de otra urbe. Y pensar en extraer agua con una bomba o necesitar traerla en baldes o botellas de una canilla pública exige un gran esfuerzo de comprensión para quien cada día consume agua potable en grandes cantidades desde una de las tantas griferías de su vivienda.
Sin embargo, es lo que les toca vivir a los habitantes de esa zona del noroeste capitalino, ubicada entre Gobernador Menchaca, Pasaje Chubut y Vuelta de Obligado. La necesidad tiene nombres propios de ciudadanos santafesinos que padecen esas condiciones. Para mencionar a algunos de los vecinos de esas cuadras se puede nombrar a Elisa Mártires, a Nieves Reiggert, a Osmar Miranda, a Alejandro Coronel, a Ariel Rivero, a Marcelo González, a Andrea Romero, y a Mariela Olivares, entre otras tantas personas.
“El barrio tiene más de 30 años y todavía no tenemos agua potable. Hay chicos, personas mayores, que tienen que estar comprando el agua todos los días. Y lo peor es que el servicio llega hasta Loyola Sur, del otro lado de la vía, a solo una cuadra de donde vivimos nosotros”, relató Alejandro a Diario UNO.
“Queremos que nos integren a la ciudad, somos parte de ella y no contamos con ninguno de los beneficios del resto de los barrios. No tenemos iluminación, ni mantenimiento, ni telefonía porque se roban los cables. No entran los remises ni las ambulancias”, describió este vecino.
Elisa también aportó su mirada, cargada de la misma desolación que la anterior: “Tenemos agua acumulada en las calles, yuyales, mosquitos. Es una boca de lobo. La plazoleta que está entre Hugo Wast, Alfonsina Storni y Larrechea está llena de yuyos altos, hay gente que ata sus caballos a los juegos. Y ahí hay un poste con electricidad también”.
Sobre esto último, Alejandro acotó que “hace un par de semanas, el perro de un vecino se acercó al poste de luz, se electrocutó y se murió” e hizo referencia a una práctica que se reitera en distintos barrios: “Otro vecino cortó la luz en esa columna para que no haya ningún accidente con personas. La columna está en la plazoleta sobre la calle Hugo Wast”.
Residuos, baches y oscuridad En diálogo con Diario UNO, otros de los vecinos, Osmar, explicó: “La calle está llena de pozos, no hay veredas, no podés andar ni en moto ni en bicicleta; es más, los pozos son de 30 a 40 centímetros de profundidad”.
A eso mismo se refirió Alejandro al mencionar también: “Durante los temporales de las últimas dos semanas, el barrio se inundó totalmente, pero de todas maneras, ya ni el colectivo entraba al barrio, porque teníamos el Ronda A y lo sacaron por el mal estado de las calles”.La misma zona de la ciudad reclama por la ausencia del servicio de recolección de residuos. “Tenemos un gran basural entre Camino Viejo a Esperanza y Schmidt. El recolector de residuos no pasa desde diciembre. Entra una vez cada tanto. Pasa por dos cuadras de calle Larrechea nada más”, agregó Elisa, tildando uno más de los puntos del listado de reclamos.
Sobre esto último, Alejandro aseveró: “Desde 2011 tengo reclamos hechos a la Municipalidad de Santa Fe a mi nombre. Nunca tuve respuesta. Cada tanto traen una máquina que hace una montaña con toda la basura y la deja ahí. Vienen muchos recolectores informales que tiran lo que no les sirve para reciclar”. Y agregó: “Esa es basura que está cayendo a un zanjón, que es el que desemboca en la casa bomba 6 sobre la Circunvalación. Es por eso que hay notas desde 2009 para mejorar el barrio. En 2014 también reiteramos con otra nota pidiendo distintas obras”.
Por último, Elisa hizo alusión a las condiciones de seguridad del barrio y reiteró: “Es peligroso, una boca de lobo. No podés estar en la calle porque no ves nada. Muchas veces ni siquiera hay tensión normal como para que funcionen bien las luces”.