Domingo 20 de Octubre de 2013
En este día tan especial, diario UNO decidió compartir con sus lectores la historia de mujeres trabajadoras, profesionales, solidarias y luchadoras, que todos los días llevan adelante una de las labores más difíciles y exigentes: ser mamás.
Una mamá entre la noticia
Luciana Trinchieri es madre de Guillermina (8) y Juan Martín (5), y una gran periodista reconocida en los medios santafesinos, que supo lograr el equilibrio entre dos grandes labores, la familia y la profesión.
Para Luciana, ser mamá fue el momento más maravilloso y pleno que vivió: "Ahí uno se da cuenta que cambia el eje de su vida, para pasar a pensar ahora en estas personitas y todo lo que hacés lo empezás a hacer en función de su felicidad; algo que sólo se logra a través de un hijo”.
Con 16 años de periodismo, la maternidad llegó para Luciana en pleno crecimiento profesional. Acomodar los horarios y dedicarse a la familia fueron sus prioridades, logrando finalmente el equilibrio justo entre el trabajo y el hogar. "Me levanto muy temprano, y empiezo a prepararme para la tele, leo los diarios y a la vez preparo las mochilas de los chicos", nos cuenta la conductora del programa televisivo líder de la mañana en la región. También es periodista y co-conductora del mediodía de LT10 y tiene su programa en la señal de cable de Santo Tomé, "Ciudad Capital".
Para Luciana compartir tiempo con sus hijos y la familia es la base de todo. "Trato de acompañar mucho a mis hijos y de estar siempre presente; ser incondicional y darles la seguridad y certeza a ellos que mamá va a estar cerca siempre, haciendo todo lo posible para que también puedan cumplir sus sueños"
La exitosa periodista y madre presente, contó su secreto para poder sobrellevar estas dos profesiones que demandan una gran exigencia: "Para mí fue fundamental tener una familia que me ayude en esto, sin mi familia yo no habría podido llegar a ser lo que soy hoy. Sin ellos sería imposible".
Madre de una lucha incansable
Celina Koffman, “Queca” para todos, es un ejemplo de la lucha por los derechos humanos, la justicia, la verdad y la memoria. Es madre de tres hijos y víctima de la violencia de la dictadura. El menor de ellos fue secuestrado en aquella época obscura de la argentina, y desaparecido junto otros miles de jóvenes.
Con casi 90 años y una memoria prodigiosa, recuerda la lucha que encabezó desde el dolor junto a otras madres, y que hoy sigue viva en una nueva juventud.
“Nos transformamos en madres de 30 mil desaparecidos y levantamos la bandera revolucionaria de nuestros hijos”, dijo “Queca” con voz firme, sabiendo que su hijo menor está con ella, “porque al haber asumido la lucha por la que él entregó su vida, lo tengo vivo”, expresó.
Celina, encontró en otras mamás la fuerza para sobrellevar la pérdida en tiempos difíciles, de búsqueda y desesperación.
Abuela y bisabuela, “Queca” sigue predicando su lucha entre emoción y fortaleza. “En el día de la madre, pese al dolor terrible y desgarrador que es la perdida de un hijo de 26 años, casado y con un nene de un año y una nena que no alcanzó a conocer, puedo decir que estoy orgullosa de mis tres hijos y de los 30 mil que también lo son; jóvenes lúcidos de una generación”.
Ejemplo de esperanza y vida, Celia es una madre incansable y plena, que tras una larga vida hoy puede decir que se siente “realizada”. “Más de una vez miro hacia atrás y agradezco el apoyo que me dio mi familia entera, sobre todo mis hijos que cuando me amenazaban con secuestrarlos a ellos también, eran los que me decían que siga adelante”, confesó.
Este día, como dice “Queca”, la encuentra a ella y todas las Madres de Plaza de Mayo con la seguridad de que hicieron “lo que ellos (sus hijos) esperaban”.
“Hoy, cuando miro a mis nietos, digo silenciosamente, a pesar del dolor, gracias a la vida”
Mamá Corazón
Silvia Bonomo es ama de casa, mamá y abuela. En esta oportunidad, nos cuenta cómo es estar en contacto todos los días con el maravilloso milagro de la maternidad.
Desde hace 11 años participa de “Mamá Corazón”, un grupo de mujeres que está al servicio de las madres que tienen a sus pequeños internados en la Neonatología del Hospital Iturraspe, brindándole apoyo y contención.
En un principio, la necesidad de ayuda para la lactancia materna, marcó el inicio del trabajo solidario de estas mujeres, que hoy Silvia coordina. Pero tras ver la realidad de muchas madres que pasaban por el nosocomio, y que hoy también paran en la Residencia de Madres de la misma institución, vieron la gran necesidad de brindar capacitación a estas mamás muchas veces primerizas, en los cuidados necesarios para el bebé. “En todos estos años hemos tenido mamás de 14, 15, 16 años, muy jóvenes, con todos los miedos y angustias, no por la nueva responsabilidad sino también porque muchas veces están lejos de sus casas y solas. Es ahí donde las Mamás Corazón, están para apoyarlas, ayudarlas y brindarles herramientas para esta hermosa etapa que comienzan a transitar”, explicó Silvia.
Para ella ser madre fue algo natural, pero “de mucha felicidad”. De esta manera reflexionó: “si no fuera por las madres no existiríamos; y no es fácil ser madre y no hay una escuela para padres todavía. Entonces vamos aprendiendo a formar seres para un futuro, que nos lleven para un mundo mejor”.
Silvia ya tenía sus hijos adolescentes, Guillermina (29) y Eduardo (27), cuando comenzó con “Mamá Corazón”. Hoy son ellos los que la ayudan muchas veces en el hospital. “En casa, mi marido y los chicos, siempre me dan una mano”, afirmó. Así mismo, debeló el gran secreto de su acción solidaria: “No tuve nunca el nido vacío”, dijo entre risas, “porque siempre te sentís ocupada y útil, ayudando al otro es más lo que uno recibe que lo que da, te sentís feliz”.
Con un gran corazón y voluntad de servicio, Silvia está convencida de que ser mamá también para otros, no es sólo una acción solidaria, sino que le “llena el alma”. “Me acuerdo mucho de una de una de las primeras mamás, tenía 14 años y estaba sola en Santa fe porque era de Villa Ocampo; y me dejo una carta donde me consideraba una segunda mamá. Todavía la tengo guardada y me emociona muchísimo”, recordó.
Mamá de "Pequeños Gigantes"
Ramona Argañaráz es una vecina muy querida de Barrio Guadalupe Oeste y madre de siete mujeres y un varón. En su casa de Las Heras al 8040, recibe todos los días a más de 200 chicos en el almuerzo y la merienda.
“Pequeños Gigantes”, es el comedor que abrió esta gran mamá junto a sus hijos hace 5 años, para regalar amor y nuevas oportunidades. “Empezamos todo a pulmón, salí a pedir donaciones a la gente, que siempre ayuda mucho para que los chicos tengan su comida, su leche, o lo que se pueda”, recordó Ramona.
Para ella el comienzo de su comedor solidario fue “la necesidad”, y explicó: “Dentro de todo yo no he pasado tantas necesidades; pero gracias a Dios acá estoy, en mi casa, y tengo que hacer algo por los chicos y por mi barrio también. Es mi forma de luchar por todos”.
Contagiando amor y esperanza, Ramona reconoce que su tristeza y alegría es también la de los chiquitos que van a su casa esperando un plato de comida. “Yo he hecho de todo por mis hijos, para que sobrevivan, y ahora teniendo mi casa darle todo mi amor a esos 200 chiquitos que muchas veces no lo tienen, me lleva de felicidad”.
Para Ramona, y sin dudas, ser madre “es luchar y pelear por darles hasta lo poquito que uno tiene a sus hijos”.