María José, la emprendedora que eligió pintar su vida de otro color
Se recibió de ingeniera en recursos hídricos, pero luego de trabajar un tiempo se dedicó a la familia. Hace cinco años comenzó a decorar objetos y hoy los vende a través de las redes sociales.

Sábado 08 de Noviembre de 2014

María José Álvarez estudió ingeniería en recursos hídricos. Luego de recibirse, trabajó unos años dentro de su profesión hasta que empezó a crecer su familia y optó dedicarse a los chicos. Lo que nunca dejó de hacer fue pintar. Hace varios años comenzó a ir al taller de una profesora de artes visuales para perfeccionar su técnica de pintura y empezó a vender sus trabajos.

Los primeros objetos que pintó para vender fueron unos tachos de leche que compraba y los intervenía a través de la pintura. Los primeros trabajos fueron a pedido de amigas, pero después la demanda de trabajos comenzó a incrementarse porque se empezó a conocer lo que hacía. “Me empezaron a pedir que hiciera cosas para vender o regalar en los cumpleaños y después empecé a ir a las ferias. Durante varios años fui a la feria de Padel, que como era una feria grande me obligó a empezar a hacer muchas más cosas”, contó María José.

“En el taller –continuó– lo que hacíamos era un poco de todo, algo de cuadros y también pinturas de cajas para té. Después hice un curso de restauración de muebles, que también me sirvió mucho porque eso hoy también lo estoy trabajando. Además, el año pasado empecé un profesorado de pintura decorativa, que es una carrera de tres años y si Dios quiere el año que viene termino. En esa especialización, si bien se enseñan muchas técnicas para pintar objetos, también se enseña a pintar cuadros. Todos los meses tenemos que entregar por lo menos tres cuadros”.

Al ser consultada sobre las diferencias entre las dificultades que presenta la pintura sobre objetos frente a las artes plásticas sobre un lienzo, María José dijo: “Tal vez una de las diferencias es que no se pueda apreciar bien la presentación final, algo en lo que soy muy exigente. Por ejemplo, en una caja es fundamental el lijado para que quede perfecta. Cuando uno vende una caja que no esté lijada y otra que esté perfectamente terminada, creo que eso puede marcar la diferencia entre un emprendimiento y otro. A lo que apunto es a la calidad de la terminación; que sea lindo, agradable, pero que también sea de muy buena calidad”.

“En un cuadro uno no tiene el lijado, o no hay que hacer esa parte, pero también lleva otras cosas. Depende del tipo de cuadro que uno haga, pero se tiene que dedicar mucha más atención a las luces y sombras. A ese trabajo hay que dedicarle más tiempo en un cuadro que en un objeto”, acotó.

“Sobre todo pinto objetos a los que después se les da una utilidad. Puede ser que para una fiesta como la Navidad trabaje algunos objetos decorativos, pero la mayoría tienen una utilidad. También trabajo mucho con cosas para chicos. Me gusta pintar cajas y baúles para los cuartos de los chicos. Mientras que el resto de los trabajos son para la casa en general”.

Al momento de explicar cómo realiza la comercialización de sus productos, María José expresó: “Empecé a vender entre los conocidos y con el boca en boca esto fue creciendo. Después arranqué con las ferias. Pero sobre todo vendo por Facebook (en su perfil Pintado a mano MJ), que en este momento es lo que más se mueve. Eso me permite trabajar a pedido y hacer mis propios trabajos y mostrarlos y venderlos por Facebook. A veces miran las fotos y me piden que les haga algo similar pero con otro color o motivo. Además, siempre voy pintando y teniendo cosas por si aparece una feria o para ir mostrando y vendiendo”.

“Hace cinco años que estoy vendiendo así. Ahora empecé con el reciclado de muebles como las mesitas de luz, percheros, marcos antiguos, entre otras cosas. En ese trabajo también depende de lo que me pidan los clientes. A veces restauro a original y, en otras, hago intervenciones para combinar algo moderno con algo antiguo. Si alguien tiene algo que heredó y es muy lindo le puede poner una imagen distinta y seguir teniéndolo en la casa. Pero también me dieron marcos antiguos que me pidieron que queden iguales a como eran. En esos casos tengo que arreglarles la moldura o lo que esté roto y pintarlo como estaba”, concluyó.

Por Hipólito Ruiz / Diario UNO