Montó una pyme que le abrió el portón a sus sueños
Hace una década Rodrigo Guitart trabajaba en el Ministerio de Educación. Decidió jugarse por lo que quería para su vida, dejó el empleo público y armó una empresa de automatización de portones.

Domingo 05 de Enero de 2014

Hipólito Ruiz

Diario UNO de Santa Fe

Hace 10 años Rodrigo Guitart decidió darle un vuelco a su vida. Pidió una licencia sin goce de sueldo en el Ministerio de Educación para poder dedicarse de lleno a trabajar en una empresa que hacía automatización de portones. “Creo que si hoy hacemos una encuesta, la mayoría va a responder que opta por la seguridad que te da un empleo público”, dijo al repasar una decisión que jamás tuvo retorno.

“El empleo público está bien remunerado en relación a lo que uno trabaja, pero hoy hay tantas necesidades que muchas veces no se alcanzan a cubrir con un sueldo, sobre todo para quien tiene una familia y no tiene una casa propia. Se cruzaron las necesidades económicas y mis inquietudes, que iban por otro lado. Igual, esto no es lo único que estoy haciendo. Estoy en otros proyectos que me permiten, no una remuneración económica, sino un goce personal”, aclara.

Los sueños personales lo llevaron a cambiar, a recorrer otros caminos en su vida. Guitart se define como una persona que siente que no está para hacer sólo una cosa en la vida. “Me siento con la capacidad para desarrollar diferentes cosas y siempre me entusiasmaron los proyectos que tienen que ver con la técnica. Incluso hoy sigo capacitándome y viendo cómo innovar dentro de la automatización y sumar algo de robótica para la automatización de casas inteligentes.

Siempre empiezo las cosas porque me gustan, como hobby, pero me entusiasmo, se van dando las cosas y terminan siendo un valor agregado al emprendimiento que tengo”, aseguró en diálogo con Diario UNO.

Hace una década los portones automáticos no eran tan comunes como en la actualidad, sin embargo, ya había empresas que lo hacían. Antes de cumplir 30 años comenzó a trabajar en la parte comercial

y de coordinación logística de instalación de este tipo de sistemas en una firma de la ciudad. “Eso fue lo que me permitió abrirme camino por mi cuenta y emprender con otra persona, en una primera

etapa, y luegluego solo este trabajo”, confiesa.

Una de las primeras dificultades con las que se encontró fue que el equipamiento que había era bastante costoso y no era fácil conseguir. Con el paso del tiempo, se fue haciendo mucho más accesible

y eso hizo que los costos de un portón automático bajaran en relación a aquella época. El crecimiento fue lento, pero a paso firme. En la adquisición de conocimientos y en la práctica de la construcción de este tipo de aberturas lo ayudó su formación en la escuela técnica Avellaneda, donde se recibió de técnico electrónico. Después realizó una innumerable cantidad de cursos que brindaban diferentes empresas de automatización para perfeccionar su trabajo.

Pero para arrancar fue fundamental la experiencia que acumuló en la coordinación de los trabajos de instalación y en el oficio de la herrería. En la actualidad, Santa Fe Metal es una pyme que se dedica, además de automatizar portones, a realizar trabajos de herrería de obra, como los frentes de rejas, verjas, entrepisos, escaleras, cerramiento  para piletas y aberturas.

—¿Qué fue lo que más le gustó de este emprendimiento?

—En un principio fue que tuve que aprender a hacer todo. Pero la parte de la electrónica es la que más me gusta y en la que más cómodo me siento. También me gusta coordinar los trabajos, armar los cortes y la logística porque cada trabajo y cada cliente exigen algo diferente con lo que uno tiene que cumplir. Siempre los tiempos y las formalidades hacen que la logística a desplegar sea diferente.

Según Guitart, en este oficio hay diferentes formas de trabajar. Se puede adaptar de lo que se tiene en el lugar para poder automatizarlo o se fabrica un portón nuevo para que sea automático. “Cuando no se puede adaptar el que está colocado porque está muy deteriorado o porque está hecho de una forma que no lo permite, se toman todas las medidas y lo fabricamos en el taller. Si se puede, el trabajo de

adaptación se hace en el lugar. Pero a veces hay que hacerle adaptaciones estructurales. En esos casos se trae el portón al taller para trabajar mejor. Mientras que en el lugar se hace un cerramiento temporario”, describió.

“Por eso es importante saber hacer la logística, porque todos los trabajos son diferentes”, dijo y agregó sobre los tiempos que lleva automatizar un portón: “En situaciones ideales, en el transcurso de

una semana lo tenemos listo. Por ejemplo, si hay un portón corredizo recto se tiene que hacer un trabajo de albañilería que lleva tres días de secado. Durante ese trabajo se confecciona el portón en el

taller. Después, fuera de lo ideal, pueden sumarse entre tres días y una semana más”.

—¿Qué busca la gente en un portón automático?

—Busca seguridad y comodidad. Hoy la seguridad es uno de los principales temas. Tanto para la automatización como para la herrería de obra, que ya es algo común en toda construcción. Cuando se planifica construir algo ya se tienen en cuenta las rejas para las aberturas. Dentro de ese marco, la planificación de un automatismo está ligada a la seguridad porque permite que una persona pueda acceder a su vivienda sin bajarse de su auto. Pero también es confort porque en verano cuando uno viene con el aire condicionado no se tiene que bajar del auto para abrir y cerrar el portón. Pero la mayoría lo hace por seguridad.

En los últimos años la pyme consiguió expandir sus mercados a través de su página web: www.sfemetal.jimdo.com. El taller ubicado en el kilómetro 4,2 de la ruta provincial Nº 1 hizo que sus primeros

trabajos se hayan distribuido por todo el corredor costero, desde Colastiné Norte hacia el norte. “Si bien Colastiné creció mucho desde que arrancamos, la web nos abrió un campo de acción diferente

y nos acercó gente de otras ciudades que terminaron haciendo los trabajos con nosotros”, relató Guitart quien, de forma autodidacta, creó el sitio web de su empresa. Eso le permitió conseguir más trabajos

en la ciudad de Santa Fe y empezar a tener oportunidades en Santo Tomé, Paraná, Rosario y San Francisco (Córdoba), localidades en las que ya tienen varios portones colocados.

Hacer proyectos para otras ciudades suma nuevos desafíos que tienen que ver con la logística. “Esos trabajos se resuelven de diferentes maneras. Nos pasó que hubo arquitectos que nos enviaron los planos con las medidas exactas, lo que nos permitió no tener que hacer un primer viaje para tomar las medidas, hasta tener que ir a hacer las mediciones de un frente y volver al taller a trabajar”, explicó.

Luego añadió: “Cuando tenemos las medidas, compramos los materiales y lo trabajamos. Después enviamos el portón en un flete o lo llevamos nosotros y nos instalamos en el lugar hasta terminar toda la colocación. A veces nos lleva un día y otras veces dos días. En esos casos hay que ver dónde nos quedamos a dormir y toda la logística que eso implica”.

El joven santafesino se caracteriza por mostrar una gran tranquilidad exterior. Pero en su cabeza bullen las ideas, vive una inquietud permanente que lo lanza a nuevos desafíos que, como él mismo dice, comienzan como un hobby y luego se transforman en un objetivo al que sólo llega porque Guitart pelea por sus sueños.