En la jornada del miércoles, el propietario, trabajadores y veterinario que ayudaban en la cesárea de una vaca, se sorprendieron cuando vieron que el ternero que venía en camino tenía dos cabezas.

El animal nació muerto, y la única malformación del ternero fueron las dos cabezas, porque después tenía un solo cuerpo y cuatro patas, informó el portal Cadena 2000.

Todo sucedió en un campo de la localidad santafesina de Arrufó, a más de 200 kilómetros de nuestra ciudad, en el departamento San Cristóbal.

Según comentaron, es uno de los pocos casos en la región.