Lunes 11 de Noviembre de 2013
El viernes pasado la Iglesia difundió un documento que tituló El drama de la droga y el narcotráfico. El texto hace fuertes advertencias sobre el avance de la problemática en la Argentina y solicita medidas de corto, mediano y largo plazo. En diálogo con Diario UNO el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, dijo que la intención del documento fue que toda la sociedad tome conciencia sobre una temática que es urgente.
“Este tema merece ser tratado con mucha seriedad por toda la sociedad. Lo que se ha querido con este documento es que tomemos conciencia, que haya consensos sociales amplios que sostengan una política de mediano y largo alcance. Lo importante es, primero, hablar del tema y tomar conciencia de la gravedad del hecho. Después hay diferentes niveles de trabajo. Uno es el preventivo, en cuanto se debe trabajar a nivel de la cultura respecto a este tema. Sobre todo hay que trabajar con los jóvenes para que tengan proyectos de vida, tengan un futuro y un sentido para estar fortalecidos frente a esto. Pero también, dado que es un delito y es una función del Estado el deber de contrarrestar esta realidad a través de sus instancias comunes”, dijo Arancedo.
En ese sentido amplió: “Cuando se quiere evitar que ingrese algo al país por algún motivo económico o comercial, se logra. Evidentemente en casos como estos habría que forzar todo aquello que permita cortar las cadenas que se van creando a nivel de narcotráfico en el país y que se van instalando comprando conciencias, se van creando redes donde mucha gente empieza a participar, en un principio, con el consumo pero después van integrándose como distribuidores. Hay todo un camino que hay que hacer tanto de concientización, a nivel preventivo, con información, cuanto también de cortar todo esto del ingreso de la droga, evitándolo en las aduanas. Esto es un delito federal –continuó– que no puede estar en el alcance de un jefe comunal o una institución determinada, sino que corresponde al país en todas sus funciones para contrarrestar esto que es muy variado”.
—El ingreso con tanta fuerza de un problema como el de la droga y el narcotráfico, ¿también muestra los vacíos sociales que hay en la sociedad argentina?
—En primer lugar hay vacíos existenciales que provocan que la gente vaya a comprar eso. Por eso se da la necesidad de tener una tarea educativa de crear proyectos de vida y de darle un sentido a la vida. Eso hay que tenerlo en cuenta. Pero también es un negocio que se mueve en un campo que genera recursos que después se van distribuyendo a partir del lavado de dinero. Va creando una cultura al margen de la ley con códigos que son realmente inmanejables, en el sentido de que hay muertes y que se trata de avanzar de cualquier manera. Este camino es de difícil retorno. En la iglesia hay gente de otros países donde ingresó la droga que nos dijo que salir es recorrer un camino que tiene mucha sangre. Por eso lo que queríamos era advertir a toda la sociedad de que se debe tomar conciencia de que esto es un flagelo del cual toda la sociedad debe estar prevenida, y las fuerzas de seguridad, la policía y la Justicia deben tomar un rol activo frente a todo esto.
—Ayer se reunió con el vicegobernador Jorge Henn, pero también está en contacto con referentes políticos nacionales, ¿usted nota que los dirigentes políticos son conscientes de la gravedad del tema?, ¿ve en ellos la decisión política de enfrentar este problema?
—Creo que sí, que son conscientes y me agradecen que la Iglesia haya salido con esa claridad a hablar del tema. Pero muchas veces uno observa que hay temas a los que se les presta mucha atención, que están mucho tiempo en los medios y temas como estos no lo tienen. Hay cierto tipo de tolerancia, de decir que no se puede hacer más que esto. Sin embargo, otros temas se arreglan más o menos fácil y no hay consecuencias mayores. Pero estos temas son muy graves porque van ingresando, creando una red que debilita los lazos sociales y económicos de una sociedad, destruyendo y matando gente. Todos los obispos que hablaron en la asamblea tenían historias de gente que iba a sus parroquias. Padres y madres que se acercan y no saben qué hacer con sus hijos, que no saben a dónde recurrir. Frente a esto la sociedad tiene que despertarse, saber dónde estamos y asumir una actitud proactiva, fortaleciendo a la educación, presentando un proyecto de vida. Estamos hablando de una revolución moral que sostenga los valores en la vida de la sociedad. Hemos querido privilegiar un tema como único, hacer una declaración para que tome conciencia toda la sociedad.
—¿Este tema lo pudieron conversar con el Papa Francisco ya que él lo vivió hasta hace muy poco tiempo?
—Este tema en la Conferencia Episcopal estuvo permanentemente. Hay cinco o seis documentos que ya hemos sacado. Casi cada dos años sale un documento, aunque esta vez hemos querido hablar con mayor claridad. Pero es un tema permanente, incluso los padres que estaban en la villa, me acuerdo del Padre Pepe y de monseñor Bergoglio que hablaba permanentemente de este tema. Esto atina mucho con la corrupción. Francisco había dicho que todo comienza con un sobre. La droga y la corrupción se van potenciando mutuamente. Es un tema que merece ser tratado y yo encontré, tanto en el arco político oficial como opositor, un gran acuerdo. Pero toda la sociedad debe tener una actitud clara que sostenga las políticas que hay que llevar adelante en este tema.