Domingo 15 de Septiembre de 2013
Lucía Elizalde
Diario UNO de Santa Fe
Esta noche a las 20 y en la Sala Mayor del Teatro Municipal (San Martín 2.020), se realizará un concierto que será el resultado de una Master Class que la soprano rafaelina Natalia Lemercier brindó esta semana en Santa Fe, organizada por el Estudio Coral Meridies.
Además de ofrecer interpretaciones de la eximia cantante radicada en Europa, el espectáculo contará con la participación de los artistas y alumnos que formaron parte de estos cursos. Se escucharán arias y coros de diferentes óperas y autores.
Con ideas como “intentar ser siempre mejor en lo que uno hace” y “aprovechar todo el material que tenemos y darle apoyo a los que arrancan en esto”, Natalia ofreció en su curso no sólo clases de técnica vocal a cantantes, sino que su idea fue “apuntar a la formación del cantante completo y la puesta en escena integral”, tal como cuenta.
Así, en diálogo con Ser UN@, Lemercier habló de lo que se presentará esta noche, de los lineamientos y enseñanzas que le brindó a los asistentes de la Master Class y de lo importante que es “hacer un contacto con la gente sobre el escenario y que eso retroalimente al cantante y le dé seguridad y tranquilidad”, entre otras cosas.
—¿Cómo nace la idea de esta presentación?
—Bueno la Fundación Meridies estuvo organizando una Master Class que yo presidí. En primera instancia estuvo dirigida a cantantes líricos (el sábado, domingo y lunes pasado), y ayer y hoy trabajamos con diferentes coros, que fue abierto para coros de ópera. De acuerdo al repertorio que habíamos preparado, queríamos que se tenga la posibilidad de trabajar un repertorio que no siempre viene trabajado. Entonces el concierto de esta noche va a estar compartido entre los alumnos de la Master Class, los coros participantes y además va a tener mi participación.
—¿Será un concierto conjunto?
—Claro, porque la idea fue poder armar un programa para todos los alumnos de las clases y queríamos que fuera variado. Elegí como autores principales a Mozart, Bellini y Donizetti, el repertorio en que yo me especializo, pero también algunos coros de Verdi y unas arias de Puccini. Mi objetivo es siempre que los tres primeros autores que te nombré, sean como los pilares en la formación de un cantante lírico, son la base, porque te implican una técnica muy particular y cuidada, y en la que si bien tienen una cierta dificultad, no ponen nunca en riesgo la voz. A diferencia de piezas de Puccini o Verdi, en las que uno piensa que empujando solamente enseguida se llega al sonido, pero si no se tienen los elementos se puede correr el riesgo de tener dificultades enfrentando un repertorio antes del tiempo. Entonces yo comparo siempre esto con el entrenamiento que uno hace en el gimnasio, uno quiere llegar a levantar cierta cantidad de peso, pero no en el primer día, es una cosa gradual. Por eso propuse estos primeros tres autores para la Master Class que tienen muchos elementos en común y que desde éstos, se pueden abrir las puertas para enfrentar otro tipo de repertorio.
—¿La idea era escucharlos y ver cómo estaban?
—Sí, todo el trabajo que hicimos tenía la idea principal de ser punto de partida para los chicos que necesitan ponerse a prueba, para ver dónde están parados. Porque cuando uno estudia esto, siempre tiene que estar haciendo autocrítica. Y éstos son autores con los que arrancando a hacer carrera, se puede debutar tranquilamente. No puede ser difícil que alguien consiga un pequeño rol en una obra de Mozart, sobre todo cuando hay tantos papeles. Entonces fue muy lindo poder trabajar desde ese sentido. Y además vimos todo lo que tiene que ver con el arte escénico, cosa que a veces uno no tiene la posibilidad de desarrollar de acuerdo a donde uno estudie, y es algo que a veces se hace aparte. Yo me acuerdo que había hecho teatro acá en Santa Fe, e hice hasta cursos de clown… (risas).
—¿En serio?
—Sí. Raúl Kreig fue mi profesor de teatro. Y yo les decía a los chicos que aprovechen y hagan todo lo que puedan de cursos, seminarios y clases de teatro. Además, donde más nos divertimos fue en el momento en que nos pusimos a actuar, por eso la parte más linda del concierto de hoy será cuando canten ellos. De entrada les dije que iban a cantar todos de memoria, para sacarse el escudo protector del atril con la partitura, para que se comuniquen más con la gente. Y fuimos bajando algunas barreras, hasta llegar a armar pequeñas escenas con arias o con algún dúo. Nos divertimos analizando los papeles y los personajes, cómo construirlos, el porqué de una reacción, y conocer lo que estás diciendo aunque sea en otro idioma, te ayuda a la hora de construir un personaje.
—¿Cómo encontraste el grupo?
—Como esponjas por absorber todo estímulo y no sólo en la cuestión de técnica, sino a todo, porque apuntamos a la formación del cantante completo. A lo que es controlar las emociones que uno siente al estar parado frente a un público, a tratar de acordarse todo lo que se estudió y que te salió cantando en el aula y ahora tenés que hacerlo delante de la gente, a no quedarte duro por los nervios. Trabajamos la puesta en escena integral y el cómo afrontar el público, sacando el estereotipo de cantante distanciado y solo en el escenario. Yo les decía que ellos necesitan comunicar al público, hacer un contacto con la gente y que eso los retroalimente y les dé seguridad y tranquilidad, y no tensión como una prueba de examen. El que elige del canto una profesión, debe disfrutar con lo que hace y no sufrir, entonces trabajamos desde esta base y la respuesta fue muy linda.
A lo mejor algunas de las cosas que se vean hoy van a estar más armadas que otras, pero la idea era darles una posibilidad a todos de pisar un escenario aunque no estén perfectos, tal como me la dieron a mí. Esto es una muestra de una Master Class, así que la gente verá un grupo de cantantes que mostrará lo que aprendieron y lo que quieren seguir haciendo, esperando el apoyo que necesitan para que esta carrera sea más fácil de transitar.
—¿Qué nivel de cantantes encontraste en la ciudad?
—En Santa Fe encontré muy buenos materiales. Estaban todos muy bien preparados, pero vi que necesitan desafíos. Les decía que a esta altura no tenían que aprender solo un aria, sino que debían estudiar ya roles enteros. Porque tienen que saber si se bancan una o dos horas completas cantando sobre el escenario. Y me encontré con que la respuesta era muy rápida, hasta las pequeñas correcciones, y que además hay mucha autocrítica, cosa que es muy buena. Porque el problema del cantante es la cabeza, que por ahí te traiciona. Entonces trabajando paralelamente todo lo que era la soltura corporal y el cómo enfrentar una escena, los ayudaba mucho y cuando se pusieron a actuar se olvidaron de los problemas técnicos. La verdad es que el nivel es muy bueno, encontré gente con muchísimas condiciones que necesitan seguir estimulados.
—¿Qué les recomendás a los chicos que están arrancando en esto?
—Le recomendé que vayan a clases, que se hagan escuchar, que estudien, que aprendan a comerse un “no” que en esta carrera son muchos, que aprendan a comerse una crítica, que hagan cursos de teatro, que viajen a Buenos Aires si pueden, que se metan en concursos de canto, que audicionen para compañías, que se pongan a prueba. Porque hay muchos que están a lo mejor esperando, encerrados acá… A lo mejor yo soy un poco kamikaze, porque me largué a hacer las cosas solas y tuve una carrera muy diferente desde los inicios. Pero hoy en día, y a esto lo veo con la brigada europea de cómo está la cosa, la competencia es muy grande y uno tiene que estar constantemente mejorando y perfeccionándose, y nunca quedarse en el “me dicen que canto bien”. Deben intentar ser siempre mejor en lo que hacen. Santa Fe en este sentido, y lo dice todo el mundo, es cuna de muy buenas voces, y tenemos que aprovechar todo el material que tenemos y darle apoyo a los que arrancan en esto. Acá hay muchas instituciones que apoyan a los cantantes, más de los que había cuando yo estudié, y es bueno que tengan esa posibilidad. Hay que aprovecharla.