Domingo 30 de Marzo de 2014
Hace un año, Carmen García fue rociada con alcohol y prendida fuego mientras discutía con su ex pareja, Daniel Leonard –quien quedó imputado por homicidio agravado por el vínculo y por violencia de género. La joven de 27 años y madre de cinco chicos falleció días después en el Hospital Cullen. Su familia sigue esperando justicia aunque reconocen que nada les devolverá a Carmen.
Claudia García, la hermana de Carmen, explicó a Diario UNO que estarían cerca de definir un juicio abreviado por el asesinato de su hermana, donde la condena podría rondar los 19 años. La familia habría aceptado esa posibilidad para no enfrentar el desgaste propio de un proceso legal que implique estar en contacto con Leonard.
A un año del ataque, y a pocos días de cumplirse el primer aniversario del fallecimiento de Carmen, su familia compartió su deseo de justicia y el dolor que los acompaña cada día desde aquel 31 de marzo de 2013.
“Yo no quisiera que Ramiro (el hijo menor de Carmen, que tenía un año y ocho meses al momento del crimen) cumpla sus 18 años sin recordar los besos de su madre pero con el asesino habiendo cumplido su condena. Va a ir libre por la vida y mis sobrinos no van a ver nunca más a su mamá. Yo tampoco voy a ver nunca más a mi hermana. Eso te da bronca”, confesó quebrada.
Sin embargo, destacó que ella sólo quiere que se le dé el máximo de condena posible. “Yo quiero que esté en la cárcel. Nunca le desearía a nadie que sufra lo que sufrió mi hermana, ni siquiera a la peor persona del mundo. Quiero que esté en la cárcel y cumpla lo que tiene que cumplir”, manifestó.
En ese sentido, dio como ejemplo: “Cuando estás cocinando y te quemás con un chorrito de aceite sufrís. Y yo pienso en cuánto sufrió ella. Además pienso en el asesino. ¿Qué se le pasará por la cabeza en este año que pasó?”.
Sobre Leonard agregó que no creen que se haya arrepentido de lo ocurrido. “En ningún momento fue capaz de decirnos «estoy arrepentido». Con el más chiquito de los hijos de Carmen, que cumplió dos años meses después del fallecimiento de Carmen, decía tener una relación especial; decía que el nene lo podía comprar y que le quería poner su apellido. Si él decía que sentía amor por mi sobrino debería tener remordimiento por lo que le hizo, debería haber querido hacer algo por él. Pero no fue así. No hubo nada. Él no se arrepiente de lo que hizo”.
Días dolorosos
“Esta semana es una semana crítica para nosotros porque recordamos todo lo que fue pasando el año pasado. Para mi mamá es un golpe muy grande del que no puede reponerse y para los chicos también”, contó y señaló que para la familia ha sido un esfuerzo muy grande poder atender las necesidades de los chicos –que tienen entre tres y 13 años– y que no han recibido ninguna ayuda económica del gobierno. “Apenas pasó todo nos dijeron que nos iban a ayudar con los chicos, nos iban a dar un subsidio pero eso nunca pasó. Los gastos son grandes porque, además, mi mamá tiene a cargo a un hijo con una discapacidad visual”, agregó.
De todas maneras sí reconoció que los chicos tuvieron asistencia psicológica durante el tiempo que quisieron. Luego dejaron de ir porque no querían seguir hablando de la muerte de su mamá.
El 30 de marzo de 2013, Carmen recibió una feroz golpiza en plena calle. Un grupo de personas, vinculadas a Leonard, la agredió fuertemente a pocas cuadras de su casa. Por las lesiones ella debió ser atendida en el Hospital Cullen, donde realizó la denuncia.
Al día siguiente, Leonard habría llegado a su casa para pedirle que retire la denuncia y habrían tenido una fuerte discusión. En ese marco se dio el ataque con alcohol y fuego.
Claudia explicó que los hechos del 30 de marzo fueron considerados una “riña callejera” por parte de la Justicia y ninguna de las personas implicadas ha sido sancionada. “No fue una riña callejera. Fue un grupo de personas que intentó matar a mi hermana. A lo lejos se veía como una jauría que se peleaba por una presa. Todos le pegaban a mi hermana. Pero eso quedó en la nada”, marcó.
Tras el ataque con fuego, Carmen agonizó una semana en el hospital hasta que no pudo soportar más y su cuerpo se rindió. Desde entonces la familia ha luchado incansablemente para lograr Justicia. De hecho, el caso se convirtió en el primero que logró una imputación por homicidio agravado por violencia de género.
Seguir firmes
Ha sido, sin dudas, un año difícil para la familia García. Y hubo momentos más duros que otros, sobre cuando es necesario enfrentarse a las preguntas de los chicos que no terminan de entender por qué su mamá no puede estar con ellos.
“Mi sobrino de cinco años ya va a preescolar y hace una semana vino muy triste del jardín. Y le preguntó a la abuela por qué a todos los nenes los acompañaba su mamá a la escuela y a él no. Son cosas que aún no asume. Otra noche le preguntó a su abuelo quién había matado a su mamá y por qué”, contó Claudia y siguió: “Son cosas que nos parten a la mitad, nos mata”.
Sin embargo, siguen adelante y con la idea clara de que buscarán justicia, no venganza por lo que le pasó a María del Carmen hace un año. Se apoyan entre sí y se esfuerzan para que nada les falte a los chicos y para que el crimen no sea olvidado; pero, sobre todo, “para que a nadie le pase lo que le pasó a María del Carmen”.