Norma, la vecina de 88 años que se quedó sin casa por el incendio
Pasaron 48 horas y todavía se encuentra conmovida y asustada. No tuvo otra opción que abandonar su vivienda. "Abajo están las paredes rajadas, pero lo peor está arriba", contó.

Viernes 12 de Octubre de 2018

“Todavía estoy con miedo y nerviosa” dijo Norma, la vecina de 88 años que tuvo que abandonar su casa por los daños que le ocasionó  uno de los incendios más violentos de los últimos años en Santa Fe.

Hace más de 30 años que vive en esa casa. Dice que en algún momento, junto a su hermana, llegó a pensar que esos tachos, que cargaban y descargaban al lado de su casa, algún día podían explotar. “Y llegó el día”, afirmó

La temperatura desatada por el incendió en dos depósito que contenían material altamente inflamable (uno que contenía aceite y el otro colchones) provocó serios daños en su casa. "El garagge, (planta baja) tiene rajadas las paredes, pero lo que está peor es arriba”, cuenta Norma.

Se negó a irse la primer noche pero en la segunda no tuvo más remedio. Una amiga del barrio la hospeda hasta que un sobrino, del sur de la provincia, la reciba en su casa.

“El primer día me quedé a la noche pero anoche me vine acá, no querían que me quedara. Desde el gobierno me vinieron a decir si me quería ir a un hotel pero yo no quería dejar la casa”, contó la vecina.

Si alguien pasa por enfrente de la casa de norma va a encontrar la faja de “clausurado”. Así va a estar hasta tanto se den las garantías de habitabilidad. “Ahora quedó todo cerrado. Mañana me dicen que van a comenzar a trabajar. Porque la pared de arriba, de la pieza, está toda negra, se cae el revoque

“No conozco al dueño”, dijo Norma respecto al propietario del local en donde se habría iniciado el foco ígneo. “Me vino a decir un hombre que no me preocupe, que me quede tranquila, que me van a arreglar toda la casa, que se encargan de todo”, señaló con cierta tranquilidad.

Dice que recuerda bien la mañana del miércoles. “Soy conocido de los muchachos que ponen los tachos ahí. En una camioneta grande bajaron baldes, tachos grandotes”, relató.

“Plum plum”, dice que escuchó. “Salgo a la calle pensando que eran ellos y no, eran las llamas que salían. Salí por el garagge. Salí afuera a gritar y no había nadie. Una chica que pasaba en moto me ayudo”, apuntó.