Jueves 24 de Julio de 2014
Esta semana, el Centro de Salud Nueva Pompeya –avenida Peñaloza 8.230–debió cerrar sus puertas durante algunas horas por anegamiento. El efector, que reabrió hace menos de cinco meses (luego de las obras de reforma que demandaron seis meses), amaneció el martes con al menos tres a cuatro centímetros de agua en su interior. La lluvia caída, según el informe municipal, había sido esa madrugada de 24,87 milímetros.
Desde las 6 y hasta las 9, los trabajadores del dispensario debieron abocarse a escurrir cada espacio antes de permitir el ingreso de los vecinos que esperaban ser atendidos. Si bien la avenida y los alrededores del edificio no se anegaron, el agua ingresó a través de los desagües.
En diálogo con Diario UNO, Viviana Servidio, trabajadora y delegada de ATE en el centro de salud, relató que “al llegar al lugar, estaban los ambientes llenos de agua, aún cuando los milímetros de lluvia no habían sido tantos como para inunnar de esa manera”. “Hace pocos meses que se entregó el final de obra, luego de una refacción que reclamamos durante años, y ahora nos encontramos con esto”, agregó Servidio.
Más allá de lo ocurrido esta semana, la trabajadora expresó que “no es la primera vez que pasa” y que cada vez que llueve “hay que desenchufar todo y limpiar cada espacio, con lo que ello implica al tratarse de un centro de salud”.
En relación al anegamiento del martes, explicó: “El agua entraba por dentro, por el baño que está conectado a la Enfermería. Empezó a entrar por una alcantarilla, seguía ingresando y ya no veíamos de dónde entraba. Y hay que aclarar que en la Enfermería hay filtraciones de humedad también, en los mismos lugares donde ya había antes de las refacciones”.
—¿Es complicado el acceso y la llegada al centro de salud cuando llueve?
—En esta parte de la avenida Peñaloza al 8200 se puede llegar. El principal problema en la zona es en la avenida Gorriti; también se complica si tenés que venir de la zona norte (Monte Vera u otros barrios del norte); lo mismo desde Las Flores, para los que llegan de la zona de Peñaloza a la altura de 12 de Infantería.
—¿Realizaron el reclamo al Ministerio de Salud?
—El reclamo lo hicimos vía telefónica. Igual a las 6 de la mañana nunca hay nadie, así que tuvimos que arremangarnos y comenzar nosotros nomás.
Otros inconvenientes
“El otro problema son las paredes, que en su momento se arreglaron, durante la refacción del centro. Sin embargo hoy se cae el revoque y tiene humedad. En realidad tenemos varios problemas edilicios”, expresó Servidio a Diario UNO.
Y agregó: “Necesitamos que se amplíe el edificio. Por la capacidad que tiene se complica más y se potencia porque es un centro de salud chico para la cantidad de población a atender”.
—¿Qué sector de la ciudad cubre el efector?
—Son ocho barrios:Pompeya, Nueva Pompeya, Los Ángeles, Liceo Norte, El Vergel, Los Naranjos, Santa Rita I y II. Y cada barrio en los últimos años creció mucho.
—¿Cuántas personas atienden por día?
—Por ejemplo, tenemos un pediatra que no da abasto ya, son 30 a 40 chicos por día. En total, son entre 80 y 100 por día, entre los dos turnos sumadas la atención médica y la enfermería. Son 400 por semana, como mínimo, depende la época del año. Ahora con el frío se ven más atenciones.
Los últimos años
El 16 de mayo de 2007, la entonces ministra de Salud de la provincia de Santa Fe y hoy diputada nacional, Silvia Simoncini, inauguraba en el barrio Nueva Pompeya de la capital provincial el Primer Centro de Salud refuncionalizado, en el marco de un Plan de mejoramiento integral.
El dispensario se convirtió así en uno de los principales efectores del primer nivel de atención de la zona norte de la ciudad, dada la elevada demanda que tiene desde sus comienzos, dado que su cobertura abarca a, al menos, ocho barrios de los alrededores.
Desde hace al menos cinco años, los gremios ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) y UPCN (Unión del Personal Civil de la Nación) efectúan graves denuncias en relación a las malas condiciones de higiene, trabajo y seguridad en el Centro de Salud –ubicado en avenida Peñaloza 8.230.
En abril de 2009, UPCN denunciaba que los enfermeros y enfermeras de esa sede desarrollaban tareas vinculadas al mantenimiento edilicio, las cuales no eran de su competencia.
En mayo del año pasado, un comunicado de ATE Santa Fe resaltaba: “Hace años que no se le realizan tareas de mantenimiento a dicho efector, por lo que se ha deteriorado el techo, las paredes se encuentran con humedad y el edificio tiene capacidad reducida para su funcionamiento. También se dio cuenta de la existencia de roedores en las inmediaciones del lugar a tal punto que se encontró uno muerto dentro del edificio”.
En julio hubo medidas de fuerza de los trabajadores, en reclamo de obras urgentes en el efector de salud y, en agosto, comenzaron las obras de refacción y remodelación.
Entre las tareas que debían efectuarse se destacaban el arreglo de paredes en Enfermería y Consultorios por la humedad; cambio de ventanas; colocación de la puerta de salida de emergencia; pintura e impermeabilización de techos; e instalación eléctrica.
La reapertura
Después de haber permanecido cerrado durante más de seis meses debido a las refacciones realizadas, en febrero de este año el centro de salud de Nueva Pompeya reabrió sus puertas. A pesar de que los trabajos finalizaron en un plazo mayor al previsto, los trabajadores destacaron “la buena predisposición de las autoridades del Nodo Santa Fe, del personal y de la comunidad”.
De todas maneras, allí no terminaron los reclamos, ya que en ese momento se planteó una vez más la necesidad de ampliación de este dispensario a los fines de brindar una mejor calidad de atención para la comunidad y mejores condiciones de trabajadores en beneficio de quienes desempeñan sus tareas en dicho efector.