Domingo 30 de Marzo de 2014
El chef pâtissier Osvaldo Gross, una de las personalidades más destacadas de la pastelería gourmet en la Argentina, visitará la capital provincial el próximo 12 de abril para realizar una clase magistral. El evento –que tendrá lugar a las 14 en ATE Casa España y está organizado por Sabor Santa Fe, la guía gastronómica de la ciudad– será de características demostrativas y durará tres horas.
Antes de dicha presentación, el prestigioso líder de la repostería dialogó con Ser UN@ y brindó algunos detalles de lo que podrán ver quienes tengan el privilegio de asistir al encuentro. “El chocolate estará presente, al igual que algunos productos vecinos como las frutillas”, dijo el santafesino, quien también habló de los inicios de su carrera y proyectos a futuro.
Cabe destacar que Osvaldo Gross es oriundo de Esperanza, y que llegó a la pastelería a los 30 años cuando hacía ya varios años se desempeñaba como licenciado en geoquímica. Sus primeros pasos culinarios los dio en el país, donde dio clases y trabajó en importantes cadenas de restoranes y hoteles; luego llegó a la televisión en la década del 90, desde donde supo ganarse el cariño y la admiración del público, que lo tilda de “generoso” y “amigable”.
—Decir hoy “pastelería argentina” es pensar inmediatamente en Osvaldo Gross, ¿te imaginabas esa repercusión cuando empezaste con esta carrera?
—No lo imagine nunca, porque siempre me dediqué más al trabajo dentro del hotel o restoranes que a la exposición mediática. Pero en los últimos años la moda de los chefs fue in crescendo y no pude quedarme atrás. Había que seguir con el ritmo.
—Y hablando de tus inicios, ¿cómo fue ese período de transición en la que dejaste de ser geoquímico para convertirte en pastelero?
—Fue traumático ya que es difícil dejar de lado una carrera universitaria que me demandó muchos años de estudio y esfuerzo de mis padres para sostenerme en esos años. Pero la investigación no era privilegiada en esos momentos y no quería irme del país, entonces hice dos años ambas cosas, la química y la pastelería y luego me dedique sólo a la pastelería. Y por suerte no me equivoqué.
—Un joven de Esperanza incursionando en Buenos Aires, intentando ganarse un lugar. ¿Cómo llegaste a la tele?
—Llegue a la televisión gracias a Dolli Irigoyen. Nos conocimos en las ferias llamadas expo gourmandises, yo iba como sous chef del hotel Hyatt y ella ya tenía su prestigio. Un día me invitó a compartir un programa y luego me contrataron en la vieja Utilísima Satelital. Grabamos juntos, separados y en este abril 2014 estrenaremos la serie Dolli&Gross por canal El Gourmet.com.
—Una vez definida tu carrera, lograste publicar varios libros de cocina que hoy son muy consultados por el público (El ABC de la Pastelería, Chocolate), ¿te gustó siempre escribir?
—Sí, siempre. Mi primera vocación fue estudiar letras, me maravillaban las corrientes literarias, los estilos, las épocas que trazaban los distintos autores con su lenguaje. Tuve una excelente profesora de Castellano y Literatura, la señora Olga Fortina (de Esperanza), que me maravillaba por todo lo que sabía. Nunca pensé que iba a escribir libros de pastelería, tenía escritos varios artículos de geoquímica de lantánidos, pero jamás pensé redactar recetas de budines...
—Hablando de tus elaboraciones propiamente dichas, ¿tenés un postre favorito? ¿Cuál? ¿Por qué?
—De las recetas que hago me gustan todos los cakes o budines, el budín inglés de Navidad es mi caballito de batalla; y si tuviera que elegir una receta perfecta de las que publico me inclino por la torta Sacher, en honor al mítico pastelero vienés que aún hoy se sirve en el hotel Sacher frente a la Ópera de Viena. A la hora de pedir un postre en un restorán prefiero los de manzanas, el strudel o los panqueques, también me gustan con locura los hojaldres de manzana.
—Uno imagina que un cocinero sabe hacer todo, ¿hay algo que te resulte más complicado o que directamente no sepas hacer?
—De la pastelería no me llevo demasiado bien con la levadura. ¡Pensar que mi madre amasaba las tortas alemanas en esperanza por kilos y kilos en las fiestas colegiales o parroquiales! Pero quizás sea demasiado ansioso para esperar que leuden y pasa mucho tiempo entre que comienza la tarea y el producto está listo... En cuanto a las recetas, me resulta dificilísimo hacer medialunas...
—Si tuvieras que identificarte con una receta, ¿cuál serías y por qué?
—Creo que con la torta Sacher que nombre antes, es una receta que me gusta porque cada vez que la hago me imagino su origen, su desarrollo, la locura de su prestigio, el paso a través del tiempo manteniendo la calidad... Es una torta oscura, brillante y lujuriosa, ojalá lo que yo enseñe pueda trascender en el tiempo con ese halo de reconocimiento, brillo y elegancia.
—¿Tenés algún cocinero que te inspire? ¿Quién es?
—En esta etapa de mi carrera y vida no tengo ningún nombre en particular como fuente de inspiración como lo fueron en mis comienzas Pierre Herme y Frederic Bau. Hoy la inspiración surge de viajar y ver vidrieras de grandes ciudades como París, Munich, vieja Bruselas, Nueva York, Tokio, Hong Kong. Recibo además muchísimas revistas y compro libros en todos los lugares del mundo. De todas formas soy más bien clásico y no me subo fácilmente a las modas.
Sobre la clase
La clase magistral que el reconocido pastelero realizará el próximo 12 de abril tendrá una duración aproximada de tres horas con un intermedio. Luego de la misma se procederá a realizar sorteos, fotos y firma de autógrafos. Además, se entregarán certificados de asistencia.
Por otro lado, cabe agregar que el encuentro cuenta con el auspicio de Beneficios UNO. En tanto, los usuarios de la tarjeta tendrán un 10% de descuento sobre el costo de las entradas (a través del programa Ticket Way) que ya están a la venta en los locales de Musimundo.
—¿Qué sentís cada vez que volvés a tu provincia natal y cómo definirías a la cocina de las santafesinas?
—Me gusta mucho transmitir lo que uno aprende a mis comprovincianos. En Santa Fe uno puede encontrar grandes progresos en las pastelerías locales y en otras admiro que conserven la tradición de preparaciones clásicas tan ricas; otras veces lamento que se hayan perdido esos sabores como el postre Polo Norte, un clásico santafesino que creo ha muerto en su sabor original y nadie lo hace como era entonces. Espero equivocarme y que me señalen dónde poder hallarlo como antes.
En cuanto a la cocina de los restoranes de Santa Fe, Osvaldo Gross aseguró: “Está un poco quedada en el progreso, pero considero que es culpa de los comensales que en su gran mayoría confunden calidad con cantidad, y en ciertos platos y combinaciones para poder cocinar rico y lindo las porciones son más medidas para no invadir el paladar. Igual creo que de a poco se logrará cambiar eso”.
Para finalizar cabe destacar que ésta es la segunda vez que el prestigioso pastelero visita la ciudad de la mano de Sabor Santa Fe. Quienes quieran obtener más datos sobre la actividad pueden visitar el sitio web: www.saborsantafe.com.ar o reservar las entradas a través de http://www.ticketway.com.ar.