Lunes 21 de Julio de 2014
El 14 de abril de 2011, el Concejo Municipal santafesino declaró por unanimidad al Padre Osvaldo Catena Ciudadano Ilustre post mortem. Recordado por cientos de familias, el sacerdote que más trabajó por el crecimiento de Villa del Parque recibió así su homenaje.
Catena había nacido en Mariano Saavedra, Las Colonias, provincia de Santa Fe, el 13 de abril de 1920. Hijo de una familia humilde, a los 13 años entró en el Seminario de Guadalupe gracias a la ayuda económica del sacerdote Luis Rotta, párroco de San Vicente.
Tuvo una vida sacerdotal y social muy activa que lo convirtió en una figura pública de relevancia para la ciudad. Entre las actividades en las cuales se involucró fue un excelente músico. Se perfeccionó con artistas de talla y se inclinó por lo popular y folklórico.
Su labor en este campo se completó con importantes trabajos y colaboraciones en la Universidad del Litoral, fundando y dirigiendo el Departamento de Música Popular de dicha institución. Impulsó y creó la primera Escuela de Música Sagrada de Santa Fe, formando en 1950 el Primer Coro Universitario.
Fue asesor en la creación y ejecución de la Misa Criolla de Ariel Ramírez y la Misa por la Paz y la Justicia. Integró la Comisión Central de Música Sagrada que preparó el cancionero Gloria al Señor y organizó el Primer Festival de Canto Popular Religioso, en el que participaron el Coro Cristo Obrero de Villa del Parque, el del Calvario y el Polifónico Provincial.
Con este último se grabó un LP de Salmos, mientras que con un grupo de cantores pertenecientes al Coro polifónico de Santa Fe, bajo el nombre de Los Cantores de Santa Fe, grabó ocho discos de la colección Cantemos Hermanos, en tanto que con el Coro de Cristo Obrero de Villa del Parque se grabaron varios discos.
Además, fue autor y coautor de varios libros. En lo que a su labor social respecta, fue fundador del Movimiento Familiar Cristiano de Santa Fe, capellán del Colegio Nuestra Señora del Calvario, y desarrolló una labor inigualable hasta hoy en el barrio Villa del Parque.
El 26 de septiembre de 1956, de sotana y una valija en la mano, cerca del mediodía, llegó el padre Catena al barrio El Triángulo –que luego fue Villa del Parque. Tras 15 años de trabajo pastoral en esa zona de la capital, el sacerdote decidió quedarse a vivir entre su gente, en un humilde rancho de barro y techo de cartón.
Se sentaba en un cajón con su acordeón y hablaba a quienes se acercaban a escuchar. Poco a poco su casa se convirtió en refugio de los desprotegidos. Así lo invitaban también a los asados populares o a participar de las guitarreadas.
En 1970 tuvo lugar una fuerte manifestación relacionada con el loteo del barrio. Corría 1971 y Catena, después de haber asistido a un encuentro de sacerdotes, cayó preso con 46 de ellos durante tres días. En la carta que dirigió a la comunidad barrial, Osvaldo les dijo: “Y allí en la misa que celebramos el 26/07/71 yo renové junto con mis compañeros mi decisión de acompañarlos a ustedes, pueblo en general, por el camino de la justicia y de una verdadera paz”. En 1972 se planteó la necesidad de construir un templo adecuado, que reemplace la capilla de barro. A partir de 1976 comenzó su construcción.
Pero su peregrinar continuó. Fue enviado a Benito Juárez, en Buenos Aires. Allí organizó y dirigió un sinfín de cursos sobre Liturgia y Canto, predicó retiros, y se hacía tiempo para todas las actividades extraparroquiales. Convocó a músicos con los que preparó festivales y conciertos. Su poder de convocatoria fue grande entre los sacerdotes.
En los últimos años, con las piernas ulceradas, trabajó atendiendo sus tres parroquias, asistiendo a los pobres. El 29 de noviembre de 1986 lo internaron, pidió un sacerdote para comulgar, y recibió la comunión de manos del padre José María Ramos, el sacerdote más joven de la diócesis. Luego falleció. Tenía 66 años.