El doctor Jorge Lorenzo participó de un congreso internacional donde se proyectó que para 2050 el 40% de los niños del mundo usará anteojos. La clave, según los especialistas, está en la negociación y la actividad al aire libre
19:17 hs - Lunes 01 de Junio de 2026
La miopía en niños y adolescentes se convirtió en una preocupación sanitaria de escala mundial. Así lo advirtió el doctor Jorge Lorenzo, oftalmólogo con trayectoria internacional y titular de la Clínica Visage de Santa Fe, quien días atrás participó del Congreso de la Sociedad Francesa de Oftalmología en París, donde el tema fue uno de los más debatidos.
"Se prendieron las alarmas a nivel mundial por la gran cantidad de niños con miopía", señaló Lorenzo al programa Mañana UNO, y precisó que tras la pandemia el uso de tablets, celulares y computadoras creció un 40%, con un impacto directo y mensurable en la salud visual de la población más joven.
Qué dicen las proyecciones
Los datos presentados en el congreso parisino son contundentes: si no se adoptan medidas de prevención, el 40% de los niños del mundo usará anteojos para 2050 a causa de la miopía. "Es una enfermedad que tiene una base genética, pero el entorno y los hábitos aceleran su aparición y progresión", explicó el especialista.
La miopía se produce cuando el ojo es levemente más largo de lo normal, lo que genera dificultades para ver de lejos. Los síntomas más frecuentes en chicos incluyen guiñar los ojos, frotárselos, dolor de cabeza y la tendencia a acercarse mucho a la televisión o a las pantallas.
La importancia del diagnóstico temprano
Lorenzo subrayó la relevancia de la consulta oftalmológica precoz, especialmente cuando hay antecedentes familiares de miopía. "Con los equipos modernos que tenemos —los mismos que se usan en Europa y Estados Unidos— podemos detectar alteraciones visuales en etapas tempranas", afirmó.
Entre las recomendaciones surgidas del congreso, el especialista destacó tres ejes fundamentales: evitar que los niños sostengan el celular o la tablet demasiado cerca del ojo, realizar una pausa cada 20 minutos de uso de pantallas y garantizar al menos dos horas diarias de actividad al aire libre con exposición a la luz solar, que actúa como factor protector comprobado.
Negociar, no confrontar
Uno de los puntos centrales del debate en el congreso fue la dimensión psicológica del problema. Lorenzo fue categórico: quitarle el celular a un chico de manera tajante no es viable ni recomendable. "La confrontación directa no funciona; hay que negociar", sostuvo.
La estrategia sugerida pasa por establecer acuerdos concretos: horas de pantalla intercaladas con salidas al club, actividades deportivas o tiempo en la plaza. "Invitá a un amigo a casa, andá al parque, hacé un deporte. Todo eso ayuda a compensar el tiempo frente a la pantalla", indicó el médico.
El especialista también señaló que la miopía no es solo un problema visual: los chicos que comienzan a usar anteojos pueden sufrir bullying en el entorno escolar, lo que muchas veces deriva en un proceso de retraimiento y cambios de conducta que requieren acompañamiento interdisciplinario.
Tratamientos disponibles
Para quienes ya desarrollaron miopía, Lorenzo precisó que la corrección con anteojos o lentes de contacto es la vía habitual durante la infancia y la adolescencia. A partir de los 18 o 19 años, cuando la miopía se estabiliza, existe la posibilidad de recurrir a una cirugía láser de apenas 10 minutos, con altísimas tasas de éxito y complicaciones prácticamente inexistentes, que permite operar ambos ojos en una sola sesión y prescindir definitivamente de los anteojos.
"Afortunadamente en Argentina contamos con los mismos equipos que se utilizan en Europa y Norteamérica. Los resultados son realmente espectaculares", destacó.
Una mirada que va más allá de lo oftalmológico
Lorenzo cerró con una reflexión que trasciende su especialidad: el problema de las pantallas no afecta únicamente la vista, sino que impacta en la motricidad, la capacidad de socialización y el rendimiento escolar de niños y adolescentes. La menor exposición al sol, la sedentarización y el aislamiento que genera el uso excesivo de dispositivos configuran un cuadro que, según el especialista, exige una respuesta multidisciplinaria con la participación de médicos, psicólogos, docentes y familias.