Lunes 02 de Junio de 2014
Todos los martes y jueves, por la tarde, el salón que el Hogar Santa Magdalena tiene en Santiago de Chile al 2.300, contiguo a su sede –en el corazón de barrio Roma– abre sus puertas para recibir a veinticinco alumnos de la zona que asisten al curso de peluquería que allí se dicta. La iniciativa, que nació como un proyecto de extensión de la entidad que presiden las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús, surgió a mediados de marzo con el objetivo de brindar capacitación laboral a las mamás de las niñas que se alojan o se alojaron en el lugar, pero luego se hizo extensivo al resto de la comunidad.
Durante el espacio de tres horas, desde las 14 y hasta las 17, las mujeres y hombres que allí asisten (provenientes de los barrios Centenario, Santa Rosa de Lima, Pompeya, Los Ángeles, Coronel Dorrego, Guadalupe Oeste, Roma y también Santo Tomé) aprenden técnicas de corte, tintura y peinado; además de compartir reflexiones espirituales que los ayudan a crecer como profesionales y personas.
“Nuestra propuesta cuenta con el aval del Ministerio de Trabajo de la provincia, en tanto al finalizar el curso todos recibirán una certificación que les servirá como salida laboral”, dijo, en diálogo con Ser UN@, Nidia Cabral, una de las asistentes que trabajan en la institución, y agregó: “Pero el curso está orientado no sólo para que aprendan técnicas profesionales que los ayuden a embellecer y embellecerse en el exterior sino para que también lo hagan en el interior; y en tanto se les da una contención evangélica y también espiritual, a través de charlas que dan las hermanas y del apoyo constante que brinda el equipo interdisciplinario del hogar”.
Detalles
Cabe destacar que el curso es totalmente gratuito y está coordinado por la instructora de peluquería Beatriz Grissetti, quien al ser consultada por Ser UN@ sobre el nivel del alumnado, aseguró que las “chicas superaron sus expectativas” y que la experiencia es “totalmente enriquecedora”.
“El grupo tiene una energía abrumadora que me hizo apresurar a la hora de brindar los contenidos. Por eso, a tan solo dos meses de haber iniciado, ya todas están en condiciones de atender”, dijo la profesional, al tiempo que invitó a la comunidad a acercarse al lugar para ser atendidos (siempre en los horarios de dictado del curso), tanto para hacerse corte como tintura.
En ese sentido cabe aclarar que si bien la atención no tendrá costo, se pide una contribución que puede ser en dinero o en materiales. “Todo lo que puedan darnos para colaborar será muy bien recibido”, afirmó la instructora y detalló: “Necesitamos peines, secadores, tinturas, broches, ruleros, pinzas, tijeras, máquina para cortar pelo de niños, agua oxigenada y mucho más”.
Y es que el salón donde hoy se desarrolla el curso de peluquería fue creado por el Hogar con el objetivo de obtener recursos de su alquiler, pero dadas las necesidades de crear un espacio de formación laboral, el lugar se destinó a eso. “Entonces fuimos armando la pelu de a poco y aún nos falta tener más cosas. Por eso pedimos la colaboración de quienes puedan, porque pueden venir y embellecerse por fuera y a su vez por dentro con su colaboración”, dijeron las mujeres.
Experiencia
Sandra Díaz tiene 43 años y llegó al curso luego de anoticiarse del mismo en la parroquia de barrio Pompeya, de donde es oriunda. “Siempre me gustó la peluquería, por eso cuando me contaron me anoté enseguida y me encanta. Acá no sólo aprendemos a trabajar sino que también es un espacio de contención que nos permite dignificarnos como personas”, aseguró y siguió: “Las hermanas nos dan la fortaleza espiritual y anímica”.
Para desarrollarse
Con el objetivo de que las enseñanzas del curso no queden solo en eso, desde el Hogar Santa Magdalena se está trabajando para lograr la inserción laboral de los veinticinco alumnos que se están formando en peluquería. “Nuestra intensión es lograr coordinar algunas pasantías, una vez que terminen el curso (en noviembre), para que eso pueda servirles para su currículum”, dijo Nidia Cabral y agregó: “También los incentivamos para que ellos puedan hacer sus propios emprendimientos, y el ejemplo se los damos nosotros mismos al mostrarles que cuando comenzamos (a mediados de marzo) el salón estaba pelado y ahora ya tiene espejos, sillas y mesas de herramientas, por ejemplo”.
Para colaborar con la entidad, los interesados pueden comunicarse con el espacio que tienen con su nombre en la red social Facebook o llamar al 4527641.