Lunes 25 de Mayo de 2020
Según los registros de diferentes organizaciones sociales que trabajan a nivel local, hay al menos un centenar de personas en situación de calle en la ciudad. Que puedan cumplir con el aislamiento social, preventivo y obligatorio fue todo un desafío para estas agrupaciones que se pusieron al frente no solo del reclamo, sino de la solución. En un panorama que antes de marzo parecía no tener arreglo y se acrecentaba con la crisis económica, fue abordado por cientos de trabajadores sociales y militantes hasta que lograron coordinar con dispositivos del Estado. Asimismo, buscan tener presupuesto y una comunicación con el gobierno provincial para abordar los consumos problemáticos.
Entre Red Puentes del Movimiento Popular la Dignidad y Los hogares de Cristo, contienen cientos de personas que concurren tanto al centro de día (Jujuy 2820) como al centro de integración comunitaria de noche (Avenida Freyre 2782). Estos espacios son para personas en situación de calle o de consumos problemáticos, y son parte del programa de Casas de Atención y Acompañamiento Comunitaria (CAAC) de la Sedronar. Hoy, siguen trabajando como siempre ya que estas personas, excluidas de la sociedad, son población de riesgo.
Sofía García de Red Puentes del Movimiento Popular la Dignidad, relata a UNO Santa Fe sobre la situación actual: "Lo que compete a situación de calle es una responsabilidad municipal. Consumos problemáticos es una situación provincial. Y estamos teniendo faltas de respuesta de ambos espacios. Lo que deseamos y queremos es poder ser parte de la construcción de la política porque ya la llevamos adelante todos los días en el territorio desde las organizaciones. Sabemos cómo hacerlo y entendemos que podemos llevar las voces y las necesidades de las personas con las que laburamos. Y que la política sea implementada con un presupuesto acorde, porque la letra puede ser hermosa pero atrás de manos a la gente si no hay dinero para abordar la situación".
En relación a las personas en situación de calle en la ciudad de Santa Fe, García describe: "En el contacto de la emergencia sanitaria, fundamentalmente motivados por la presión de las organizaciones sociales, el municipio abrió refugios para varones adultos y para jóvenes y también para mujeres en distintos puntos de la ciudad. Cuatro dispositivos que obviamente se abrieron porque la situación de emergencia sanitaria vino a eclosionar algo que ya venía sucediendo de una manera muy compleja con una gestión recién asumida que tuvo que abordar sí o sí necesariamente esto".
"No tenemos información si es que van a continuar o no luego de la emergencia. Lo que sí podemos decir es que la articulación de ingreso de distintas personas que iban a nuestras casas o a los Hogares de Cristo a consultar ha sido bastante compleja. Un poco porque había falta de personal que pueda abordarlo y también por cómo se trabaja con el sector y sus particularidades. Las fuerzas represivas nunca son un buen factor para tener un lazo con las personas en situación de calle porque son hostigados y violentados por la policía", describe.
Por otro lado, sobre los refuerzos alimentarios, de higiene y el pedido de ropa de cama de abrigos porque empezaron las bajas temperaturas que recibieron de la Municipalidad, aclaró: "Desde las organizaciones repetimos que es escaso, no fue suficiente. Nosotros no solo brindamos alojamiento en los dispositivos convivenciales, también asistencia alimentaria entre Puentes y la Casita del Luján a más de 140 personas que se les reparte los bolsones y las que van a buscar viandas. Con esto de que ya estamos en fase 4 hay más circulación de las personas en la ciudad y esto implica que volvieron los trabajadores que con sus changas se ganan el día a día".
Y reclaman: "Desde las casas de contención y acompañamiento comunitario que laburamos desde hace varios años, sabemos cómo hacerlo, con una política que abarque de manera integral el trabajo, la salud, la vivienda y la educación, no solo los consumos problemáticos y situación de calle. Nuestra propuesta es poder sentarnos a cranear con el municipio la salida de la emergencia sanitaria para este sector, porque lo que va a pasar con los centros municipales es algo que desconocemos".
"Si bien estos refugios son insuficientes, se debe pensar en una política pública integral para que las personas no estén institucionalizadas siempre, que podamos construir marcos de vida digna y aumentando la capacidad de autonomía. No todos los procesos son iguales, no todas las personas en situación de calle son iguales. No es lo mismo laburar con mujeres cis y con trans, que con jóvenes o adultos. Hemos ido solucionando, desde el ámbito de las organizaciones, las cuestiones más urgentes", aporta.
Consumos problemáticos
Desde el Movimiento Popular la Dignidad señalan que hay escaso presupuesto y pocas definiciones de parte del gobierno provincial para abordar los consumos problemáticos. "Hemos tenido reuniones con todos los niveles del Estado porque otro de los problemas son los retrasos en los pagos de los convenios con la Agencia Provincial de Adicciones. Es una situación compartida con Rosario. Recién ahora se encamina a la designación de autoridades políticas de esa agencia. Todo este tiempo la provincia no tuvo un funcionario político designado sino solo personas de administración, hay que imaginar la complejidad para funcionar".
"Ahora estamos a la espera de los nuevos convenios que vienen con muchísimo retraso, y estar en un momento en el que hay una gran inflación, pandemia, se complejiza el abordaje. Se incrementó la cantidad de personas con necesidad de asistencia alimentaria porque muchas de esas personas viven al día a día. Al no poder salir a changuear y desarrollar las actividades de venta ambulante necesitan esencialmente el alimento", agregó.
Y apuntó: "Desde el programa de la Sedronar, hay dispositivos convivenciales. Un centro de día y otro de noche, es decir el circuito completo. Y dos espacios de trabajo cooperativo con una panadería y una bloquera. En ambos hay equipos interdisciplinarios, talleres, radio comunitaria, huerta. El abordaje es comunitario e integral. Se replica en las cuatro agrupaciones de Santa Fe: Ni un Pibe menos por la droga, Casa Pueblo y los hogares de Cristo con Casita del Luján. Cuatro CAAC son insuficientes para Santa Fe. En Rosario hay 16. Y existe la Agencia Provincial de Adicciones que nuclea a varios dispositivos, todos enmarcados en la ley de salud mental nacional".
"En nuestra provincia también hay comunidades terapéuticas para situaciones que requieran internación. Hay otros espacios que abordan no solo consumos problemáticos sino también salud mental. Como esta agencia no tenía funcionarios designados, no se han podido saldar las deudas ni los convenios, menos discutir la política pública y el abordaje. Esto implica a muchísimas personas en toda la provincia porque la droga está muy vinculada a la pobreza, a la vulnerabilidad, a la avanzada del narcotráfico en cada momento y en cada ciudad. En Buenos Aires es conocido el paco, pero acá existe el «pipazo» que es una droga de exterminio", concluyó García.