Preocupa a los vecinos el traslado del refugio El Ángel y la Gloria
En Sauce Viejo, las familias que viven detrás del predio denuncian que conviven con ratas, malos olores y basura que ponen en peligro la salud de todos.
Jueves 04 de Junio de 2015
El barrio Jorge Newbery y Nueva Detroit están en una zona de descanso que en los últimos años se ha convertido en el lugar elegido por muchos santafesinos para vivir rodeados de la calma y la naturaleza que ofrece el lugar ubicado en jurisdicción de Sauce Viejo.Sin embargo, hoy los vecinos que viven en la zona lindante al refugio El Ángel y la Gloria, que pertenecía a Gladis Pellatelli y en el cual la agrupación Dignidad Animal se encuentra trabajando para revertir el estado de la vivienda, sufren día a día por el estado de abandono que hace años tiene el refugio.
Entre algunas de las cuestiones que deben padecer en su propia casa y como consecuencia de la falta de higiene que hubo en lugar durante mucho tiempo figuran: malos olores, residuos tirados en la calle, presencia de ratones, enfrentamientos entre los animales en plena noche, por lo que sienten mucha indignación por lo que les toca vivir.Este problema no es reciente, sino que data de muchos años, cuando Pellatelli estaba al frente del predio que llegó a albergar a más de 200 perros. Como era de esperar, todo derivó en un juicio que ya lleva unos cuatro o cinco años.“Lo que pasa es que la jueza no hizo nada, nos mandó a consensuar con Gladis, que estaba fuera de la ley”, relató en un tono indignado Sergio Villagoy, quien también agregó que existen ordenanzas y reglamentos que prohíben la instalación de este tipo de predios en el ejido urbano.“Pese a eso está funcionando normalmente”, observó Jorge Aguirre, presidente de la Asociación Vecinal 30 de Noviembre, que nuclea a los barrios Jorge Newbery y Nueva Detroit y que acompañó a los vecinos en su reclamo.“Yo soy vecino lindero –explicó Fernando Villieti–, tengo el tapial de mi casa que lo levanté en el 2007, cuando Gladis tenía un tejido que estaba roto y emparchaba con alambres o palos para que los perros no se escapen. Las ratas socavaron el tapial y ahora no se cae pero oscila para todos lados”.“Los dormitorios que dan al lado del refugio, están todos socavados y también el baño, porque las ratas hicieron cuevas”, relató Héctor Garcilazo, otro de los vecinos del inmueble donde hoy queda un total de 109 animales.Hay que recordar que la Comuna de Sauce Viejo se comprometió a edificar un predio, a pesar de que no es su responsabilidad. “Y las agrupaciones en lugar de colaborar con la comuna se organizaron para realizar una rifa para seguir edificando”, expresaron los vecinos en conjunto.Hoy el temor de todos es que el predio no se traslade.“A la madrugada uno se duerme a la 1 de la mañana, y yo me tengo que levantar a las 5 para ir a trabajar”, relató Garcilazo, que aseguró que a esa hora escucha fuerte y claro el aullido y las peleas que se dan entre los animales.Estas situaciones se vienen repitiendo a lo largo del tiempo y hasta ahora las soluciones no llegan. “No entiendo, si hay una ordenanza y leyes que no permiten estas situaciones, si a mí me hacen cumplir las leyes, no me mandan a consensuar”, agregó Villagoy, quien recordó que hace más de dos años la Justicia envió a los vecinos a mediar con la propietaria del predio.El estado del proyecto Hace dos semanas se realizó una reunión a la cual acudieron los vecinos, integrantes de la Asociación Vecinal 30 de Noviembre y Andrés Vallones, presidente comunal de Sauce Viejo.En el encuentro, Vallones explicó que si bien la Comuna llamó dos veces a licitación para realizar la obra, nadie se presenta. Es por esto que ahora se decidió hacer la edificación por contratación directa. “Pero eso es de aquí en adelante”, señaló Aguirre.Los vecinos explicaron que en el 2013 lo que se convino en el juzgado que interviene en la causa fue darle un año de plazo para el traslado; en ese período Pellatelli iba a sacar a todos los perros.Este acuerdo venció en diciembre del año pasado. “Ahí la jueza determinó que la Comuna tenía que hacerse cargo”,agregó Villagoy.“Yo ahora voy a hacer la denuncia por malos olores, por los ruidos en la noche y las ratas, que se metieron en mi galpón. Yo tengo hijos chicos y un bebé”, argumentaba Villieti, al mismo tiempo que relataba que su vecino Garcilazo tomaba agua del tanque de su casa, el cual en un momento se tapó y descubrieron que era por los huesos de una rata que encontró en el depósito. “Gracias a Dios no nos enfermamos”, remató Garcilazo. Por último, los vecinos insistieron en recalcar que no están en contra de los animales y que solo exigen que se cumpla con las leyes y que este predio sea trasladado para tener aseguradas las condiciones de vida digna e higiene tanto para ellos como para sus familias.