Prevención: cómo cuidar a los chicos de las intoxicaciones
Especialistas brindan consejos de higiene y nutrición para evitar enfermedades transmitidas por las comidas: “La población con más riesgo son los niños, los ancianos y las embarazadas”.

Martes 09 de Diciembre de 2014

Las pautas de seguridad e higiene en torno a los alimentos son fundamentales para cuidar la salud de los niños. A veces se cometen errores o distracciones que llevan a exponerlos a intoxicaciones alimentarias. Una de las consecuencias más temidas es el síndrome urémico hemolítico, producido por comer carne de vaca o pescado que no está bien cocida o verdura mal lavada.

Este síndrome puede provocar fallas renales y comprometer la vida. ¿Cuáles son los síntomas que requieren especial atención? ¿Qué tienen que saber los padres para la prevención? ¿Cuáles son los hábitos alimentarios recomendados en la infancia?

Una intoxicación de este tipo ocurre cuando se ingiere alimento o agua, que contiene bacterias, parásitos, virus o las toxinas producidos por estos microorganismos. El médico pediatra Walter A. Bordino explica que los microorganismos patógenos entran en muchas ocasiones a los hogares con los alimentos, por eso es importante remarcar que debemos estar en vigilancia desde el momento mismo de iniciar las compras y el traslado. Otro momento significativo es durante el procesamiento y la elaboración y por último la conservación.

“Dichos actos deben conllevar acciones en las cuales se resguarde la higiene y seguridad de los mismos. Una vez en casa, pareciera que estamos al resguardo de todas las posibilidades de que no aparezcan los agentes patógenos y se realizan actividades no conducentes para resguardar la higiene y seguridad”, agrega Bordino.

Para que se produzca una enfermedad transmitida por alimentos se requieren las siguientes condiciones: que el agente patógeno esté en el ambiente; que el alimento se contamine con dicho agente; que la cantidad del agente contaminante sea suficiente para enfermar al consumidor o tenga oportunidad de multiplicarse para llegar al número de patogenicidad y que no se destruya el agente antes del consumo.

En ese sentido, las conductas frecuentes que exponen a riesgos son:

• Preparar los alimentos con varias horas de anticipación a su consumo y dejarlos fuera de las temperaturas de refrigeración favoreciendo la multiplicación bacteriana.

• Aplicar temperaturas insuficientes durante cocción o recalentamiento de los alimentos para provocar la destrucción o reducción de los microorganismos patógenos.

• No separar los alimentos crudos de los cocidos, favoreciendo situaciones de contaminación cruzada de los alimentos en alguna parte del proceso. Por ejemplo, los alimentos crudos y/o contaminados entran en contacto con manos, superficies o utensilios que no fueron lavados ni desinfectados.

• No mantener la higiene de las manos antes de preparar los alimentos y varias veces durante su preparación.

• No utilizar agua potable o haberla potabilizado durante la preparación de los alimentos.

Consejos

Algunas recomendaciones a considerar para evitar enfermarse y tener en cuenta en lo cotidiano, según el profesional, son las siguientes:

• Al abrir una lata de conserva, transferir todo su contenido a un envase de vidrio o plástico. Nunca conserve el excedente en el envase original.

• No utilizar envases de uso alimentario para contener otras sustancias como detergentes, solventes, insecticidas. Tampoco usar los recipientes de otros productos para guardar alimentos.

• Constate la integridad de los envases que se adquieran. No compre aquellos que se encuentren en malas condiciones (latas o tetrapacks abollados, hinchados u oxidados, o bolsas plásticas perforadas).

• Antes de comprar un alimento, controlar que su envase posea fecha de vencimiento y número de registro.

• No guardar alimentos junto con productos de limpieza.

Síntomas

La intoxicación alimentaria puede afectar a una persona o a un grupo que hayan ingerido todos el mismo alimento. Bordino aclara que los síntomas en general comienzan al cabo de 2 a 6 horas después de ingerir el alimento. La sintomatología está caracterizada por un cuadro digestivo (náuseas, vómitos, diarrea con o sin sangre, dolor abdominal), fiebre y escalofríos y en ocasiones se acompaña de cefalea y debilidad. Es más común después de consumir alimentos en comidas al aire libre, cantinas de escuelas, restoranes o cumpleaños.

La población que tiene el mayor riesgo de intoxicación por alimentos son los niños y los ancianos. Y el riesgo aumenta en los pacientes con enfermedad renal, diabetes, cáncer o un sistema inmunitario debilitado. Las mujeres embarazadas y lactantes tienen que ser especialmente cuidadosas para evitar la intoxicación alimentaria.

Ante un cuadro de sintomatología digestiva, con características de intoxicación alimentaria, se aconseja realizar una consulta precoz a un centro asistencial de salud o a su médico de cabecera.