Productores advierten por El Niño: preocupa una crecida del Paraná y ya preparan el traslado del ganado de las islas

La situación hídrica mantiene en alerta al sector ganadero: las lluvias ya complican a productores del norte santafesino y, ante la posibilidad de una crecida del Paraná, comienzan a tomar recaudos para trasladar la hacienda de las islas. Advierten que el fenómeno de El Niño podría agravar el escenario.

17:40 hs - Miércoles 19 de Agosto de 2026

Las lluvias ya complican a distintas zonas del norte santafesino y mantienen a los productores en alerta. Mientras algunos campos comienzan lentamente a desagotar después de meses de anegamientos, el sector ganadero sigue de cerca la evolución de los ríos ante la posibilidad de una crecida del Paraná que obligue a retirar hacienda de las islas.

La situación hídrica vuelve a generar preocupación entre los productores ganaderos de Santa Fe. En distintas zonas del norte y noroeste provincial las lluvias ya golpean a los campos y los caminos rurales, mientras que hacia adelante la atención está puesta en el comportamiento del río Paraná y en el posible impacto del fenómeno de El Niño sobre la ganadería de islas.

Juan Carlos Pujato, secretario de la Sociedad Rural de Santa Fe, explicó que los problemas en los Bajos Submeridionales y otros sectores del norte provincial se arrastran desde abril, cuando comenzaron las lluvias más intensas. La situación llevó a muchos productores a sacar anticipadamente la hacienda de los campos y buscar lugares donde trasladarla.

“Se agravó la parte norte y noroeste de la provincia, toda la cuenca del arroyo Tacuarí, que desemboca en el Río Salado. Esto arrancó con las lluvias intensas que hubo ya por abril: las partes más bajas empezaron a estar con agua y la gente empezó a sacar la hacienda de los campos”, explicó.

En sectores cercanos a La Gallareta, El Palmar, El Bonete y otras localidades del norte, los anegamientos persisten desde hace varios meses. Si bien en los últimos días comenzó a observarse un descenso lento del agua en algunos puntos, el panorama continúa siendo complejo, especialmente por el estado de los caminos rurales.

Pujato remarcó que la situación se hizo visible recientemente a partir de imágenes aéreas, pero que el problema comenzó mucho antes.

“Se generalizó o se visibilizó el último fin de semana con algunas fotos y filmaciones aéreas, pero la situación está desde abril”, señaló.

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El agua comenzó a bajar, pero persisten las dificultades

Uno de los principales problemas había sido la falta de escurrimiento. Según explicó el dirigente rural, el nivel del río Salado en algunos sectores no parecía coincidir con la magnitud de los anegamientos registrados aguas arriba.

“Lo que se veía con preocupación era que el agua no bajaba. El nivel del Salado a la altura de la Ruta 70, yendo a Esperanza, estaba bajo; sin embargo, aguas arriba la complicación era grande y ya productores estaban saliendo de los campos”, indicó.

Posteriormente se detectó un taponamiento relacionado con una obra inconclusa del Circunvalar en la zona de Candioti. Tras destrabarse ese punto, el agua comenzó lentamente a descender en algunos sectores.

“Se destrabó eso hace una semana, y ahora vemos con suerte que el agua empezó a bajar lentamente en los campos”, sostuvo Pujato.

La mejora, sin embargo, no alcanza para despejar el escenario. El deterioro de los caminos rurales continúa complicando el traslado de animales y la salida de la producción.

La mirada está puesta en el Paraná

Más allá de la situación que atraviesa actualmente el norte santafesino, los productores siguen con atención la evolución de los ríos ante el escenario climático previsto.

Para Pujato, el principal riesgo hacia adelante está vinculado a una eventual crecida del Paraná y su impacto sobre la ganadería que permanece en las islas.

“El problema grueso y más grave va a ser el tema de El Niño con la crecida del Paraná, donde mucha ganadería sobre islas se va a tener que empezar a movilizar”, advirtió.

El seguimiento de los niveles del río en Corrientes resulta clave para los productores santafesinos, ya que permite anticipar el momento en que será necesario comenzar a retirar los animales.

Según explicó, existe un margen de aproximadamente 20 a 25 días entre determinados niveles registrados en Corrientes y la necesidad de liberar las islas en la zona santafesina.

“El día que Corrientes está en 6 metros, los productores saben que tienen 20 a 25 días para liberar la isla”, detalló.

El problema es que el traslado de toda la hacienda no puede realizarse de manera inmediata. Las distancias, la disponibilidad limitada de embarcaciones y la necesidad de encontrar campos donde llevar los animales convierten la evacuación en una operación que requiere planificación.

“No hay una cantidad de barcazas como para abastecer y liberar todas juntas”, afirmó.

Los productores ya toman recaudos

Frente a este escenario, los productores comenzaron a anticipar decisiones para evitar que una eventual crecida los encuentre sin alternativas.

Pujato explicó que algunos ya realizan ventas adelantadas, buscan colocar parte de la hacienda o consiguen campos para trasladarla si el nivel del río obliga a abandonar las islas.

“Lo bueno es que esto se supo con tiempo, con lo cual el productor va haciendo ventas adelantadas, va colocando la hacienda o va consiguiendo campos baldíos para ir llevándola a medida que el fenómeno se registra”, señaló.

En este punto, el dirigente destacó que quienes trabajan habitualmente con ganadería de islas conocen las particularidades de cada zona y suelen tener identificados los lugares hacia donde pueden trasladar sus animales.

Las lluvias ya complican a los engordes

Mientras la mirada está puesta en lo que pueda ocurrir con el Paraná, las lluvias ya generan dificultades en otras actividades ganaderas.

Los establecimientos de engorde a corral son uno de los sectores afectados por la persistencia del barro y la humedad.

“El resto de las explotaciones hoy están sufriendo mucho los engordes a corral, porque tenemos casi 15 días de llovizna, de barro en los corrales”, explicó Pujato.

Las condiciones afectan el desarrollo de los animales y también generan dificultades para sacar la hacienda terminada, especialmente por el estado de los caminos rurales.

“Por ahí tenés hacienda lista para salir y no tenés camino para poder sacarla, que es otro problema grave”, sostuvo.

El reclamo por obras y previsión

El escenario vuelve a poner en discusión la necesidad de mejorar la infraestructura hídrica y los caminos rurales, pero también de contar con una planificación que permita anticiparse a los fenómenos climáticos.

Pujato cuestionó que las obras y tareas de mantenimiento suelen adquirir protagonismo cuando el agua ya genera problemas.

“Cuando llega el agua, todos se acuerdan de que el agua viene, pero uno tiene poca memoria”, planteó.

En ese sentido, sostuvo que el fenómeno de El Niño debe ser tomado como una señal para anticipar posibles complicaciones y preparar las condiciones necesarias para reducir su impacto.

“El proceso de El Niño ya sabemos que viene cíclicamente, y cuando viene es una situación complicada. En la medida en que no se hagan las obras y no haya esa previsión, siempre la situación se agrava”, advirtió.

Así, mientras las lluvias ya dejan campos anegados y caminos rurales deteriorados en el norte santafesino, los productores siguen de cerca el comportamiento del Paraná. El objetivo es ganar tiempo ante una eventual crecida y evitar que la hacienda de las islas quede expuesta a una situación que obligue a trasladarla de manera urgente.