Este invierno podría ser aún más frío que el del 2016, considerado a su vez el más gélido en el último medio siglo. Por eso será, de hecho, marcadamente más duro que el pasado, cuando las temperaturas promedio se ubicaron dos grados por encima de los registros históricos. Según anticipó el director del grupo Caza Tormentas del Sur, Oscar Monjelat, la temporada invernal (que astronómicamente empezará en diez días, pero en términos meteorológicos arrancó el 1 de junio) llegará "mucho más fría y con menos precipitaciones" que en el 2017, por estar saliendo de un fenómeno Niña hacia un estadio neutral. ¿Si nevará por esta zona? Difícil, aunque sí podrían verse algunos copos en "las tierras altas de la región" (como Cruz Alta y Rafaela). En un informe especial elaborado por Caza Tormentas del Sur por el inicio de la temporada, Monjelat calificó como "notoria" la cantidad de nevadas que se ya se han registrado "en zonas serranas altas de Córdoba, San Luis, Tucumán y en la Cordillera de los Andes".

Y estimó que el fenómeno será "noticia nuevamente" en "forma de temporales" en la alta montaña, mientras caerá en forma de "nevadas leves" sobre las zonas serranas.

Para la región del sur santafesino pronosticó que se harán sentir las heladas, con un "repunte de las temperaturas" en torno al 24 de este mes si, como casi todos los años, se hace sentir el Veranito de San Juan y, con él, "la probabilidad también de algunas lluvias importantes".

Durante julio, según Monjelat, "se profundizará el avance de aire antártico", con nevadas más importantes en Córdoba, fuertes temporales de nieve en las áreas cordilleranas y heladas más intensas en el sur provincial, "con temperaturas mínimas muy por debajo de cero grado" y escasas lluvias. En ese período es cuando podrían caer algunos copos en las tierras altas de la región.

Como viene ocurriendo desde hace algunos años, el frío más duro se espera que llegue con el invierno bien avanzado, agosto o septiembre.

"Este invierno 2018 no tendrá ningún punto de comparación con el del 2017", se jugó Monjelat, para recordar que el del año pasado, con dos grados de la temperatura media por encima de los registros estadísticos", mostró un comportamiento bastante singular.

Eso se debió a que por el fenómeno de El Niño hubo muchos días con cielos cubiertos y altos índices de humedad, lo que evitó un enfriamiento pronunciado de la tierra y trajo un invierno "muy benigno". De hecho, el más caluroso en medio siglo.

Paradójicamente, fue el que siguió al 2016, considerado el más frío en el mismo lapso. Y ahora, según Monjelat, el 2018 podría disputarle ese título.