Santa Fe
Martes 13 de Marzo de 2018

¿Qué dice el proyecto que plantea prohibir el uso de glifosato en la ciudad?

Recientemente, la multisectorial Paren de Fumigarnos ingresó una iniciativa en mesa de entrada del Concejo Municipal similar a la aprobada en Rosario. La línea agronómica no podrá ser inferior a los 1.500 metros.

"Prohíbase, en todo el ejido de la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, la utilización y aplicación del herbicida Glifosato en todas sus variantes", reza el artículo 1 del proyecto ingresado esta mañana al Concejo Municipal que impulsa la multisectorial Paren de Fumigarnos.


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La iniciativa va en la misma línea que la ordenanza sancionada hace unos meses en Rosario, aprobada luego de acaloradas discusiones y varias idas y vueltas. En este caso el texto presentado en Santa Fe establece como Autoridad de Aplicación a la Secretaría de Ambiente y Espacios Públicos de la Municipalidad de Santa Fe. Siendo este organismo "el responsable de llevar a cabo las acciones de difusión, prevención, control y sanción de la presente ordenanza como así también de la promoción de medidas alternativas para el control de malezas y plagas, en armonía con el ambiente, la salud humana y los derechos de la naturaleza".


El proyecto prevé que la autoridad de aplicación establezca la delimitación y demarcación de la línea agronómica y una zona de resguardo libre de fumigaciones, que no podrá ser inferior a los 1500 (quinientos) metros, debiéndose proteger especialmente todos aquellos lugares donde se encuentren comprometidos establecimientos educativos, centros de salud, clubes y espacios deportivos, parques, plazas, paseos, lugares de concurrencia masiva y residencias familiares.


En tanto, el establecimiento de la línea agronómica y de la zona de resguardo deberá ser realizado en un plazo de 90 días desde la aprobación de la Ordenanza.


Respecto de las penalidades, estipula que "la utilización o aplicación del herbicida glifosato sea sancionada con multas cuyos montos mínimos y máximos ascenderán respectivamente al valor equivalente de quinientos a treinta mil Unidades Fijas, al momento de hacer efectivo el importe".


"Este importe podrá duplicarse cuando el infractor sea reincidente o cuando a juicio de la autoridad de aplicación, concurran circunstancias agravantes. Todo sin perjuicio de la inhabilitación temporaria o definitiva de los establecimientos, empresas y profesionales responsables", agrega el artículo 5 del proyecto.


La fundamentación

"Señores concejales:

Recientemente, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC-OMS) ha incluido al glifosato en el grupo 2A de principios activos que se clasifican como probables carcinógenos para los seres humanos. En el ámbito de la República Argentina, este dato es refrendado por otros estudios e informes, entre los que se destaca uno producido por el Ministerio de Salud de la Provincia de Córdoba sobre muertes por tumores cancerígenos, el cual determinó que la mayor tasa de fallecimientos se produce en las zonas donde se utilizan transgénicos y agroquímicos. La tasa duplica el promedio nacional. Como se sabe, el parámetro internacional es calcular fallecimientos por cada 100 mil habitantes. La media provincial es de 158 muertes por cada 100 mil habitantes, y en Córdoba Capital es de 134,8. Pero cuatro departamentos cordobeses están muy por arriba de esos índices: Marcos Juárez (229,8), Presidente Roque Sáenz Peña (228,4), Unión (217,4) y San Justo (216,8). Es la llamada pampa gringa, zona emblemática del agro de Córdoba. Según la mismísima IARC, en su último dato de 2012 la mortalidad de Argentina es de 115,13. La mitad de lo que se padece en Marcos Juárez (229,8).


En la provincia de Santa Fe, se ha realizado una serie de estudios que convalidan la relación entre aplicación de herbicidas como el glifosato y la proliferación de enfermedades como el cáncer. Sin ir más lejos, el Dr. Damián Verzeñassi sostuvo recientemente: "Hemos estado recorriendo localidades santafesinas de menos de 10 mil habitantes con campamentos sanitarios y en casi todas ha habido un crecimiento exponencial de los casos de cáncer año a año. Ese aumento es coincidente con los cambios en el modelo de producción".


Verzeñassi y un equipo de médicos/as llevaron a cabo relevamientos hechos en 22 pueblos donde estuvo realizando intervenciones casa por casa con estudiantes de los últimos años de la carrera de Medicina.


"En 2008 a nivel nacional se registraban 206 casos nuevos de cáncer cada 100 mil habitantes. El promedio de las 22 localidades santafesinas a las que asistimos fue de 368 casos cada 100 mil habitantes, con un pico de 715 en María Susana. Es decir, que en general en la provincia se duplica la media nacional y en algunos lugares hasta se triplican los números".


Además, el docente de la UNR aseguró que mientas históricamente los casos de cáncer eran habituales en franjas de población que van de los 65 a 70 años, ahora empiezan a aparecer entre personas que tienen entre 20 y 40 años.


Por otra parte, en una investigación llevada a cabo por la periodista Fernanda Sandez –plasmada en su libro "La Argentina fumigada" se relevó que en "Santa Fe hay 700 escuelas fumigadas. En Entre Ríos, el 80% de las escuelas fueron fumigadas por lo menos una vez en horario de clase. Algunas maestras son valientes y hacen la denuncia y otras se tienen que callar por temor al despido o porque la persona que los puede hacer ascender en su carrera docente es la esposa del que fumiga. Está todo tan entramado, es tan complicado; la gente no es mansa porque sí, sino porque teme a las consecuencias de hablar. Y sigue sucediendo porque está invisibilizado. Este es el famoso país que no miramos.


Sumado a lo anterior, la Agencia de Seguridad Alimentaria de la Provincia de Santa Fe (ASSAL) emitió un comunicado advirtiendo que "...el 30 por ciento de las verduras y frutas analizadas presenta irregularidades respecto a la presencia de agroquímicos". Esto incluye en la mayoría de los casos dosis más altas de las permitidas y desvío de usos –o sea la presencia de determinado producto en un alimento que no corresponde según las normativas del Senasa–, hasta en algunas ocasiones la detección de productos prohibidos".


Como se sabe, el glifosato es uno de los más utilizados en la agricultura a nivel mundial empleado en campos destinados a la producción de soja transgénica, maíz, girasol, algodón, cítricos, manzana, pera, membrillo, uva, yerba mate, pinos y trigo a lo largo y ancho del planeta.


Un poco más atrás en el tiempo, una investigación elaborada en 2014 por el Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIMA) que pertenece a la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata, evidenció que estas sustancias tóxicas también se evaporan y caen con las lluvias.


Otro estudio realizado por científicos del CONICET y publicado en el 2016, en la revista internacional "Enviromental Monitoring and Assessment", determinó la presencia de altos niveles de glifosato y su degradación en toda la cuenca del Paraná, incluyendo las costas santafesinas. Junto a ello, la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) reveló que la exposición al glifosato puede afectar el sistema nervioso de las abejas.


El mismo año, según datos del ISAAA (International Service for the Acquisition of Agri-Biotech Applications) Argentina se posicionó tercero en el ranking mundial de producción transgénica con 23.8 millones de hectáreas, sólo superada por Brasil y EE.UU.


En marzo de 2017, en Ginebra, expertos de la ONU declararon que, el uso excesivo de pesticidas constituye un riesgo para la salud y remarcaron la obligación que tienen los gobiernos de resguardar a los niños del peligro de los agrotóxicos.


Todos estos estudios e investigaciones forman parte de un corpus de más de 600 trabajos científicos que advierten sobre los riesgos para la salud humana, el sistema productivo y el ecosistema, que representa la utilización del herbicida glifosato.


Como se sabe, los agroquímicos son productos posteriores a la Segunda Guerra mundial, cuando las empresas que fabricaban gases de combate empezaron a buscar nichos de mercado y fueron sobre la agricultura. Lo que cambió es que a mediados de los 90 esas mismas industrias y otras empezaron a pensar en desarrollar semillas resistentes a los químicos. Es un negocio redondo. ¿Hay relación directa? Sí, claro. En el caso de Argentina es clarísimo, porque de 37 que tenemos aprobados la fecha, 27 están hechos para resistir no uno, sino dos y hasta tres venenos, triple resistencia. El problema es que nosotros no somos un producto de laboratorio y no estamos preparados para resistir esa carga química, en esos volúmenes y por esos lapsos de tiempo.


De acuerdo a información producida por CASAFE (Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes), anualmente se utilizan 400 millones de litros de agroquímicos, aplicados a nuestra producción. El mercado de fitosanitarios en Argentina ha mostrado una evolución creciente y sostenida a lo largo del tiempo. En el año 1991 se utilizaban cerca de 100 millones de litros de productos fitosanitarios (herbicidas, insecticidas, funguicidas), mientras que en el año 2012 se aplicaron cerca de 317 millones de litros. Por su parte, la producción de soja acaparó casi el 62% del total de los productos aplicados. El glifosato es el agroquímico más utilizado, concentrando el 64% del total de las ventas y representando el 76% del total de productos químicos utilizados para el cultivo de soja. Sin ir más lejos, la provincia de Santa Fe tiene 3,5 millones de hectáreas de transgénicos y 80 millones de litros de agrotóxicos, la mayoría en el centro y sur provincial.


En cuanto a los fundamentos normativos, a nivel federal, la Ley General del Ambiente 25.675 consagra una serie de principios de política ambiental, entre los que se encuentra el principio de prevención, que establece que "las causas y las fuentes de los problemas ambientales se atenderán en forma prioritaria e integrada, tratando de prevenir los efectos negativos que sobre el ambiente se pueden producir"; y el principio precautorio, el cual prescribe que "cuando haya peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medio ambiente (art. 4°).


A nivel provincial tenemos, por una parte, la ley N° 11.717 de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, la cual tiene por objeto: a) Establecer dentro de la política de desarrollo integral de la Provincia, los principios rectores para preservar, conservar, mejorar y recuperar el medio ambiente, los recursos naturales y la calidad de vida de la población; b) Asegurar el derecho irrenunciable de toda persona a gozar de un ambiente saludable, ecológicamente equilibrado y adecuado para el desarrollo de la vida y la dignidad del ser humano; c) Garantizar la participación ciudadana como forma de promover el goce de los derechos humanos en forma integral e interdependiente (art. 1°).


Por otra parte, la ley Nº 11.273 –mal llamada de Fitosanitarios- pone en primera instancia la protección de la salud humana y los recursos naturales y luego, la producción agrícola a través de la "correcta y racional utilización de productos fitosanitarios, como así también evitar la contaminación de los alimentos y del medio ambiente, promoviendo su correcto uso mediante la educación e información planificada" (art. 1°).


Sin perjuicio de que esta última ley debe ser modificada de manera urgente en la legislatura provincial –donde el colectivo Paren de Fumigarnos, principal movimiento que nuclea a más 160 organizaciones sociales públicas y privadas, reuniendo a miles de vecinos de la provincia, quien impulsa un paquete normativo integral que incluye además legislación en materia de silos y fomento de la agroecología – entendemos que es posible avanzar desde los gobiernos locales a los fines de minimizar los efectos perversos de la utilización irracional, irresponsable e indiscriminada del herbicida glifosato, generando enormes e irreversibles daños en la salud humana y la naturaleza.


En ese sentido, numerosos países (Holanda, Malta, Sri Lanka, entre otros) y municipios (Barcelona, Madrid, Hamburgo, Edimburgo, Minneapolis, etc.), a lo largo del mundo, han prohibido el uso, aplicación e incluso comercialización del glifosato. En Francia particularmente, está prohibido el uso de glifosato en los espacios públicos abiertos, y desde el gobierno han manifestado que prohibirán su uso en jardines particulares a partir del 2019.


Correlativamente, a nivel nacional, localidades como El Bolsón y Bariloche (Rio Negro), Epuyén, Lago Puelo y Cholila (Chubut), Montecarlo (Misiones), Paraná, Gualeguaychú y Concordia (Entre Ríos) y recientemente Rosario (Santa Fe), han prohibido también el uso de glifosato. Tanto las investigaciones científicas como los ejemplos normativos citados forman parte de un gesto político, jurídico e institucional contra la aplicación agroindustrial, rural, urbana y doméstica del glifosato".