Lunes 21 de Julio de 2014
La semana pasada la marca J Crew desató una fuerte polémica en las redes sociales al lanzar en su catálogo el talle XXXS. La noticia sacudió el mundo de las blogueras vinculadas a la moda, quienes apuntaron sus dardos contra la firma que vende sus prendas en más de 100 países a través de internet.
“El vanity sizing de J Crew alcanzó un nivel de locura impensado. ¿Qué viene después de esto? ¿Los números negativos?”, escribieron en el blog Racked (uno de los más visitados por los fanáticos de las pasarelas). “¿De verdad creen que una mujer se va a negar a comprar el talle que le queda mejor en su cuerpo porque el número en la etiqueta insulta su frágil ego? ¿Las mujeres no son más fuertes, como para aguantar cosas más duras que esa?”, agregó la bloguera de Capitol Hill Style.
Por otro lado, a pesar que desde J Crew afirmaron que el talle especial se creó para el mercado asiático, donde las personas tienen contextura más pequeña y que era más fácil agregar un talle inferior que modificar toda la tabla, distintas organizaciones cuestionaron la iniciativa al sostener que un talle tan pequeño afecta la autoestima de las mujeres e incentiva los trastornos de alimentación como la bulimia y la anorexia. Además, acusaron a la marca de distorsionar la imagen corporal de las personas.
Al respecto, Ser UN@ dialogó con la coordinadora terapéutica de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y Anorexia de Santa Fe (Aluba), Julieta Arolfo, quien aseguró que “todo lo que nos pasa es el reflejo de un modelo impuesto”, aunque señaló que en la actualidad “hay una paradoja” al respecto. “El sistema no se pone de acuerdo en qué imagen construir; por un lado, tenemos una cultura que entrona al cuerpo flaco y chiquito y por el otro, idealiza las curvas, lo que impulsa también a una fuerte tendencia a hacerse cirugías. Entonces debemos afirmar que si bien hay imposiciones culturales que pueden conducir a la aparición de conductas alimentarias, estas enfermedades son multicausales, porque también se relacionan con factores biológicos, psicológicos y familiares”.
En ese contexto, la psicóloga (matrícula 1423) aseguró que “no se enferma quien quiere sino quien puede. Es decir, puede haber una cultura que diga cuál es el cuerpo correcto o idealizado, pero la predisposición a enfermar dependerá no solo de esa cultura sino también de las herramientas psicológicas que tenga cada uno para discriminar qué es real y qué no. Si un chico tiene baja autoestima, es súper exigente consigo mismo y además, en algunos casos, sufrió hechos de violencia o problemas en la familia o en la escuela, tendrá más predisposición a enfermar que otro”.
Por último y haciendo referencia a la incorporación de este controvertido talle, Julieta Arolfo detalló: “Es obvio que los empresarios van a pujar hacia lo que el mercado les demande, en tanto considero que no está mal que haya talles tan pequeños si hay cuerpos que lo necesitan, creo que el riesgo está en que no haya diversidad y que quien tenga un cuerpo estándar o XXL no pueda usar esa ropa o no encuentre una prenda de su tamaño”.
Situación local
A pesar que desde 2008 rige en Santa Fe la ley 12.841 –que establece que las fábricas de ropa femenina radicadas en la provincia “deberán confeccionar las prendas en todos los talles necesarios para cubrir las medidas antropométricas de la mujer adolescente” y los negocios, por su parte, “tener en existencia todos los talles”–, a la hora de comprar ropa, las santafesinas que no tienen los cuerpos que socialmente están determinados como “estereotipos de belleza” suelen sufrir un golpe a la autoestima; y esto no le pasa solo a las que tienen algunos kilos de más sino también a quienes poseen una cola extravagante o un busto prominente.
Lo mismo les sucede a las entrerrianas, quienes ya desde hace casi diez años deberían gozar del hecho de encontrar lo que quieran en todos los moldes, pero no lo hacen porque la reglamentación vigente (que rige desde 2006) tampoco se cumple ni hay quien lo verifique.
Basta con recorrer los negocios de las capitales de ambas provincias para verificarlo, porque aunque en algunos se encuentren los números 7 u 8, los mismos no se condicen en tamaño, ya que las fábricas han optado por cambiar la numeración de las prendas para que se dé la idea de que hay variedad de talles cuando en realidad solo se siguen ofreciendo los más chicos.
“Esta realidad puede verse en la mayoría de los locales donde ofrecen talles 46 o 48 que no se condicen con la realidad que demandaría ese talle, es decir, que esté el numerito en la prenda no significa que se respete la medida antropométrica que refleja esa cifra (según establece la ley). Nosotros desde nuestra entidad hemos realizado varios relevamientos al respecto y podemos hablar con conocimiento de causa ”, dijo, en diálogo con Ser UN@, la titular de la asociación civil OFA (Obesos, Familiares y Amigos) de Santa Fe, Sabina Moya, al tiempo que de igual modo hay una tendencia mayor que la de años anteriores a acercarse a lo exigido por las normas Iram.
Cabe aclarar que cuando se habla de medidas antropométricas se hace referencia a los valores estandarizados del cuerpo (que obviamente varían según las poblaciones humanas y la edad, por ejemplo), diferentes del ideal que tantas y tan graves consecuencias psíquicas, físicas y sociales trae por la imposición de modelos de silueta a lo Twiggy.
Asimismo, y haciendo referencia a la revolución que se desató por la incorporación de esta nueva numeración de talles por parte de la empresa estadounidense J Crew, la representante de OFA afirmó: “Es increíble ver que en el mismo lugar (Estados Unidos) desde donde se comenzó luchar para que se reconozca a la obesidad como enfermedad y a trabajar por la propagación de la alimentación saludable, hoy se contradigan con este hecho que también está relacionado con la alimentación, porque comer poco también es un problema”.
En esa línea y para finalizar, Sabina Moya aseguró que la preocupación radica más que nada en el daño que esto le hace a los adolescentes, “y no solo a las mujeres sino también a los hombres que se ocupan igual que ellas de la estética”.