Santa Fe
Martes 06 de Marzo de 2018

¿Qué pasa cuando una alerta alimentaria de Assal deja de serlo?

La semana pasada, el organismo emitió un comunicado prohibiendo la comercialización de una marca de arroz porque la etiqueta del producto indicaba que era libre de glúten, cuando no estaba registrado como tal. Luego del aviso, los propietarios de la firma solucionaron el problema. ¿De quién es la responsabilidad de informar que el problema fue resuelto?

El viernes 2 de marzo, la Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria (Assal), prohibió la elaboración, tenencia, fraccionamiento, transporte, comercialización y exposición en todo el territorio argentino del presunto producto alimenticio rotulado como: "Arroz Bramador, largo fino calidad 0000, sin tacc y con indicación logo sin tacc, 100% Natural".

Según Assal, la medida obedecía a que el RNPA antes citado no estaba registrado y aprobado con el atributo libre de gluten, por lo cual no se podía garantizar la trazabilidad y seguridad del alimento y representando un peligro para la salud de la población.

El mismo día, los propietarios de la Cia. Arrocera Santafesina S.A, se hicieron presentes en UNO Santa Fe para aclarar que la situación había sido subsanada pero que no se iba a ver reflejada en la página del organismo hasta el lunes de esta semana.

Lo sucedido generó un perjuicio económico para la empresa radicada en Alejandra, departamento San Javier y por este motivo, sus responsables insistieron en aclarar que lo que indica el rótulo, ahora se condice con el registro de alimentos sin tacc.

Más allá de este caso puntual, surgió la duda respecto de situaciones similares. Es decir, ¿debería Assal dar aviso de que ese alimento ya puede ser comercializado una vez solucionado el problema por el cuál se emitió una alerta alimentaria?

Eduardo Elizalde, director de la Agencia de Seguridad Alimentaria, consultado al respecto por este medio aclaró que la responsabilidad primordial del organismo es advertir que sobre alimentos que no se pueden consumir por determinadas razones.

"Informar a la población que está regularizada la situación ya es una cuestión de ellos", manifestó en referencia a la arrocera en cuestión. "Es cierto que hay un perjuicio (para la empresa) pero tiene que ver con una irregularidad que ellos mismos generaron", explicó.

La responsabilidad de Assal, resaltó Elizalde, radica en advertir a la población celíaca sobre los riesgos de consumir un alimento que no está autorizado para ser vendido. "Esto para la población celíaca es sumamente peligroso, porque en realidad si el alimento tenía trazas de gluten por alguna contaminación, podría haberle generado un problema grave de salud a algún consumidor", advirtió.

Es decir, las aclaraciones posteriores a una infracción para volver a posicionarse en el mercado, las debe hacer la misma empresa. "Nosotros no tenemos porqué aclararlo, no está dentro de nuestras funciones", completó Elizalde.