Reciclar bicicletas antiguas, pero con un toque moderno
Un joven santafesino se dedica a buscar cuadros viejos para restaurarlos y hacer del rodado una obra de arte. La combinación de colores es una de las marcas que le imprime Leonardo Vergara

Jueves 02 de Enero de 2014

Hipólito Ruiz

Diario UNO de Santa Fe

Leonardo Vergara tiene 32 años y desde muy pequeño ligó su vida a las bicicletas. Hace un año le propuso a un amigo, con el cual siempre compartió ese gusto, hacer una página web donde la gente pueda conocer sobre eventos vinculados a las bicicletas, donde se difundan los lugares donde se pueden conseguir repuestos, entre otras cosas. Vergara puso como ejemplo las actividades que desarrollan en el Candioti Park, donde con las BMX realizan eventos de rampas.

Al mismo tiempo, el joven santafesino había empezado a hacer sus primeras restauraciones de bicicletas y eso lo llevó a unir sus proyectos. Armó una página en Facebook a la que llamó Litoral Bikes y comenzó a difundir su trabajo. En realidad, en esta labor Vergara consigue volcar algo de todo lo que aprendió y le gusta en la vida. En su tarea diaria debe utilizar el oficio de herrero, que lo aprendió de su padre.

Pero también suma sus conocimientos de diseñador gráfico y VJ (video jockey), que le permiten poner desde el color una marca particular a sus obras. “Lo que me gusta es encontrar cuadros clásicos, antiguos y poder darle mi toque personal. Después hablo con el cliente y veo qué es lo que necesita”, definió.

Luego añadió: “Desde hace años que hago trabajos de herrería con mi viejo, él me enseñó este oficio de los hierros. En todas trato de ponerles algún toque diferente, con un manubrio distinto o con algún otro detalle.

Lo que hago es reciclaje de bicicletas, me gusta la palabra reciclaje. Esto está muy relacionado con el arte. De hecho, yo pienso que llegué a esto de esa forma. Me gusta el diseño y cuando armo la bicicleta, ya la pienso con los colores y las formas que va a tener. Está todo en la cabeza, es pura imaginación y sabiendo los recursos que tengo para ponerle a la bici. Después estoy atento a lo que va apareciendo”.

“Las chicas –continuó– usan mucho las bicis de paseo y las mejores son las auroritas, las plegables. Mientras que para los chicos lo mejor es la rodado 28, pero en lugar de hacerlas como de carrera las hago más de calle. Uso el cuadro de esas bicicletas y les pongo cosas más nuevas, como las ruedas, y les quito todo el peso posible. Por ejemplo, les saco todo lo que tiene que ver con el sistema de frenos porque utilizo el contrapedal que en Santa Fe anda muy bien; le saco los guardabarros. Vivimos en una ciudad que es plana y no se necesitan cambios para poder andar. Además las distancias generalmente son cortas, por lo tanto la bicicleta tiene que ser liviana y no necesita tener más de una relación o velocidad”.

A pesar de su búsqueda y rescate de los cuadros viejos, Vergara aclara que no restaura al estado original por varias razones. En primer lugar, explica, “porque eso cuesta mucho dinero y muy pocas personas pagarían ese trabajo. Además, es muy difícil conseguir repuestos”.

En su taller, Leonardo tiene colgado el cuadro de una bicicleta Philips, de 1950. Es un modelo inglés que restaurar a su estado original es casi imposible y el costo de ese trabajo sería de más de 3.000 pesos. “La idea es hacer una bici económica para que la gente la pueda usar, no hacer un trabajo de restauración a cero. El objetivo es reciclar, utilizar todo lo original que tenga la bicicleta y adaptar lo que

tenga. Si el manubrio está roto se lo modifica y se lo usa igual”, explicó.

La dinámica de trabajo con los clientes es variada. Hay ocasiones en las que las personas llegan con una bicicleta para que Vergara la trabaje. En otras, el joven muestra un juego de opciones. Pero, además, eso se debe conjugar con la idea que el cliente tiene en mente. “A mí me gusta satisfacer lo que la gente quiere. Después yo los voy guiando con el tema de los colores. Pero buscar los cuadros, poder rastrearlos, es bastante difícil. En ese tema, como hace años que estoy recorriendo las bicicleterías, hay muchos bicicleteros que dejaron en los 90, cerraron sus negocios y se quedaron con un montón de cuadros. El bicicletero es alguien al que no le gusta deshacerse de sus cosas, pero hay que tener el dato y salir a buscarlos. La gente del ramo tiene buena onda. Después están los amigos que siempre te tiran un dato”.

—¿Hay cuadros que cuestan conseguir más que otros?

—Sí, los cuadros que más salen son los plegables. Esos les gustan a todos y son los más difíciles de conseguir, pero buscando se los encuentra. Quizá en otras provincias haya más cuadros antiguos. Las bicicletas chicas, las rodado 20, no son para niños, son las bici de paseo para las chicas. Esas también son muy buscadas.

—El color tiene una impronta muy particular en sus trabajos, ¿por qué?

—Soy diseñador gráfico y VJ. Me gusta jugar con los colores. En eso propongo yo en base a las pinturas que tengo disponibles. Mientras que en algunos casos es el cliente el que tiene la pintura que quiere. También si la persona quiere algún color en especial, yo le busco una lata de aerosol o la mando a pintar. En los trabajos de pintura hay diferentes calidades. Hay materiales que son más complejos

y que necesitan de máquinas especiales. Yo trabajo con aerosol o soplete. Mientras que los trabajos con pintura electroestática los mando a hacer. Es una pintura plástica que lleva una horneada.

—¿Recuerda cuál fue la primera bicicleta que armó?

—Es una bici que me robaron y que es bastante parecida a la que tengo ahora, que es verde. La gente está contenta con esta movida. Hay muchas personas en Santa Fe que eligen andar en bicicleta. A la vida hay que meterle colores. El negro, el gris, no van. Por ahí la gente no quiere que sean tan llamativas porque te las pueden robar, pero así no se puede vivir. Si tenés tu bicicleta, andá, divertite y disfrutala. La bicicleta es un estilo de vida, no la cambio por nada.