En 2006, Norberto Gabutti, ciudadano destacado de la ciudad de Santa Fe por el Concejo Municipal -deportista y mecánico- presentó por primera vez un proyecto para "construir un puente peatonal que sería viable sobre los pilares del viejo puente ferroviario" sobre la laguna Setúbal.

"Por primera vez le presenté el proyecto el 10 de noviembre de 2006 al entonces intendente Martín Balbarrey. El 9 de abril de 2008, pedí audiencia al intendente Mario Barletta pero no me la dieron. Tengo todo un historial", comenzó a enumerar Gabutti.

Y continuó: "El 10 de octubre de 2008 le entregué al entonces presidente del Concejo, Jorge Henn; el 4 de noviembre, al entonces secretario de Control, Cornelio Collins, en su despacho, personalmente. El mismo día al secretario de Planeamiento municipal, Eduardo Navarro, en persona también".

Y persistió también en los años siguientes: "El 21 de abril de 2009, se lo entregué al subsecretario de Control Público, Marcelo Toniollo. El 8 de marzo de 2011 al secretario de Desarrollo Social, Carlos Medrano, en su despacho, él fue el único que me llamó para que se lo diera. Fue la única audiencia".

Conocedor de gran parte de la historia santafesina de las últimas décadas, recordó: "Ese puente fue a parar después a Mendoza, andaba el tren, funcionaba y todo. Pero aquí no era rentable. Cruzando la laguna, hasta Rincón llegaba el ferrocarril, y para el otro lado llegaba a La Guardia hasta el puente Colastiné. Mucha gente iba hasta ahí, porque el puerto estaba en Colastiné y desde ahí se podían embarcar para Paraná. Toda la carga de las industrias se transportaba en tren".

A modo de ampliación de ese dato histórico, después de la destrucción por un aluvión en 1934, el Estado argentino reconstruyó con una variante un tramo del Ferrocarril Trasandino que corría por la orilla derecha del río Mendoza. Para el nuevo puente sobre el Mendoza, se emplearon dos de los cuatro tramos de cien metros cada uno, del puente que el Ferrocarril Santa Fe tenía sobre la laguna Setúbal, en su ramal de Santa Fe a Colastiné y San José del Rincón.

Más intentos

En 2011, el cuerpo deliberativo local aprobó una iniciativa del Concejo Joven, la realización de estudios para evaluar la factibilidad técnica y económica de la instalación de una aerosilla que cruce la laguna Setúbal, uniendo las costaneras Este y Oeste.

A principios de 2012, en el marco de la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Municipal, el intendente José Corral anunciaba en su discurso la intención de aprovechar los viejos pilotes de la laguna Setúbal para construir una ciclovía y abrió así la puerta a numerosos proyectos presentados a tal efecto por parte de vecinos y de concejales santafesinos.

Allí volvió a insistir Norberto Gabutti: "El 26 de abril de 2012 se lo entregué al intendente José Corral, a través de mesa de entradas. El 27 de abril al senador por el departamento La Capital, Hugo Marcucci. El 5 de mayo al intendente otra vez por mesa de entrada, adjunto a un pedido de audiencia. El 11 de mayo al arquitecto Hugo Storero, por pedido de él. Me llamó a su despacho y luego me pidió que le recuerde el tema. Estuvimos hablando y le gustó. Me pidió una copia y la dejé. Por último, el 3 de junio de 2012, volví al vicegobernador Jorge Henn, personalmente. La mayoría me dijo que lo iba a estudiar".

Ese mismo año se sumó otra propuesta en el Concejo -desde las bancas de 100% Santafesino en ese entonces- para estudiar la factibilidad técnica y económica para la construcción de un puente peatonal sobre los pilares del expuente ferroviario. La iniciativa establecía entre sus objetivos particulares la generación de un vínculo entre ambas costaneras santafesinas generando una alternativa en el tránsito peatonal acortando las distancias.

En 2013, Manuel Montaño, comerciante local, y el arquitecto Raúl Comuzzi elaboraron un proyecto de paseo de compras sobre la laguna, emplazado a la altura del faro, sobre los antiguos pilotes del ferrocarril.

En ese entonces, en una entrevista con UNO Santa Fe contaban: "La intención es conectar las dos costaneras, con un atractivo distinto, con espacio para los comercios, cultura y gastronomía. Están previstos para una segunda etapa espacios sobreelevados donde puede haber salones de usos múltiples".

Comuzzi agregaba luego: "La idea surgió de tanto pasar por la costanera y mirar los pilares y ver cómo aprovecharlos con un fin especial y conectando ambas márgenes, que no sea solo un paso entre las dos márgenes, sino que tenga un sentido turístico".

—¿Qué dimensiones tendría el paseo?

—El tramo tiene una longitud de casi 500 metros y el ancho sería de entre 12 y 15 metros, dependiendo de los estudios de factibilidad que se están haciendo sobre la resistencia que tengan esos pilares y en cuanto a la resolución estructural que surja, adaptaremos después el diseño.

"Esto es un anteproyecto donde empezamos a predimensionar los espacios. Lo bueno es que se piensa en locales cerrados y ambas márgenes de la pasarela serían abiertas en verano y cerradas en invierno, para que la gente pueda circular disfrutando de ambas vistas: hacia el puente Colgante y hacia el otro lado", acotó el arquitecto Comuzzi.

Hoy

El rector de la UNL y el intendente recorrieron la Costanera, a la altura del Faro, en Almirante Brown y Muttis. En esta ocasión dieron a conocer el inicio de un estudio para aprovechar los viejos pilotes del puente ferroviario para generar una nueva conexión vial, jerarquizar el sector y ordenar el funcionamiento de la Ciudad Universitaria, Reserva Ecológica y PTLC. En el proyecto intervendrán investigadores de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo.

La estación de salida de la aerosilla estaba en el medio del ahora Bulevar Muttis, en su intersección con la Costanera. En realidad, lo que hoy es el bulevar en ese entonces era el trazado de las vías del ferrocarril. Para cumplir la altura reglamentaria hubo que hacer una plataforma elevada en la que en la planta baja funcionaba un restorán y en la planta alta estaba la estación de salida de la aerosilla.

En el medio de la Costanera, cerca de donde hoy está el Monumento al Almirante Guillermo Brown, estaba la columna central donde apoyaba el cable que cruzaba la Costanera. La segunda columna estaba donde antes estaba la confitería Puerto de Palos. La aerosilla tenía alrededor de 40 sillas dobles. Se inauguró a fines de 1979 o principios de 1980. Funcionó poco tiempo, unos dos años aproximadamente, porque en 1982/83, se inundó toda la Costanera.