La película argentina que se estrenó en 2014 fue un éxito de taquilla indiscutible, porque reflejó de una manera muy creativa y exagerada, situaciones límite a las cuales se ven arrojados a diario millones de argentinos. "Los personajes se ven empujados hacia el abismo y hacia el innegable placer de perder el control, cruzando la delgada línea que separa la civilización de la barbarie", reza la sinopsis del filme; y justamente eso fue lo que pasó este miércoles en pleno microcentro santafesino, a las 9, en la esquina de Mendoza y 4 de Enero.

Al mejor estilo de Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia o Darío Grandinetti, salvando las distancias y convirtiendo la actuación en un acto de la vida real, Martín se vio envuelto en una situación de salvajismo inusitado.

¿Qué pasó? Martín es un santafesino que estaba trabajando normalmente con su vehículo como todas las mañanas y que se encontró con un acto de fiereza producto de una discusión de tránsito.

En diálogo con el móvil de "UNO en la Radio", el programa de UNO Santa Fe que se emite por Radio Sol 91.5, Martín contó la traumática experiencia: "Venía circulando con mi auto por 4 de Enero y al pasar calle Salta, comienzo a poner las balizas para estacionar en un lugar vacío. Allí es donde me empieza a tocar bocina y a realizar señas un taxista que venía detrás, obstaculizando mi oportunidad de estacionar", comenzó explicando el joven.

"Producto de toda la situación y teniendo en cuenta que era un horario de mucho tránsito, decido continuar la marcha con mi vehículo y doblar en calle Mendoza; avanzo unos metros, detengo el auto y bajo la ventanilla", narró Martín y continuó: "Es en ese momento donde el taxista se me puso a la par con su vehículo y desde el interior me roció con gas pimienta en el rostro".

La víctima del acto de brutalidad de parte del taxista, en todo momento se mostró sorprendido e impotente por el momento que le tocó vivir. "Es increíble que este tipo de persona ande suelto por la calle y al volante. Evidentemente un hombre así no está en todos sus cabales y es capaz de generar cualquier otro tipo de acción violenta por una situación insignificante".

Lo cierto es que tras el agravio, Martín no pudo identificar la patente del vehículo pero sí reconocer la empresa de taxi y visualizar el rostro de su atacante. Finalmente, y al escuchar la nota en vivo por "UNO en la radio", se comunicaron con la producción del programa desde una de las empresas de taxi de la ciudad para poner a disposición del entrevistado todos los legajos de los empleados de dicha firma.

¿Bastará con una disculpa? ¿Qué nos pasa a los santafesinos al volante o en el día a día? ¿Se puede concebir dirimir una situación con tamaño acto de salvajismo? ¿La vorágine de la cotidianidad nos hace perder la capacidad de reaccionar de manera correcta...? Algunas preguntas que se dejaron arriba de la mesa.