Miércoles 26 de Abril de 2017
A los tiros, de esa manera, fue despedido el domingo por la tarde un delincuente que se suicidó el sábado, a las 16, después de enfrentarse a balazos con varias comisiones policiales en la denominada Villa Madero, en el partido de La Matanza, provincia de Buenos Aires.
El ritual y la liturgia de los delincuentes se repite en el conurbano bonaerense. Cuando pasa el féretro, ellos sacan sus armas -sin importar las consecuencias de una bala perdida- y disparan al aire sin cesar. Los estruendos de los disparos no dejan lugar a dudas: casi todas las armas usadas por los otros delincuentes, en el último adiós, de guerra.
Resistencia
El sábado un delincuente, luego identificado como Darío Leonetti, de 28 años, se enfrentó a balazos con varias comisiones policiales, después de que una partida policial de la Comisaría 1ª de La Matanza intentara identificarlo. Los vecinos habían alertado a la policía sobre su presencia junto a la de otros desconocidos a bordo de un automóvil en adyacencias a la esquina de Charlone y Acevedo, de ese partido bonaerense.
Uno de esos delincuentes, al verse perseguido, decidió bajarse del auto en la esquina de Corvalán y Colón, y empezó a disparar con su pistola sobre los oficiales. Sus acompañantes aceleraron y escaparon a toda velocidad. El delincuente de la resistencia a balazos se enfrentó a los tiros con los policías.
Darío Leonetti llegó corriendo hasta una farmacia ubicada en Crovara y Caaguazú y disparó contra los cristales del comercio. Cuando este sintió que lo tenían rodeado y que era inminente su captura, delante de decenas de testigos de la zona, llevó el arma a su cabeza, se disparó y falleció en el lugar.