Sábado 21 de Septiembre de 2013
Esta semana los concejales santafesinos decidieron que la Municipalidad capitalina analice, mediante los estudios pertinentes, la implementación de un dispositivo electrónico que es conectado al arranque de cualquier máquina –vehículo, embarcación, aeronave, máquina de alto riesgo– y evita que ésta se encienda si el conductor se encuentra alcoholizado.
El autor del proyecto aprobado, Roberto Campanella (PJ), insiste desde hace algunos meses con esta alternativa a la cual ahora sus pares accedieron a acompañar. Incluso a finales de junio, convocaron a Luciano Lussello, diseñador industrial que ideó el Sistema de Optimización en Seguridad Vial y Alcolest (Sistema Ignición por Alcoholimetría) para que brinde detalles sobre el mismo.
Según lo aprobado por los ediles, el Ejecutivo estudiará la posibilidad de colocar el mecanismo en los vehículos propios y contratados de la administración municipal y en todos los vehículos afectados o con los que se preste el servicio público de transporte en cualquiera de sus subsistemas –colectivos, taxis, remises, incluso los destinados al transporte escolar.
Roberto Campanella explicó: “Se trata de un sistema probado y promovido y que incluso nosotros lo presentamos en el Concejo hace algunos meses. Es un sistema electrónico que va conectado al vehículo, el cual si el conductor está alcoholizado el mismo no arranca”.
En el mismo sentido, el concejal justicialista subrayó: “Hemos tomado contacto con el impulsor de este sistema de medición de alcoholimetría porque nos parece interesante incorporar esta herramienta tecnológica a una política de seguridad vial. Hemos presentado una norma, que estamos dando a conocer el día de hoy, donde lo que se propone concretamente es la incorporación progresiva del sistema en los vehículos que subcontrata el municipio ya sean transportes o maquinarias viales y luego avanzar en el transporte público de pasajeros e inclusive los transportes escolares”.
Por último, Campanella remarcó: “Si los condicionamientos que tienen que ver con el costo de la tecnología se comparan con el costo de la vida humana, podemos decir que esto amerita que avancemos en el estudio y la implementación de este sistema”.
Cómo funciona
A finales de junio, los concejales recibieron a Luciano Lussello, el diseñador industrial que ideó el sistema y éste desarrolló una charla informativa sobre el dispositivo electrónico.
Del encuentro participaron los ediles Leonardo Simoniello, Ariel Rodríguez, Esteban Aignasse, Tomás Norman, Cristina Quinteros, Ignacio Martínez Kerz y el autor del proyecto; pero también se sumaron el subsecretario de la Agencia Provincial de Seguridad Vial de Santa Fe, Mariano Cuvertino; el secretario de Planeamiento Urbano Municipal, Eduardo Navarro; la subsecretaria de Control, Mariela Uberti y el coordinador Ejecutivo del Programa de Tránsito y Seguridad Vial de la Municipalidad, Gabriel Cantelli.
Entre otros, participaron además Jorge Camps, del gremio Asoem; el presidente del Centro Comercial, Tomás Vallejo; el doctor Juan Carlos Beltramino; personal de la Subsecretaría de Transporte, del órgano de Control y del Programa de Educación Vial de la Municipalidad; representantes de las Asociaciones, Amigos de Calle San Martín, de avenida López y Planes, avenida Peñaloza, y de calle La Rioja.
Luciano Lussello explicó: “Se trata de un test de alcoholimetría, en donde uno sube a su vehículo y hay un alcoholímetro que si no se sopla el vehículo no arranca; y si el test da positivo tampoco arranca”.
Y graficó: “Al soplar hay una pequeña cámara que saca una fotografía para corroborar quién es realmente la persona. El sistema sobre la marcha vuelve a pedir que se realice el control ya que puede suceder que la persona consuma bebidas alcohólicas dentro del vehículo. Si eso llega a suceder se encienden unas luces intermitentes para avisar al resto de los conductores y a la policía. Lo que nosotros pretendemos es lograr un proyecto de ley a nivel nacional el cual todavía no se ha podido tratar”.
Los efectos
El alcohol tiene un efecto bifásico sobre el cuerpo, lo que quiere decir que sus efectos cambian con el tiempo. Primero produce sensaciones de relajación y alegría, pero el consumo posterior puede llevar a tener visión borrosa y problemas de coordinación.
Las membranas celulares son muy permeables al alcohol, así que una vez que el mismo está en el torrente sanguíneo, se puede esparcir en casi todos los tejidos del cuerpo.
Tras el consumo excesivo puede aparecer la inconsciencia, y niveles extremos de consumo pueden llevar a un envenenamiento por alcohol y a la muerte (una concentración en la sangre de 0,55 por ciento) podría matar a la mitad de los afectados por un paro cardiorrespiratorio tras afectación bulbar.