Cumplió 15 años y su dueño decidió cocinarle un asado, ya que es una de las comidas que más le gustan al animal. "Lo publiqué como algo personal", cuenta Fausto Valenzuela el dueño de Rocko. Desde cargadas, reclamos, críticas y vistos buenos fueron las reacciones que generó la publicación que se viralizó y cuyo protagonista es su mascota.

La publicación se remonta a febrero cuando Fausto, quien es agente de policía, decidió darle un gusto a su mascota. Bajo el encabezado "Hoy las sobras las como yo", compartió un post en el cual relató las escenas cotidianas que el animal protagonizó.

En moto, patrullero o en medio de la cancha Rocko no se muestra temeroso. Este perro mestizo pasó la mayor parte de su tiempo resguardando a su propietario y todo lo que a este le rodea. Fausto, dueño del animal, relata que desde que tiene a Rocko no recibe correspondencia en su casa.

El vínculo nació cuando Rocko tenía un año y su primer dueño lo dejó a cargo de Fausto, quien en ese momento trabajaba en Arroyo Leyes. "No se dejaba tocar, era malísimo. Fuimos negociando con el tema de la comida y después ya no se despegó más de mí", contó el dueño, quien asegura que Rocko cuenta con el reconocimiento de sus compañeros. "A mí no me preguntan como anda mi familia, sino como está Rocko", cuenta Fausto.

De carácter fuerte, poco amistoso con aquellos que no portan uniforme ni le son familiares. Muchas veces Rocko colaboró en el cuidado de las pertenencias de su amo. "No recibo nada de correspondencia, el basurero tampoco. Le tuve que pedir permiso a un vecino para dejarlo en el tacho de él. Es un protagonista", relata su dueño.

En un clásico Colón-Unión, Rocko ingresó a la cancha. Era un día de mucho calor y en la necesidad de refrescarse el perro se tiró a la fosa del campo de juego. "Se tiró al agua y lo tuvimos que sacar", relató. Momentos antes de que comience el partido el perro se distraía llevando los objetos que le arrojaban. En medio de una jugada, Rocko salió corriendo e interrumpió el partido. "Fue un momento gracioso", aseguró Fausto. En segundos todo el estadio se enterneció y hasta el árbitro del juego, Héctor Baldassi, se acercó y lo acarició.