Santafesinos cuentan sus experiencias: no se pierde el goce y el sexo es más pleno
Tres hombres relataron a UNO Santa Fe sobre la decisión de hacerse la vasectomía, cómo desterraron mitos y cómo vivieron la cirugía

Domingo 02 de Junio de 2019

Once fueron las vasectomías que se realizaron durante todo el 2017 en la provincia de Santa Fe, según los últimos datos relevados del Ministerio de Salud. El número es ínfimo si se compara con las casi 300 ligaduras de trompas que se hicieron en el mismo período de tiempo. Sin embargo, la cartera provincial aseguró que es una tendencia que aumentó en 2018 y continúa en 2019.

Santafesinos relataron a UNO Santa Fe qué fue lo que los impulsó a tomar la decisión de realizarse el procedimiento que es sencillo, gratuito y está amparado en la Ley 26.130. Los nombres reales no serán revelados por pedido de los entrevistados.

Esperando el turno

Jorge tiene 52 años y se encuentra en el proceso de realizarse la vasectomía. Ya tiene el turno y la próxima semana se realizará la intervención en el Hospital Iturraspe: "Es una pavada, porque si bien es quirúrgico, ni siquiera se hace en un quirófano. El proceso de decisión fue muy sencillo. Llamé al hospital, me dijeron que lo hacían y que podía sacar un turno por el Área de Urología. Pregunté por Twitter", aclaró.

Sobre los motivos para avanzar en la anticoncepción argumentó: "Primero, fue un tema de conciencia que me despertaron las marchas de las mujeres y toda esta efervescencia femenina me hizo replantearlo y repensarlo. Y a lo largo de mi vida, con las mujeres con las que he salido el compromiso de cuidarse por el embarazo fue de ellas. Fue un momento de reflexión donde dije «esta mina para cuidarse tienen que tomar pastillas o agentes extraños para producirse a sí mismas una no ovulación", siendo que con este proceso mecánico que no me afecta en absolutamente nada también puedo hacerlo». Esa fue una de las cosas que más me pesó porque vi lo invasivo y agresivo que es para la mujer. Pensé que alguien que esté conmigo, que ame o no, lo que tiene que hacer para esto si queremos tener relación íntima. Eso fue lo que más me afectó. Es todo un sometimiento de la mujer por un sexo seguro sin hijos".

En relación a los prejuicios que tenía sobre las vasectomías él y sus amigos en relación al procedimiento contó a UNO: "Uf, antes era el macho alfa. En una peña, de esas de "comemos carne y tomamos vino" con amigos, bien de machos, lo conté y me empezaron a gastar. El único divorciado era yo, y los otros cinco eran casados. Que encima tienen el discurso de que a sus mujeres las volverían a elegir y todo eso. Entonces empezamos a discutir que por qué no lo hacen. Y noté desconfianza, o que digan que qué tiene que ver. Pero es miedo. Así como el macho que pega es un cagón, el valiente no pega. Sus discursos son de miedo, mientras las madres de sus hijos se están clavando pastillas para no quedar embarazadas. Las mujeres son libres de tomarlas, pero que sea una decisión de cada uno el anticonceptivo, que no sea una obligación de la pareja. Y si me preguntás si quiero tener más hijos digo que no".

Cerrar la fábrica

Nacho se hizo la vasectomía hace seis años en un sanatorio de la ciudad y tiene 45 años: "Podemos decir que cerré la fabrica. Digamos que era muy fértil. Las dos veces que había buscado ser padre había conseguido serlo en el primer intento. Así que funcionaba bien, digamos, todo. No tenía problemas de fertilidad ni nada. Tengo una nena de 15 y unas mellizas que ahora tienen 12. Cuando nacieron las últimas decidí no tener más hijos. Esa fue una etapa que se terminaba en la vida. Hablándolo con mi compañera empezamos a pensar qué hacíamos y fuimos a una consulta con su ginecólogo de siempre y nos habló de las dos opciones: de la ligadura de trompas y de la vasectomía".

"Hicimos todas las preguntas de las dudas típicas que te pueden surgir y nos explicó que la vasectomía era menos invasiva, más segura, podía tener menos consecuencias de salud en las personas. Desde el primer momento no dudé en decir que no tenía ningún problema en hacerla, y que me parecía bien. Nos pusimos de acuerdo y me operé yo. La obra social me cubrió todo, eso fue bueno. Hice la consulta a un médico especialista, los exámenes previos y me operé", dijo a UNO Santa Fe.

Sobre la operación, opinó: "Fue resencilla. Entré al quirófano a las 14, salí a las 16 y me fui a mi casa con el alta médica y al otro día fui a trabajar. Así que un trámite fue. Después de la operación viene todo un posoperatorio de controles que te pueden quedar espermas fértiles en los conductos. Tenés que esperar cierto tiempo hasta que los controles te den que tenés absolutamente cero de fertilidad, para tener relaciones y no procrear. Me hice tres. Los dos primeros dieron muy escasos pero es una posibilidad, entonces hicimos el tercero que dio cero y ya lo dimos por terminado".

En relación al paso del tiempo desde que tomó la decisión, explicó: "No cambié de opinión para nada. Sé que hay una posibilidad de reversibilidad que es poco probable, pero jamás en la vida se me cruzaría volver a ser fértil. No. Fue una decisión de decir que es una etapa cerrada, los chicos que traje al mundo me lo agradecerá el universo o cualquier energía del mundo pero más no. El médico me dijo que podía conocer a otra persona el día de mañana, tener otra historia, pero le dije que si conozco a otra persona lo único que voy a querer es no tener hijos. Ya está, ya traje tres personas a este mundo, ya fue".

Además, sobre las observaciones de amigos y conocidos sobre la vasectomía opinó: "Varios amigos que me preguntaron terminaron operándose. Estaban en la misma situación, tuvieron hijos y ya no querían tener más. Creo que sobre todo es una cuestión de responsabilidad. Siempre digo el mismo chiste que si soy padre de nuevo termino en el psiquiátrico porque mi cerebro me da para criar a tres personas, ya cuatro desbordo. De hecho a mí me pasó que tuve la intención de tener dos chicos y tuve tres, por las mellizas. Uno quiere ser responsable, tener tiempo y poder ocuparse. No solo por cuestiones económicas sino por poder compartir".

El goce

Al mismo tiempo Nacho apuntó sobre la vida sexual después de la vasectomía: "Es muy sencillo. Es también una cuestión de goce. Podés tener una relación con otra persona y no te relajás del todo si estás con miedo de que esté embarazada o comerte la cabeza de ir a comprar la pastilla del día después para asegurarte que no quede embarazada. Llega a un punto que se vuelve tormentoso. En cambio si uno de los dos se opera, en este caso el hombre, es mucho más relajada la cosa. Incluso con una vida sexual más plena".

Y agregó: "Después viene la gente que se entera que te la hiciste y te hacen un millón de preguntas, sobre todo los amigos. Muchos se asombran. Creo que es una cuestión social, hay un dejo de machismo en eso porque lo toman como que el que se hace la vasectomía pasa a ser el impotente o que pierde cierto grado de macho. Y es que no podés tener hijos. Me parece que es una pelotudez pero que en algún punto te lo hacen notar. Después, otra cosa que te preguntan es cómo es cuando estás en la cama, si siento igual, si acabo igual, o si largo el mismo volumen de líquido y nada que ver. Pasás a ser infértil como cualquier otra persona que no puede tener hijos, pero que tiene relaciones sexuales con el mismo placer, el mismo goce, el mismo volumen de eyaculación, solo que no sos fértil. Nada más. Es el único punto".

Un trámite

Para Claudio de 44 la decisión también pasó por la planificación familiar: "Después de tener un nene y una nena tomamos la decisión de no tener más hijos. Eventualmente la cuestión de cuidado como las pastillas o el preservativo nos terminaba incomodando. Terminaba siendo un sufrimiento determinadas situaciones de cuidado sexual, y con el riesgo de embarazo evaluamos otras alternativas. Y en las opciones, era menos invasivo una vasectomía que la operación sobre la mujer. Hablando en general con amigos, uno me comenta que se la había hecho y me comentó que fue algo de paso, muy sencillo no traumático. Lo terminé de masticar entre ocho meses y un año, consulté al médico, lo hablé con mi señora y tomé la decisión".

Sobre miedos y prejuicios al respecto, Claudio respondió: "No tuve. En la consulta me interioricé sobre cómo era la cuestión. Lo que te hacen es o un corte o un bloqueo sobre el canal que lleva los espermatozoides al líquido seminal. Lo que me interesaba saber era sobre el volumen de eyaculación cuánto podía llegar a disminuir y me dijeron que era menos del cinco por ciento porque lo que no llega al fluido seminal son los espermatozoides. Después, el fluido seminal viene por otro lado así que sigue estando. Eso era mi mayor duda".

"Lo grito a los cuatro vientos. No tengo problema, no sufro nada. A muchos les resulta interesante la cuestión porque no sufrís más. Algunos te cuestionan qué pasa si te separás y te casás con otra. No tengo intenciones de tener más hijos, son únicos e irrepetibles. No creo que tenga que tener más, ni aunque me separe, por más que la vida es larga y uno nunca sabe lo que puede ocurrir. Tengo entendido que hay una operación para que sea reversible, entonces no es que uno pierde la capacidad de reproducción sino que está intervenido el canal y no largás los espermatozoides", agregó.

Por último, sobre la intervención quirúrgica, relató: "Desde que me anestesiaron no me enteré nada, ni sé cuánto estuve. Son tres o cuatros días con molestias porque tenés inflamada la zona genital, los testículos, y después todo normal. No tuve ninguna situación compleja, ni nada que me haya resultado traumático, ni nada".