Domingo 28 de Diciembre de 2014
Rivadavia Juniors brilló a lo grande en este 2014. No solo por haber sido subcampeón del Torneo Dos Orillas de básquet (perdió en la final ante Sanjustino en el tercer partido), sino también por conquistar, por primera vez en su historia, el bicampeonato del certamen Oficial, a la postre, el título máximo de la Asociación Santafesina.
El Diablo tiene un mentor y ese es Sebastián Ciorciari que, como jugador e hincha del club, nunca consiguió lo que al fin sí podría ya con la pilcha de entrenador.
Pese a su corta edad, se forjó después de aprender de varios duros reveses, pero luego le transmitió a sus jugadores la esencia de este deporte, en el nunca está escrita la historia, la última palabra hasta que el sonido de la chicharra decrete el final de un partido.
“Fue un año muy bueno; empezando por los cuartos de final en el Federativo “C”; luego por la final del Dos Orillas obteniendo el subcampeonato; y la coronación en el Torneo Oficial, con el condimento de que revalidamos el título, ya que algunos habían puesto en duda el de 2013. Todo fue posible gracias al esfuerzo de los jugadores, al trabajo incondicional de los dirigentes y al aporte de Roberto Giunta, Pata Valentini y mío, que formamos el cuerpo técnico”, apuntaló Sebastián.
Aunque será harto complicado emular tantos logros en 2015, el conductor del elenco de calle Avenida Freyre buscará otra vez ir por todo: “Los objetivos son seguir afianzándonos como equipo, crecer como institución y mejorar año tras año nuestra participación en la liga para ver si podemos ser serios candidatos”.