A dos años de la Intervención Barrial Focalizada impulsada por el Gobierno de Santa Fe, los hechos altamente lesivos cayeron en el barrio y su zona de influencia. La política combina operativos de seguridad con mejoras urbanas y una inversión de $2.083 millones en infraestructura.
Domingo 08 de Marzo de 2026
El Gobierno de la provincia de Santa Fe destacó los resultados de la Intervención Barrial Focalizada (IBF) implementada en barrio San Lorenzo de la ciudad de Santa Fe, donde a dos años de su puesta en marcha se registró una reducción del 72,8 % en los hechos de violencia altamente lesiva.
La estrategia comenzó en febrero de 2024 y articula el trabajo de los ministerios de Igualdad y Desarrollo Humano y de Justicia y Seguridad, junto con la Municipalidad de Santa Fe y el Ministerio Público de la Acusación.
La política pública combina operativos de control y persecución penal focalizada con acciones de acompañamiento social, mejoras urbanas, fortalecimiento institucional y recuperación del espacio público, en barrios que presentaban altos niveles de conflictividad.
En ese marco, a través del Plan Abre, la Provincia destina una inversión total de $2.083 millones para obras de infraestructura comunitaria y mejoras urbanas que acompañan el despliegue de la política de seguridad en el territorio. Según datos oficiales, las obras proyectadas ya alcanzan un 84 % de avance.
Aunque los resultados se reflejan en las estadísticas, desde el gobierno provincial remarcan que el cambio también se percibe en la vida cotidiana de los vecinos.
Obras y mejoras en el barrio
A dos años del inicio de la intervención, barrio San Lorenzo registra un 84 % de avance en su obra integral. Los trabajos incluyen puesta en valor de espacios públicos, pavimentación de pasillos, instalación de alumbrado público LED, obras de desagües y cloacas, además del recambio completo del tendido eléctrico domiciliario.
A pedido de los vecinos, el proyecto original también fue ampliado con la construcción de 200 metros de pavimento de hormigón en la intersección de Roque Sáenz Peña y Pasaje Cervantes.
En paralelo, se concretó la regularización dominial de 107 viviendas y se optimizó el servicio de recolección de residuos, mediante la ampliación de recorridos y la instalación de nuevos cestos en altura.
Entre las obras financiadas a través del Plan Abre se destacan la colocación de 61 columnas de alumbrado, 107 conexiones eléctricas domiciliarias, 104 conexiones de agua y cloacas, 2.775 metros cuadrados de asfalto, 490 metros cuadrados de espacio público recuperado y la instalación de una nueva subestación transformadora.
Cambios en la vida cotidiana
Ariel, vecino del barrio desde hace 16 años, reconoció que al inicio predominaba el escepticismo frente a la intervención estatal.
“Sinceramente, como mucha gente, no creíamos en esto. Pero cuando empezaron las obras y vimos el asfalto terminado, quedó precioso. Tenemos luz a las tres de la mañana y parece de día. Es algo que no se puede creer”, relató.
El vecino también destacó los cambios en materia de seguridad y convivencia. “La gente tiene más confianza ahora porque sale más. Antes era hasta las ocho de la noche y ya está. Hoy son las doce o la una de la mañana y hay chicos jugando tranquilamente como si nada”, agregó.
Lorena, que nació y vive en el barrio, valoró especialmente las obras de infraestructura en los pasillos.
“Nunca tuvimos la posibilidad de tener cloacas. Al principio uno descree hasta que empiezan a hacer las cosas. Lo mejor es la transitabilidad: antes llovía media hora y no se podía salir; yo me descalzaba para ir a trabajar o hacer mandados. Hoy podemos movernos con más comodidad”, señaló.
En ese sentido, afirmó que en dos años se concretaron avances que durante años habían sido promesas. “En dos años se hizo mucho más de lo que nos prometieron durante diez”, sostuvo.
Por su parte, Gloria, quien recibió una vivienda a través del Plan Abre, resumió la emoción que genera la transformación del barrio.
También destacó el impacto que tuvo la nueva iluminación en el espacio público. “Cuando hace calor la gente saca una mesita afuera y se queda conversando. ¿Qué más querés? Estar tranquilos. Eso es lo importante”, señaló.
Fabiana, vecina desde su infancia, también remarcó el contraste con el pasado. “Durante años vivimos chapaleando barro y con agua dentro de la casa cuando llovía. Eso hoy cambió: se está viendo el cambio y se están viendo los logros”, afirmó.