Santa Fe
Jueves 29 de Marzo de 2018

Según el Indec, en el Gran Santa Fe hay 153.847 pobres e indigentes

Si bien el porcentaje se redujo en el último semestre, todavía hay un 30 por ciento de la población del área metropolitana que solo satisface sus necesidades básicas.

"Es una obscenidad tener este índice de indigentes", reflexionó el coordinador general del Movimiento Los Sin Techo, José Luis Ambrosino, en relación al informe publicado este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) sobre Incidencia de la pobreza y la indigencia en 31 aglomerados urbanos en el segundo semestre de 2017.

La cifra dura, aún sin ponerle rostro y apellido, duele. Según el Indec, en el Gran Santa Fe hay 153.847 pobres e indigentes. El porcentaje disminuyó en los últimos dos semestres, pero aún así indica que el 26,4 por ciento –137.606 personas– de la población del aglomerado (Santa Fe, Santo Tomé, Rincón, Arroyo Leyes, Recreo y Sauce Viejo) se encuentra por debajo de la línea de pobreza; mientras que un 3,1 por ciento –16.241 ciudadanos– sobrevive en la indigencia.

"En las cifras oficiales, en general se observa una tendencia al descenso de pobreza e indigencia, pero lo cierto es que aún no lo podemos apreciar en los barrios. No es muy visible en Santa Fe", ratificó Ambrosino, en diálogo con UNO Santa Fe.

La preocupación no solo tiene razón de ser en la actualidad sino también a futuro, y se vincula con lo que se esconde detrás de los guarismos. ¿Por qué se redujo un 50 por ciento el índice de indigencia en los últimos meses?¿Por qué puede revertirse esa tendencia?

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La explicación de Ambrosino es sencilla: "La indigencia bajó el año pasado no porque haya crecido el empleo, sino porque entre diciembre de 2016 y diciembre de 2017 la Asignación Universal por Hijo aumentó un 28 por ciento, mientras que la inflación se mantuvo entre el 20 y el 21 por ciento. Ese margen fue el que permitió cruzar la línea a una gran cantidad de familias".

"El problema que surge este año es que, a raíz de la reforma previsional impulsada por el gobierno nacional y aprobada en el Congreso, se produjo un cambio en el índice con el cual se calculaba el aumento de la AUH. Mientras que el año pasado se regía por la Ley de Movilidad Jubilatoria, a partir de ahora se ajustará en base al índice de precios y a la recaudación, lo cual no será favorable para quienes perciben la AUH, porque ya no verán una mejora, una diferencia", destacó.

Y agregó: "Si se aumenta la asignación lo mismo que la inflación el ingresos solo se mantiene. Es una obscenidad tener este índice de indigentes".

De acuerdo a los valores establecidos para la Canasta Básica Alimentaria, "con 10.600.000 pesos mensuales la indigencia se podría reducir a cero en el Gran Santa Fe", calculó Ambrosino.

Al margen
¿Qué se entiende por línea de indigencia? El concepto de "línea de indigencia" (LI) procura establecer si los hogares cuentan con ingresos suficientes como para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas. De esta manera, los hogares que no superan ese umbral o línea son considerados indigentes. El procedimiento parte de utilizar una canasta básica de alimentos de costo mínimo (CBA) determinada en función de los hábitos de consumo de la población definida como población de referencia con base en los resultados de la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGHo) de 1996/97 validada con la ENGHo de 2004/05. Asimismo, el procedimiento en uso toma en cuenta los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles para esa población

¿Qué se entiende por línea de pobreza? La medición de la pobreza con el método de la "línea de pobreza" (LP) consiste en establecer, a partir de los ingresos de los hogares, si estos tienen capacidad de satisfacer –por medio de la compra de bienes y servicios– un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales. Para calcular la línea de pobreza es necesario contar con el valor de la CBA y ampliarlo con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud, etc.), con el fin de obtener el valor de la canasta básica total (CBT).