Miércoles 02 de Febrero de 2022
A raíz de la incorporación de nueva tecnología para el control de alcoholemia, la Agencia Provincial de Seguridad Vial de Santa Fe detectó un 58% más de conductores alcoholizados durante el fin de semana.
En diálogo con el programa Todo en UNO (de 7 a 9 en UNO 106.3) el subsecretario de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV), Osvaldo Aymo, contó los detalles de la nueva medida.
“Lo que hicimos fue incorporar una cantidad de alómetros, que son aparatos mucho más económicos que no utilizan pipetas. Lo único que hace el alómetro, que no necesitan calibración porque no sirve para sancionar, es descartar a las personas que no tienen alcohol en aliento, porque a distancia soplás sobre el aparato y el aparato dice positivo o negativo”.
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Con estos nuevos dispositivos se puede agilizar mucho el control, al discriminar rápidamente entre las personas que no consumieron alcohol y las que sí. “A la persona que es positiva la sacas de la vía y ahí sí aparece el alcoholímetro tradicional que todos conocen, que es el que te da la graduación”.
“Esto nos permitió aumentar un 182% los testeos y además un 58% las alcoholemias totales (que son entre sancionables y no sancionables) y aumentamos también un 31% las alcoholemias sancionables”, dijo el subsecretario.
Según la legislación vigente, la sanción se realiza superando los 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre, para conductores de autos particulares, y 0,2 gramos de alcohol por litro de sangre para conductores de motocicleta. El conductor profesional tiene obligación de tener 0 de graduación alcohólica.
“Estos números estuvieron siempre pero se ponen en evidencia ahora porque están”, argumentó, refiriéndose al aumento de la positividad de alcoholemias positiva. “Si los controles siguen férreamente, que vinieron para quedarse, evidentemente la cuestión empieza a ser de otra manera”.
Y aclaró que en esta línea se manejan los países desarrollados que bajaron la cantidad de muertos y heridos graves en accidentes de tránsito. “Por ejemplo, Inglaterra fue el único país desarrollado que no le hizo caso a la Organización Mundial de la Salud cuando a finales de los años 90 pidió que bajaran al 0,5 el permitido para conducir autos particulares. Inglaterra sigue actualmente con 0,8 y tiene unos estándares de Seguridad Vial increíbles. ¿Pero qué paso? La sociedad inglesa sabe que en algún momento los van a controlar”, contó el especialista.
El sello distintivo
“La única manera de que una legislación sea realmente efectiva es que puedas hacer controles. Si no podés controlar la norma que acabás de promulgar, esa legislación se transforma en letra muerta”, reflexionó Aymo. “Tenemos que lograr que todos los usuarios de las vías de la Provincia de Santa Fe se metan adentro de la cabeza que en algún momento los vamos a controlar”.
Lo que destaca esta gestión de la Agencia, según el subsecretario, es que “la gente se da cuenta que en algún momento los vamos a controlar”, gracias al trabajo conjunto con el Ministerio de Seguridad y la Policía Vial.
En este sentido, la incorporación de los nuevos alómetros trae tres tipos de beneficios: la agilidad durante el control, un precio bajo y la disminución en la demanda de los alcoholímetros tradicionales.
Los dispositivos que todos conocemos tienen un costo elevado, al que se le añade el de las pipetas individuales descartables, e indican exactamente cuál es la cantidad de alcohol en sangre. “Están homologados por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) y además hay que calibrarlos cada seis meses, por ley”.
Según Aymo, estos criterios producen un “cuello de botella” en todo el país que se destrabaría haciendo la calibración una vez por año y en otros institutos, ya que “si no hay alcoholímetros calibrados no se pueden hacer operativos, porque se está faltando a la ley”.
Como la provincia de Santa Fe no tiene ni corralón ni grúa, estos son aportados por los municipios y comunas, junto al personal de fiscalización. “Para todo conductor que esté por encima del permitido, el auto es remitido al corralón, se le retiene la licencia, se le hace el acta de infracción y eso va a la Justicia. No tenemos poder de sancionar”, explicó el funcionario.
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“Lo que tenemos que hacer es detectar la falta y separar de la vía ese riesgo. No es solamente conductores de autos particulares o motos, hay también transporte de pasajeros y eso tiene que tener toda una logística y un tratamiento muy especial”, agregó.
Al respecto, precisó que la APSV reglamentó en 2013 la cesión de conducción ante la falta de grúa y corralón, pero que no es útil en todos los casos. “Tenemos una gran cantidad de conductores profesionales que atraviesan la provincia conduciendo alcoholizados. Ahí ya no se puede hacer cesión de conducción porque necesitas una licencia muy particular y tenemos que adaptarnos a la realidad que nos toca”.
“Lo difícil de trabajar en prevención primaria, es que no vamos a saber nunca si esa persona que detuvimos aquel día conduciendo bajo el efecto del alcohol o haciendo alguna otra sanción que atenta la seguridad social no hubiera tenido un accidente de tránsito”, concluyó.
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