Barrio Sin Plaza es un colectivo artístico impulsado por Ariana Beilis y Malcon D'Stefano, dos artistas visuales que trabajan en torno a los espacios públicos del barrio Villa del Parque. Los objetivos de las propuestas son fortalecer los lazos sociales mediante la refacción y resignificación de los lugares compartidos; fomentar el intercambio de ideas a través de experiencias poéticas y promover el uso creativo de los sitios que son públicos, poniendo en relevancia el valor simbólico que estos adquieren en la conformación de las identidades.

Nació inspirado por la intensa actividad cultural del barrio, en los desarrollos constructivos y de ocupación temporal o permanente que las y los vecinos hacen de las veredas para compensar la ausencia de espacios verdes recreativos. Ariana Beilis, artista visual, gestora cultural y residente del barrio, junto a Malcon D'Stefano, también artista visual, diseñador gráfico y colaborador editorial del diario La Voz de Villa del Parque (publicación mensual de la vecinal), comienzan a gestionar las primeras acciones en el territorio como colectivo, en febrero de 2016.

La primera acción artística que Barrio Sin Plaza realiza en Villa del Parque fue convocar voluntariamente a un grupo de niñas y niños a pintar en la vereda baldes de descarte para convertirlos en cestos de basura que fueron instalados en postes y árboles de la vía pública

Se colocaron dos del mismo lado de la cuadra y cuando la "pandilla de pintores y pintoras" (como los llamaron) tuvo listo el tercero, decidieron ubicarlo en la vereda de enfrente, "así todo los vecinos lo usamos", dijeron.

La frescura de esa expresión puso en evidencia para los coordinadores de este proyecto que promover el uso creativo de los espacios públicos repone el valor simbólico que estos sitios guardan como territorios de encuentro, en los cuales es posible ensayar pautas más orgánicas de convivencia social.

De esta manera, el espacio de taller comenzó a expandirse. A la par de los cestos de basura se puso a disposición una caja de materiales que operó como propiedad colectiva. La caja empezó a viajar de vereda en vereda, las chicas y chicos pasaban a buscarla por el domicilio de Ariana y un rato más tarde volvía llena de dibujos.

La abundante producción y el contenido plasmado en esas creaciones llevaron a buscar la forma de compartirlas y ponerlas en valor como potentes obras cargadas de expresivos mensajes. Así fue como el domingo 28 de agosto de 2016 se emplazó la primera obra de Barrio Sin Plaza. En la fachada de la casa que prestaba la caja de materiales, se colocó una Vitrina que funciona como microespacio expositivo ubicado en la vereda, al paso de todos los vecinos y visitantes del barrio.

De qué se trata

Esta Vitrina es una caja de madera con tapa de vidrio transparente. En su interior se exhiben dibujos realizados por niñas, niños y jóvenes del barrio. Los dibujos son colocados voluntariamente en un buzón de metal que se encuentra debajo de la vitrina, junto con sus instrucciones de uso.

Cada muestra tiene una rotación periódica y recorre el Circuito Expositivo del Oeste conformado por seis vitrinas ubicadas en barrios del cordón oeste de la ciudad: dos en Santa Rosa de Lima, una en Villa Oculta, otra en inmediaciones del Parque Juan de Garay, se completa con otra ubicada en el ingreso al Museo Rosa Galisteo de Rodríguez; y la sexta es la ubicada en Villa del Parque.

Como estrategia complementaria a la propuesta expositiva, se entrega a la institución que presta la fachada para emplazar la Vitrina, una caja con materiales de dibujo y hojas a disposición para realizar las creaciones. El emplazamiento Vitrina se inaugura con un taller de dibujo abierto a toda la comunidad en la vereda donde se encuentra ubicada.

El Circuito Expositivo del Oeste está emplazado en las fachadas de las escuelas, en copas de leche y en el Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez. "Las manifestaciones de cada barrio, plasmadas en dibujos, recorren los seis espacios expositivos. De esta manera el dispositivo Vitrina activa la circulación de bienes culturales dentro y fuera de cada barrio, poniendo en diálogo la autopercepción de cada comunidad en los trazos de quienes aún no tiene injerencia cívica", concluyó Ariana Beilis.