Héctor Shalom, presidente del Centro Ana Frank, estuvo durante la semana en la ciudad con motivo de la firma de un convenio de cooperación con el gobierno provincial. Durante su paso por la ciudad brindó una entrevista a UNO Santa Fe, en la que contó cómo desde las enseñanzas de Ana Frank, se puede trabajar en el abordaje de problemáticas actuales o sucedidas en la historia reciente, como la última dictadura. Habló del valor de la enseñanza entre pares y reivindicó a los jóvenes.

Consultado por su relación con el gobierno nacional, sostuvo que hay colaboración en tareas de enseñanza y capacitación, pero que hay una cercanía crítica. También habló de la banalización del Holocausto por el escándalo entre Ariel Cohen Sabban y Esmeralda Mitre.

¿Por qué a más de 70 años de lo sucedido con Ana Frank aún tiene vigencia su legado?

—Ana Frank genera una identificación muy significativa, especialmente para los adolescentes. Es el diario que escribió una chiquita de entre 13 y 15 años a quién le pasaron cosas parecidas a las que le siguen pasando a adolescentes de entre 13 y 15 años. Con su identidad, con su cuerpo, con el amor, con sus sueños. Entonces, hay un componente fuerte del diario que tiene mucha cercanía con los adolescentes, que genera empatía. Por otro lado, creo que identifican que es un acto de resistencia. Ella hizo de la opresión, del dolor, de una de las situaciones más duras a la cual un sujeto pueda quedar expuesto, a través de la escritura un acto de resistencia en el cuál ha conseguido trascender. Su figura ayuda a comprender cómo impactó, en una historia personal, un fenómeno tan brutal como fue el nazismo. Es probablemente más fácil entender cómo impacta algo macro en un sujeto, que entender los procesos macros en abstracto. Y Ana Frank nos ayuda a entender cómo su vida estuvo atravesada por las leyes de prohibición. No permitirle ir a su escuela, no verse con otros amigos, cómo fue impactando en su vida todo lo que fue el crecimiento del nazismo. Esta posibilidad que tuvo de permanecer encerrada por más de dos años, nos ayuda a pensar acerca de la responsabilidad que tuvieron quienes la protegieron. Esto es para nosotros un valor fuerte. Personas que asumieron el riesgo de proteger, no solo a Ana Frank. Significa que hay muchos que asumieron la responsabilidad de proteger. Esto nos ayuda a trabajar hoy fuertemente frente a situaciones más cercanas de la vida de los chicos y los adolescentes, en la escuela y en los barrios. Qué significa la violencia, qué significa ser víctima, qué implicancias tiene asumir responsabilidad de protección del otro...

¿Qué abordajes se pueden hacer desde esa experiencia en concreto en función de los problemas actuales?

—El desafío es hacer que esta figura que genera cercanía, nos ayude a provocar reflexiones sobre la situación actual. Nuestro trabajo no es de historia, sino pensar cómo la historia nos ayuda a entender comportamientos humanos de nuestros días con una visión propositiva. Ella en su texto, habla de que los jóvenes tienen que sostener bien en alto sus ideales y en los momentos difíciles es donde más hay que sostenerlos. Cree en la bondad del hombre. Es decir, ella tiene, a pesar de lo que vive, una visión esperanzadora. Esto también la identifica, nosotros hablamos a partir del legado de Ana Frank de una pedagogía de la experiencia. Es decir, hubo un nazismo que desplegó un nivel de crueldad como nunca antes en la historia de la humanidad y hubo quienes conservaron dignidad y humanidad, en esos momentos. Para nosotros no es una discusión estadística, si fueron más los colaboracionistas y los asesinos que los protectores. Es una discusión ética y es tan potente que nos ayuda a instalarla respecto de la dictadura en nuestro país. Sobre quiénes han asumido diferentes roles frente a lo que fue la masacre de nuestra dictadura y a su vez, el salto con nuestros días. Por supuesto los ejes tienen que ver con lo que son hoy los problemas frecuentes de discriminación, de violación de derechos, de exclusión. En este marco, todos nuestros modelos de intervención, ponen un fuerte valor en lo que llamamos la educación de pares, es decir, adolescentes que deciden capacitarse para asumir responsabilidad social. La palabra de par a par es potente, probablemente mucho más potente que la que podemos tener nosotros como adultos y la verdad es que en el camino encontramos muchísimos adolescentes con ganas de involucrarse de manera trascendente en la vida cotidiana y asumimos el desafío de ofrecerles experiencias para que puedan asumir ese lugar. Nos preocupa la demonización que hay de los jóvenes y los adolescentes en este momento en la sociedad, creo que es un segmento golpeado. Lo asocian al consumo y al delito sin sentido y nosotros estamos convencidos de que atrás de cada adolescente que comete un delito hay un adulto que lo usa para eso.

En ese sentido, en diciembre pasado una jueza de menores de la provincia, ordenó leer el Diario de Ana Frank, a dos chicas que habían hecho bullying a una compañera. ¿Cómo recibieron la noticia desde el Centro Ana Frank?

—Me pareció muy interesante, porque más allá de que uno puede discutir que no es un castigo la lectura, me parece que poner en valor la lectura del Diario para aprovechar promover reflexión y aprendizaje sobre conductas de violencia, es un ejercicio interesante y en ese sentido, nos pareció un uso adecuado. Tenemos una ley, en la que la provincia de Santa Fe fue pionera, después la Nación, que asocia a la figura de Ana Frank con jóvenes, inclusión, no violencia, convivencia y no discriminación. Son los conceptos que tenemos que trabajar en relación a su legado y lo de la jueza fue tomar el legado de Ana y convertirlo en un recurso para la reflexión y el aprendizaje. Ojalá se expanda el concepto y este tipo de fallos.

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¿Hubo un entredicho con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires hace unos años con la distribución del libro en las escuelas?

—Nosotros habíamos hecho un acuerdo con el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, por el cuál se entregó un ejemplar a cada alumno de la escuela secundaria. Esto se dio durante dos años (26.000 ejemplares el primer año y 29.000 el segundo año) y después el proyecto se discontinuó. Eso generó algunas discusiones y algunas tensiones con (Esteban) Bullrich (entonces ministro de Educación porteño). No obstante, nos parece que también es legítimo decir que en la gestión de la ciudad de Bullrich y posteriormente en Nación, hemos podido desarrollar proyectos educativos interesantes, incluyendo que el Consejo Federal de Educación, tomando la ley que mencioné, impulse que el 12 de julio sea el día de los jóvenes por la inclusión y la convivencia contra toda forma de violencia y discriminación. Entonces, hemos tenido en el derrotero discusiones y proyectos.

¿De qué genocidios se les habla a los chicos? ¿Se habla de lo que está ocurriendo en Siria?

—Para nosotros es un dato histórico significativo que en el año 1938, se produce en Francia la Conferencia de Evian y se reúnen allí 35 países. Ya estaban claros los planes del nazismo sobre el exterminio, no solo de los judíos, de los afrodescendientes, de los testigos de Jehová, los homosexuales, los discapacitados. Puntualmente, se reúnen para ver qué países recibían a los judíos y uno a uno los países fueron dando los motivos por los cuales eso no era posible, Argentina también. Ese para nosotros es un dato importante de la historia del nazismo. Hoy la pregunta es la misma, ¿los países están dispuestos a tener conductas humanitarias y recibir refugiados? ¿O la mirada del impacto habitacional, ocupacional, va por encima del humanitario? Entonces, ¿qué fronteras se cierran y cuáles se abren para los refugiados sirios? En ese sentido, el nazismo se ofrece casi como una caja ilimitada de procedimientos que nos ayudan a entender qué pasó en el mundo y qué de lo que sucede hoy, sigue las mismas enseñanzas.

¿Siente que hay cierto desconocimiento de la política actual sobre algunos grupos o una relativización? Por ejemplo, en 2016 el gobierno nacional invitó al partido neonazi Bandera Vecinal a una reunión con jóvenes políticos.

—Si, por supuesto, esto en Europa es sumamente preocupante porque no solo crecen los grupos definidos que directamente reivindican la ideología del nacional socialismo. Aparecen hoy también discusiones de si las escuelas deben o no recibir refugiados. En ese sentido, me parece que lo que está ocurriendo en Europa es preocupante y en Argentina aparecen algunos grupos pequeños que reivindican los episodios en Mar del Plata. Me parece que hay que estar atentos.

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¿Siente que en la actualidad hay en Argentina un retroceso en materia de derechos humanos? ¿Cómo ve la política actual en ese sentido?

—Los derechos humanos tienen que ver con un espectro diverso. Por un lado, está todo lo que tiene que ver con el enjuiciamiento a los responsables militares y civiles de la dictadura. Daba este ejemplo, porque también hay que aprender de lo que pasó con el nazismo, con la decisión de no juzgar. Creo que en ese sentido, Argentina ha dado un paso ejemplar en el mundo. Con todos los altibajos, en Argentina se eligió la Justicia. Eso creo que es un aprendizaje que las sociedades posteriores al nazismo no lo hicieron. Después, en Argentina hay un campo de los derechos humanos relacionados con la aparición de nietos, con la búsqueda de memoria, verdad y justicia, en el cual ha habido un crecimiento enorme en la sociedad. Creo que en algún momento este gobierno dio señales a otros grupos reivindicadores de que este era un momento para ganar espacio. En ese sentido, aparecen ciertas manifestaciones y situaciones que podrían señalar un punto de tensión con lo que había sido un fuerte avance y crecimiento de los procesos de memoria. Hay otro campo de los derechos humanos que tiene que ver con las condiciones de vulnerabilidad de los sujetos, exclusión, y de pobreza, donde tenemos un nivel de preocupación muy grande.

—¿Es la gran deuda de la democracia?

—Es una deuda que cruza los partidos y gobiernos que nunca ha sido prioridad. Creo que en ese sentido, tenemos que estar atentos para ver si no se están generando situaciones de menor protección para las personas más vulnerables y excluidas de la sociedad. Nosotros somos socios en la construcción de políticas de inclusión. Es decir, que hay un buen nivel de respeto por parte del Estado, pero tenemos una relación de cercanía crítica sobre muchos de estos aspectos.

A su entender, la denuncia de Esmeralda Mitre sobre acoso y extorsión al expresidente de Daia, Ariel Cohen Sabban, ¿termina banalizando lo que se dijo sobre el Holocausto?

—En principio, la información circulante da cuenta de que hubo dos situaciones, algo vinculado con la extorsión y algo vinculado con acoso, y si esto efectivamente sucedió, como parece ser, estamos ante un hecho bochornoso y de un grado de indignidad extrema. Creo que lamentablemente, estos procesos de generalizaciones, hacen que los contenidos de fondo queden banalizados y que, finalmente, estas expresiones vinculadas con un cuestionamiento al número de desaparecidos y asesinados en el nazismo queden como en un lugar marginal. Esta situación le hace flaco favor a todos los que reivindicamos la educación sobre el Holocausto. Así que me parece que los hechos son repudiables y lamentables. Es bochornoso todo lo sucedido, y creo que alimenta algunos sentimientos de juicios y esto creo que no es bueno. Y también es bueno diferenciar. Hay personas que hacen estas cosas y los trabajamos ante estos temas, decimos que el nazismo perseguía por la sola condición de ser y después los derechos humanos vienen a instalar un derecho por la sola condición de ser. Con lo que se instala fuertemente el derecho de que las personas deben ser juzgadas por sus actos y no por los colectivos a los que pertenecen. En ese sentido, el presidente de la Daia deberá ser juzgado por sus actos.

Ana Frank en Santa Fe

El martes 8 de mayo el gobierno santafesino suscribió un convenio de cooperación, coordinación e intercambio con el director del Centro Ana Frank Argentina, Héctor Shalom.

"Podemos decir con orgullo que el Museo de Ana Frank es probablemente el más visitado por adolescentes de la ciudad, la provincia de Buenos Aires y de muchas provincias. Y, a su vez, el museo irradia proyectos a todo el país. De hecho estamos en Santa Fe, y bajo esa concepción todos los proyectos que se desarrollan en el museo tiene el formato itinerante. Eso nos permite estar simultáneamente en cuatro o cinco ciudades del país, con los mismos recursos y experiencias pedagógicas, construyendo en cada provincia convenios y alianzas particulares", dijo a UNO Santa Fe Shalom en torno a la actividad que lo trajo a la ciudad.

El acuerdo firmado establece el desarrollo de acciones conjuntas y el trabajo por una "Cultura de Paz" y el fortalecimiento y la defensa de los derechos humanos. Puntualmente, el convenio permitirá desarrollar proyectos del Centro Ana Frank Argentina en diferentes localidades de la provincia, a través de las exposiciones itinerantes "Leer y escribir con Ana Frank", "Ana Frank: una historia vigente" y "De la dictadura a la democracia: la vigencia de los derechos humanos".

"Venimos hace diez años (en Santa Fe) desarrollando proyectos educativos, y la verdad es que estamos con una oportunidad de abarcar realmente un espectro importante del mapa de la provincia. Nuestro trabajo tiene que ver con qué es posible aprender del nazismo, qué es posible extraer, tanto en la dimensión macro, en lo que hace a genocidios, prevención y comprensión de nuevos genocidios en el mundo y; en la micro, lo que significan las relaciones de violencia y discriminación, en el espacio más pequeño de convivencia. En este momento para nosotros es un gran debate qué pasa con los refugiados en el mundo, reflejó.

El entrevistado

*Shalom es licenciado en Psicología (UBA) y psicoanalista, egresado de la Escuela de Psicología de las Organizaciones, con posgrados en la Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados y cursos en Brandeis University, Boston, EE. UU. Representante en Argentina de la Casa de Ana Frank de Holanda, coordinó la muestra "Ana Frank: una historia vigente" y diseñó y coordinó la muestra gráfica "De la dictadura a la democracia: la vigencia de los derechos humanos" en doce provincias. Ha sido director ejecutivo de la Fundación Memoria del Holocausto y dirigió la realización del video educativo Shoá-Memoria para el futuro con la Secretaría de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. Coordinador en representación de la Academia de Policía de los Países Bajos y de la Fundación Ana Frank en el programa de Desarrollo de las Capacidades de las Policías en Seguridad Pública y Derechos Humanos, en el marco de la cooperación entre Argentina y el Reino de los Países Bajos. Director de la "Expoacción de los Jóvenes y sus derechos". *Información sobre el autor extraída de lo publicado en la web de Eudeba (Editorial Universitaria de Buenos Aires)